El famoso homenaje a la escena de la escalera de Odessa de El acorazado Potemkin en Los intocables de Eliot Ness está considerada una de las mejores secuencias de acción de la historia del cine. Analicemos por qué funciona, especialmente los últimos minutos (5:50 en el vídeo).

Aquí comienza el clímax de la secuencia, cuando, tras aumentar la tensión de forma magistral, se produce el tiroteo. Como vamos a ver, y a pesar de la ralentización del tiempo, el montaje es rápido pero todo corte tiene un sentido y no se hace difícil de seguir. Analicemos por qué:

Tras el zoom in a Ness, desde el punto de vista del malo maloso, que aumenta la tensión de la escena con ese Primerísimo Primer Plano; el tiempo se dilata, y comienza el caos.

Del PPP se pasa a un plano americano para poder registrar el impacto de las balas, “Nariz rota” llega tarde, sabemos que la va a palmar, la música sube de intensidad y muere mientras rompe el cristal de la puerta. Ness a partir de ahora es un hombre dispuesto a disparar primero, a hacer lo necesario.

Seguidamente nos resitúan a Andy Garcia, tenemos que saber que ha oído el disparo y que viene en camino. Para que el regreso “triunfal” no salga de la nada.

Los siguientes planos clave son los planos detalle del giro que realiza Ness: ha golpeado al carrito en 2 ocasiones.

De Palma muestra la razón del giro en un plano más abierto (otro mafioso va a atacarle), intercalado con un plano aberrante: algo malo va a ocurrirle a ese bebé:

Tras acabar con “Malo nº2”, el plano se abre para mostrar 1 nueva amenaza y situarlas respecto a Ness. El punto de vista ya no está exclusivamente en Ness, el contable es el objetivo de todos los personajes, así que sus reacciones y posición son importantes:

El “villano nº3”, vestido de blanco, es abatido por Andy Garcia en un zoom in + transfoco, recorriendo el camino inverso que acaba de realizar la bala. Además, vuelve a recordarnos que García es un excelente tirador, información vital para el final de la secuencia.

Se podría hablar de “fallos de raccord” en cuanto a la posición del carrito durante toda la secuencia, pero prima al sensación de inevitabilidad y, sobre todo, del ritmo. Los planos estáticos, sin paneos, del carro aumentan la tensión, vemos que el niño va a caer sin remedio.

Tras el comienzo de la caída vemos un plano picado y general de otro elemento clave del clímax de la secuencia: el villano que se encuentra en el eje de acción del niño.

Tras esto vemos a Garcia mientras corre para llegar a la escalera, siendo la información relevante de este plano que lleva dos pistolas.

Ness se queda sin balas en la escopeta y mientras saca la pistola se da cuenta de que el niño está cayendo, presentándose así dos opciones, con sus ejes de acción respectivos: el niño y el villano cercano al contable. Ness elige intentar salvar al niño.

Cuando el carrito está llegando abajo, otras dos piezas clave de información para el clímax son mostradas en plano detalle y medio: El villano tiene balas, Ness no.

El mafioso se ha dado cuenta y sonríe. Entonces Ness en un plano rápido busca ayuda, encontrándola en García: le lanza una de las dos pistolas introducidas anteriormente.

El siguiente plano sirve para reposicionar a todos los jugadores y hacer que el movimiento de García resulte creíble y dejarle en esa posición tan característica que veremos luego.

Ness acaba con el mafioso, ahora sólo queda el que retiene al contable. La caja de música vuelve a sonar en zoom out: el niño está a salvo.

“¿Le tienes?” García, en un plano rodado con un Split diopter, para que tanto la pistola, como su cara estén en foco, se prepara para disparar. Sabemos que es un gran tirador, que puede acertar ese tiro.

Plano detalle de la boca: García apunta ahí, quiere que la bala entre ahí.

Y vaya si lo hace: