Interchange, Dain Iskandar Said

Interchange, Dain Iskandar Said

Un día más comenzamos con el que parece ser uno de los principales temas en la presente edición del Festival de Sitges. Y no es otro que el thriller policíaco que acaricia los clichés sobrenaturales y los misterios que se escapan al alcance de la lógica humana. Partiendo de esta base, se presenta Interchange, del director malasio Dain Said. Presentando a un detective que se encuentra en los bajos fondos de la vida debido a las idas y venidas de su trabajo, se ve obligado a volver a la acción tras una serie de macabros asesinatos que acontecen en Kuala Lumpur. Desde el inicio de la cinta, se denota una gran falta de profesionalidad y de medios en cuanto a la producción. La película se deja llevar por mareas e inercias totalmente inconexas que producen un desarrollo absolutamente plúmbeo y que no despierta ningún tipo de interés. Busca conectar las respuestas con las preguntas que plante y se pierde en el intento debido al terrible guion que quiere plasmar. Es un continuo viaje por arenas movedizas que no lleva a ningún lugar y que, cuando se resuelve, hace que el espectador se sienta totalmente engañado. Una cinta que busca el misterio y la tensión y produce somnolencia e incluso alguna carcajada con el desenlace. Absolutamente nefasta y olvidable.

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31, Rob Zombie

Tras el varapalo inicial del día, las esperanzas quedaron puestas en los próximos pases de la jornada. Con el desarrollo de la misma, vino una de las películas más esperadas del festival, la última creación de Rob Zombie: 31. Director muy aclamado y valorado en Sitges, nos acompañó en el visionado de su última cinta. Con un prólogo realmente original utilizando el montaje en blanco y negro y unos primeros planos de absoluto suspense, el director de Lord of Salem presenta la historia de un grupo de hippies que, durante el trayecto de un viaje por carretera, acaban siendo prisioneros en una mansión. Una vez dentro, deberán participar en el macabro ’31’, en el que una serie de psicópatas en pleno auge de deficiencia mental, los perseguirán durante 12 horas. Si consiguen sobrevivir, podrán escapar con vida. Hasta ahí todo bien, pues la trama presenta interés y el argumento, aunque es muy simple, despierta ganas viniendo de Rob. Pero, conforme avanza, la cinta, nos encontramos ante una infantil serie de secuencias en las que se deja protagonismo absoluto al más desagradable de los gores posibles y a un buffet libre de vísceras, motosierras y un largo etcétera que hará la delicia de los fanáticos del género, pero que hará salir de la sala antes del desenlace a muchos de los presentes. Una película innecesaria, realizada por y para los amantes del género en exclusiva y que no permite la accesibilidad al público corriente y ni siquiera aun atisbo al que agarrarse, pues ni siquiera realiza un mínimo desarrollo de los personajes. Insufrible.

Midnight Special, Jeff Nichols

Midnight Special, Jeff Nichols

Una de las sorpresas de la presente edición ha sido poder asistir a la última película de Jeff Nichols en pantalla grande. Algunos afortunados, asistimos de madrugada a dejarnos llevar por la magia de un director que posee un talento innato para relatar historias e imprimirles una auténtica marca personal, dotándoles de un componente emocional que engloba en su complejidad una magia maravillosa que invade al espectador desde las primeras secuencias hasta los créditos finales. Este hecho ocurría en sus anteriores películas: Take Shelter y Mud. Dos historias maravillosas que son la muestra del gran talento de Nichols. Algo que también ocurre con su última cinta: Midnight Special. Tras una de las mejores secuencias iniciales del cine actual, la película nos presenta la historia de Alton, un niño de 8 años que posee poderes especiales que le hacen ser objeto de búsqueda e interés por parte de las agencias de seguridad del gobierno estadounidense. Ante esta perspectiva su padre, Roy, decide escapar con él en objetivo de que no puedan atraparle. La premisa es sencilla, pero la principal virtud de la película reside en el misterio que l envuelve y rodea durante todo el metraje. Diferentes personajes, una fecha y un lugar, componentes políticos y religiosos y una banda sonora para recordar durante mucho tiempo hacen que el viaje de un padre y un hijo se convierta en una emocional y preciosa aventura hacia un desenlace maravilloso. Una cinta en la que hay que dejarse llevar, permitir que te invada sin juzgarla hasta el final y, de conseguirlo, la empatía hacia la magia de su guion y el carisma de sus personajes, te conducirán a una experiencia inolvidable.

Hardcore Henry,  Ilya Naishuller

Hardcore Henry, Ilya Naishuller

La siguiente jornada arrancó con las miras puestas en una propuesta totalmente novedosa que producía escepticismo y admiración por partes iguales. Rodada en plano subjetivo en primera persona, Hardcore Henry se convierte en una experiencia absolutamente desternillante y entretenida. Tras haber muerto, Henry es resucitado en forma de ciborg y decide cobrar venganza y desarrollar una batalla campal por el Moscú actual para acabar con sus peores enemigos. Una premisa de videojuego que encuentra su auténtica virtud en la sencillez de su guion, pues busca hacer eco de la mayor de las diversiones, de los excesos en cuanto a la destrucción del medio en el que se realiza y ganando aplausos de los espectadores a cada segundo. Algo así como un Michael Bay pasadísimo de rosca, en el exceso más demencial y divertido. Así mismo, es de admirar la gran realización de la película, la dificultad de rodar en un formato tan complejo y haberlo resuelto de forma tan convincente. Un entretenimiento asegurado.

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Raw, Julia Ducournau

La última película del día fue la esperada Raw, distribuida desde Francia y que llegará a las salas de nuestro país el próximo año. Historia de una joven chica novata en la universidad de veterinaria que, tras años de reclusión alimenticia en su casa (sus padres son vegetarianos) decide probar, por banal y absoluta curiosidad, la carne. Lo que comienza siendo como una resolución de una experiencia nueva para la protagonista, desemboca en una vorágine de canibalismo sin límites que hace realmente difícil soportar toda la trama. No es desagradable como tal, sino compleja de entender y de valorar. Es una cinta que amarán quienes conecten con ella, y que disgustará y dejará con mal sabor de boca al resto del grueso de la sala. Posee madurez, adultez y solvencia, pero exige mucho al espectador, lo que hace que sea muy difícil entrar en ella. Creará debate, sin duda alguna. El que escribe esto, por desgracia, pertenece al segundo grupo. No hay que dejar de valorar el trabajo realizado, pero desde la más profunda de las subjetividades, es difícil conectar con ella.