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Muchas son las películas que recurren a la “llamada al lobo solitario” para presentar a su personaje protagonista. En este caso es John Clancy (Anthony Hopkins), un vidente que solía hacer las veces de colaborador de la policía, pero que en la actualidad vive apartado del mundo, confinado en una cabaña del bosque tras el duro trauma que supuso la muerte de su hija. Cuando los policías encargados de llevar el caso de un asesino en serie deciden pedirle ayuda, él al principio se niega (esto también es muy común), pero al final, tras tener una visión, acaba aceptando participar en una misión policial por última vez. Así conoce a la agente Katherine Cowles (Abbie Cornish), una joven y escéptica psicóloga que está empezando a hacer carrera en la policía, compañera de su amigo el agente Joe Merriwheter (Jeffrey Dean Morgan). Así, se forma el trío que deberá acabar con el terror que está sembrando un asesino que ya se ha cobrado varias víctimas.

Este asesino entra en ese selecto club de “asesinos comprensibles”, es decir, que la película y los hechos que suceden en ella te acercan a él de un modo que ayuda a comprender sus actos. Así como Jigsaw utilizaba la tortura y el asesinato para castigar a gente que había obrado mal, o Dexter hacía lo propio con gente que potencialmente podía convertirse en asesino; en este caso, las motivaciones (de las que no haré spoiler) también posibilitan un acercamiento a la humanidad del criminal. Y la realidad es que esto es muy complicado de hacer, ya que construye bastante bien a un personaje que, por otro lado, apenas aparece en pantalla. Solo con las pistas que van encontrando los detectives, se hace un retrato de la persona a la que persiguen. Sin embargo, a la hora de construir personajes da la impresión de que toda la coherencia se la quedó el psicópata, ya que tanto John como, sobre todo, la agente Katherine, toman algunas decisiones bastante dudosas a lo largo del metraje.

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Esto se suma a que Premonición es una de esas películas de detectives en la que los policías no van más allá de las pruebas que se les presentan, que, además, en su mayoría vienen dadas de manera muy circunstancial mediante las visiones de John. Es como si fuese la investigación la que les guiase por el camino, en lugar de ser ellos los que encauzasen el caso. Lo malo es que esto deja en fuera de juego al espectador, ya que o no puede hacer sus propias teorías porque se encuentra en un punto de desinformación veraz similar al de los protagonistas, o le llega a parecer muy predecible el desarrollo que puedan llevar los hechos. En este caso pasan las dos cosas, por un lado las visiones aportan en su mayoría datos lo suficientemente sesgados como para no constituir un camino por el que ir, y por otro lado tiene datos estructurales que son bastante previsibles.

Otra cosa que cabe destacar es la estética que sigue la película, aunque lo cierto es que no soy capaz de decir si para bien o para mal. Es como una mezcla entre una de policías ambientada en Nueva York y la crudeza sureña de True Detective. La amalgama a priori es buena, pero hay algo que chirría, algo que no cuadra cuando ves el film, como si la combinación no estuviera del todo hecha y la estética variase en algunos momentos.

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Al final lo que queda es una película entretenida a ratos, no para ir al cine a verla, pero sí apta para competir contra esos bodrios que nos bombardean los sábados y domingos por la tarde y que suelen llamarse “Viviendo con el asesino” o “Asesinato en el lago”.

2.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Solace Director: Afonso Poyart Guión: Sean Bailey, Ted Griffin Música: BT Fotografía: Brendan Galvin Reparto:  Anthony Hopkins, Colin Farrell, Jeffrey Dean Morgan, Abbie Cornish, Xander Berkeley, Janine Turner Distribuidora: eOne Fecha de estreno:  15/07/2016