Ay, Arnold. Nos has dado joyas del cine, incomprendidas, idas y vueltas en el terreno de la acción más absurda y el festejo del desenfado más necesitado. En Comando, el actor austríaco llegó a su apogeo, película de la que daría para hablar muchas páginas, sin elucubraciones mentales fuera de lugar, solo analizando el proceso que lleva a cabo al reírse de sí misma sin pretender mucho más ni intentar llamar la atención por el mismo hecho de realizar esa acción, como sí hacen muchas (no hay que ir mucho más allá para encontrarse con Kung Fury, fatal desfile de referencias, bromas y memes que no conducen a ningún lado más allá de la más atropellada y desfachatada auto-complacencia). Sabemos entonces que Arnold Schwarzenegger no tiene ningún problema con agrupar el tópico, la parodia y el mito, conjuntarlos y salir vivo de ello.

Con Aftermath (en España titulada Una historia de violencia), tenemos al Arnold post-alcalde, al Arnold que no pudo volver de la seriedad de ser político, volviendo a realizar algo que, quizá, y sin placer por decirlo, le encuentra fuera de lugar. No hay dudas de su mejora en el campo de la interpretación, ni de su fuerte voluntad por intentar elegir papeles que, al mismo tiempo que lo encasillan, lo voltean y lo resignifica. Pero como aquel Johnny Guitar que vuelve a visitar a Viena con la intención de que todo siga igual tras su marcha y muchos cambios, Schwarzenegger no puede volver con brío al cine de acción, puesto que éste ha cambiado y todo intento de hacerlo acaba en lamentable resurrección,ni tampoco puede mantener o revivir ese imperio construido a partir de reconducirlo hacia una seriedad firme y con ideas claras detrás. No es porque no lo intente, de eso no cabe duda, es también porque hallamos una gran carencia de artistas capaces de utilizar las virtudes de Schwarzenegger y, al mismo tiempo, no caer en la futilidad, en el desinterés o en la insípida resurrección de algo ya hace mucho tiempo muerto.

En esta nueva obra de Elliott Lester no se puede decir que sucedan todos esos fallos anteriormente comentados, ya que se percibe en el propio discurrir de la obra que el director se siente preocupado por construir algo coherente y con el sentimiento que la propia historia requiere, por lo que nos encontramos con algunos momentos que causan esa serie de emociones pretendidas, una trama que nunca, de entrada, parece que se vaya a disipar como lo acaba haciendo, debido a su fuerza inicial, y a un actor mítico que todavía es capaz de crecer y otorgar algo al amplio mundo del cine. Pero jamás acaba de acertar a la hora de llevar a cabo sus ideas, por más buena intención que haya. Aftermath acaba encargándose ella sola, en todo su conjunto, de no saber colocar los elementos que posee en los lugares que merecen y, por lo tanto, de no llegar con toda su pretendida fuerza al otro lado de la pantalla.

El problema, entonces, acaba siendo que el espectador se queda con el deseo de que Aftermath vaya más allá de lo que cuenta, de cómo lo cuenta y de cómo nos deja lo contado. Es por esto que, a pesar de poder ser vista sin mucho problema, de entretener y de ser capaz de no decepcionar si no se tiene ya ninguna expectativa en Arnold, ni en el thriller, ni en el cine de acción, se le debe pedir más a una película con estos elementos.

Título original: Aftermath Director: Elliot Lester Guión: Javier Gullón Música: Mark D. Todd Fotografía: Pieter Vermeer Reparto: Arnold Schwarzenegger, Scoot McNairy, Maggie Grace, Kevin Zegers,Hannah Ware, Glenn Morshower, Mariana Klaveno, Mo McRae, Theresa Cook Distribuidora: Paycom Multimedia Fecha de estreno:  28/04/2017