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Hay magia en cada estreno de una película de Star Wars. Recuerdo con especial cariño agosto de 1999 (con su portada múltiple en la revista Cinemanía) y los nervios ante el estreno de La amenaza fantasma, recuerdo también abril de 1997, aquel primer mes galáctico en mi vida, el estreno de la trilogía original, en mi primer acercamiento a ella con diez años mientras jugaba con las diapositivas que regalaban en las bolsas de patatas (incluso guardo un recuerdo especial de una con una escena de un ewok en El retorno del Jedi). Recuerdo, ya siendo un adolescente, aquel mayo de 2005 cuando esperaba con nervios el estreno de lo que parecía ser el cierre total de la Saga Star Wars. Y seguro que también recordaré con cariño el estreno de El despertar de la fuerza en unos años, pue la emoción que sentí a medida que se acercaba su estreno fue similar a la de cualquier otro estreno de la saga, y es que ya rondando mi treintena no podía evitar sentir la emoción de volver a entrar a ese universo. La pérdida de esa ilusión es quizá lo que más temor me hacía sentir hacia Rogue One, apenas hacía un año de la anterior entrega, además era una película fuera de la saga principal, la primera que no protagonizarían los personajes que creó George Lucas.

Pero hay algo especial también cada vez que aparece el cartel de “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…”. Es como si este letrero no sirviera simplemente de aviso del abstracto lugar en el tiempo y en el espacio en el que sucede, sino más bien como una especie de billete de ida hacia el interior de las entrañas de su universo. A partir de aquí, una vez que estamos dentro de Rogue One, todo está calculado. Ya, desde el principio, vemos romper por completo la estructura de los filmes de la entrega, un prólogo que reemplaza a las clásicas letras de inicio, un salto en el tiempo y un Rogue One con la misma serigrafía que Star Wars, que nos lleva rápidamente a su universo, empujado también por los primeros acordes de la música compuesta por John Williams, una composición que vira salvajemente a la nueva partitura de Michael Giacchino que sirve como total declaración de intenciones de lo que será la película, una película que pone su comienzo en el espíritu de la saga, pero que vuela sintiéndose más libre que cualquier otra entrega.

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La idea de Rogue One deriva de las mismas que poblaban los cómics de Star Wars en los 80 y los 90, aquel Universo Expandido que Disney decidió eliminar. Una de esas pequeñas historias que valía para rellenar los huecos que la historia original nos dejaba. Rogue One es una película que nace de una simple pregunta: “¿Cómo un arma tan poderosa podía tener un punto débil?”. Rogue One no sólo sirve como respuesta a esa pregunta, sino que además se guarda un as en la manga para conectar de manera brillante con el comienzo de Una nueva esperanza. Pero además se reserva un viaje lleno de guiños al espectador y juegos de nostalgia (la primera aparición de Vader es espectacular, mientras que la última es de las más terroríficas del personaje).

Por suerte, Gareth Edwards se aleja por completo de lo que hizo en Godzilla, ese tono de pesadumbre tan absurdo que contenía aquella, aquí lo pierde por completo. Porque, aunque Rogue One sea la entrega más adulta (no en vano, tiene fondo de filme bélico y también se reserva alguna de las peleas mejor coreografiadas de la saga), nunca olvida el espíritu optimista y aventurero que tenía el Star Wars original. Rogue One es siempre espectacular y entretenida. La historia se plantea rápido y de manera ágil y su nudo central va guardando siempre detalles que hacen avanzar y crecer a la historia con el corte narrativo de los videojuegos. Todo esto ayuda a cocinar un último acto que nos regala uno de los clímax fínales más apasionantes y emocionantes que jamás hemos visto en Star Wars.

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Puede que no recuerde la emoción con la que espere el estreno de Rogue One de la misma forma que recuerdo aquellos otros grandes estrenos de la saga. Pero lo que sí ha conseguido la película es que ya no sólo quiera conocer que es lo que hay detrás de la apasionante familia Skywalker a través de sus distintas generaciones hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana, sino que también quiera saber cuáles fueron los actos que nos llevaron hasta los principales puntos de la saga. Porque el universo de Star Wars se expande más que nunca y su historia sigue creciendo fiel a sus principios.

Pese a que los próximos spin-offs anunciados de la saga se basan en personajes que ya conocemos, lo que esta película me alimenta son las ganas de ver partes de la historia de su propio universo, ¿no sería una gran idea una película sobre Los Caballeros de la Antigua República? Al menos, por ahora, las dudas que nos surgían acerca de si este Universo Expandido conseguiría estar a la altura de la saga original se nos disipan, porque lo mejor que podemos decir de Rogue One¸ es que efectivamente es una historia de Star Wars, porque es un Star Wars pese a todo, pero a su manera.

5_estrellas

Título original: Rogue One: An Star Wars Story Director: Gareth Edwards Guión: Chris Weitz, Tony Gilroy Música: Michael Giacchino  Fotografía: Greig Fraser Reparto:    Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed Distribuidora: Walt Disney Pictures Fecha de estreno:  15/12/2016