ARRIVAL

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano siempre ha mirado hacia las estrellas buscando respuestas que resuelvan la eterna incógnita acerca de si existen otras civilizaciones aparte de la nuestra en el cosmos del que formamos parte. La ciencia y el cine siempre han ido de la mano en esta continua lucha contra la soledad universal, por lo que la historia de ambos artes está llena de ejemplos y teorías que intentan responder a la instintiva pregunta que la sociedad se realiza de forma permanente. Y quizá, algún día, podamos resolverla. Hasta entonces, solo nos queda teorizar, alimentarnos de ilusiones y soñar con que se cumpla la posibilidad de que no seamos la única especie inteligente que habite en una de las infinitas galaxias que encontramos, cuando nos dejamos llevar por la imaginación mirando hacia arriba, llenando el cielo durante las noches de nuestro planeta. Pero somos una especie tan curiosamente paranoica que, de llegar dicho día, quizá nuestra reacción sea tan imprevisible como la posible llegada de un primer contacto con una especie extraterrestre.

Bajo esta premisa se desarrolla La llegada (Arrival), la última película del genio canadiense Denis Villeneuve. Sin duda alguna, uno de los cineastas más respetados y valorados del panorama internacional. Y no es para menos cuando hablamos del culpable de cintas como Incendies, Prisioneros, Enemy o Sicario. Con únicamente seis largometrajes en su carrera, su progresión es tan lineal, ascendente y sensacional, que el mundo del cine reposa tranquilo tras saber que ha sido el elegido para ponerse tras las cámaras de uno de los proyectos más ambiciosos y cuestionados del presente siglo: la secuela de Blade Runner. Y quién sabe si decidió realizar la adaptación de la novela The Story of your life como un preámbulo y una primera toma de contacto hacia un género totalmente nuevo para un director acostumbrado a realizar un cine totalmente diferente al que se ha embarcado en este último trabajo.

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Ambientada en los días actuales, La llegada nos narra la aparición de doce naves extraterrestres en doce puntos geográficos totalmente diferentes del planeta y, aparentemente, sin ninguna relación entre sí. Tras dicha aparición, miembros de las altas esferas estadounidenses recurren a una experta en lenguaje y comunicación y a un doctor en física y matemáticas en objetivo de intentar comunicarse con los inesperados visitantes. A medida que ambos científicos comienzan a intentar descifrar el lenguaje de los extraterrestres, se abren una serie de puertas tan infinitas que, si bien la apariencia hace pensar que estamos ante una gran obra de ciencia ficción, es una cinta que va mucho más allá de eso. Villeneuve moldea el espacio y el tiempo con una naturalidad tan aplastante que si bien la lógica intenta demostrar que lo que vemos no es posible, la sencillez con la que ocurre cambia dicha perspectiva por completo. Algo en lo que, sin duda, ayuda de forma exponencial la magnífica partitura realizada por Jóhan Jóhannsson y la maravillosa fotografía de Bradford Young. Con atmósferas ebrias de hipnotismo y planos aéreos que se estudiarán en las escuelas de cine, el elenco técnico deslumbra al servicio de uno de los mejores guiones que se han dado en el presente siglo. Un guion sin duda interpretado a la perfección por una inconmensurable Amy Adams y un magnífico Jeremy Renner, ambos sin duda realizando dos de las mejores interpretaciones de toda su carrera y apuntando de forma firme a los máximos galardones de la academia.

La llegada (Arrival) no es solo una película modélica de ciencia ficción. Es una cinta absolutamente filantrópica, un relato magistral sobre la pérdida y las emociones humanas. Una fábula en la que el espacio y el tiempo juegan con el espectador engañándole a su terrible antojo e intentando demostrar que, quizá, nuestra visión lineal de ambos conceptos sea tan ambigua e ignorante que tememos descubrir que podemos cambiarla. Una balanza que se abre ante la sociedad actual intentando que sopesemos el hecho de que buscamos otros mundos habitables mientras fracturamos el nuestro y dejamos que nuestros semejantes mueran en países cuyo nombre nadie recuerda. Es la muestra del egoísmo de líderes que defienden bajo su puño de hierro el poder de decisiones que pueden dar un giro fundamental en los habitantes de la Tierra interpretando con su constante paronoia y su subjetivo concepto de la comunicación lo que puede significar la palabra ‘Arma’ para otros habitantes del Cosmos. Y quizá he aquí otro de los grandes cimientos de la película, pues realiza una profunda tesis demostrando el poder de la comunicación como el elemento conductor de cualquier relación entre seres vivos, por diferentes que ambos sean y, en base a ello, las consecuencias de la falta de objetividad ante la recepción de un mensaje cualquier. Un reflejo absoluto del mundo actual, en el que la empatía escasea y el miedo se expande de forma constante. La llegada (Arrival), haciendo uso de la teoría del caos, quiere demostrarnos que un simple individuo puede ser el catalizador de un posible destino y cambiarlo por completo. Amy Adams reluce y da brillo con sus acciones a un profundo sentimiento de osadía y valentía buscando evitar la mayor de las catástrofes.

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Contact de Zemeckis, Interstellar de Nolan… Películas que buscan respuestas en las que no solo teorizan sobre quiénes somos, si no hacia dónde vamos, de dónde venimos y qué puede haber más allá de la simple metafísica humana. En cambio, La llegada (Arrival) se deja llevar por sí misma englobando una serie de planteamientos dentro de su propio prisma que no solo le hacen brillar y emocionar, si no embriagarse en el exceso de ser capaz de jugar con el espacio y el tiempo en un antojo único y mágico. No solo hablamos de la mejor película del presente año, sino de una obra que ha entrado en el olimpo de los mejores largometrajes en lo que llevamos de siglo. Villeneuve ha dirigido dejándose llevar por las elipsis, los flash-backs y las emociones más allá de las cámaras, ha permitido que soñemos despiertos sin dejar de conquistar a la lógica de nuestras mentes, dotando de un equilibrio único a los sentimientos que produce en el espectador, regalando uno de los desenlaces más emotivos que se han dado recientemente. Por ello, no solo hablamos de una película que cree y siente que es posible que cambiemos el mundo con actos sencillos y a una escala más pequeña de lo que siempre creemos, si no que demuestra que la mayor de las armas, en todos los sentidos, es la palabra. Capaz de causar los mayores daños y la más absoluta de las felicidades. Y, aunque todo pueda parecer un truco, déjate llevar por esta onírica y maravillosa historia, quédate dentro de ella. Y no te vayas nunca.

5_estrellas

 

Título original: Arrival Director: Denis Villeneuve Guión: Eric Heisserer Fotografía: Bradford Young Música: Jóhann Jóhannsson Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O’Brien,Tzi Ma, Nathaly Thibault, Pat Kiely, Joe Cobden, Julian Casey, Larry Day Distribuidora: Sony Pictures Fecha de estreno:  18/11/2016