Image: FILE PHOTO: 70 Years Since The Casablanca World Premiere Casablanca

Muy a mi pesar, hay pocos clásicos que hayan sobrevivido en la retina del público en general, estas excepciones podrían ser Lo que el viento se llevó, Ciudadano Kane, Psicosis y la película de la que os hablaré a continuación, Casablanca.

En 1942, Michael Curtiz nos regaló esta bella joya que sorprendentemente y al contrario que otros melodramas clásicos, sigue siendo bastante aclamada a día de hoy, bello drama romántico ambientado en la Segunda Guerra Mundial, personas huyendo del horror del nazismo, de la muerte, buscando una oportunidad y esta oportunidad se llama Casablanca. Hablar de Humphrey Bogart es señal de calidad, arriesgarse por él era apuesta segura y a pesar del empeño de Bogart en mostrarse como un tipo duro, terminaba mostrando un poco aunque fuera un poco de su corazoncito.

Esta película catapultó a lo más alto a una de las actrices más importantes de la historia del cine que por entonces era casi una desconocida, Ingrid Bergman, aunque en mi opinión, su papel es bastante discreto comparado con otros que le llegarían después aunque lo hace muy bien. Destacan un veterano Bogart, un secundario de lujo y actor no muy tenido en cuenta Paul Henreid y un excelente Claude Rains. Realmente, esta película no es muy diferente a otros dramas clásicos de la época, pero tiene una esencia muy clásica, pero a la vez muy atemporal.

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En este drama, Bogart encarna a Rick, un propietario de un bar café en Casablanca y única vía de escape para Víctor Laszlo que huye de la policía alemana, no es solo esto lo que les une, Rick se reencuentra con la esposa de Víctor, que fue su amante en el pasado. Un reencuentro tan incómodo como memorable y significativo, ella intentará sacar el lado más humano de Rick, romper su coraza de tipo duro y mostrarnos el ser generoso y honesto que hay en él. Esta película cuenta con frases y escenas memorables como la maravillosa escena final, pero yo destacaría la magnífica escena de la “competición” de himnos en donde el himno alemán es arrasado por la siempre increíble Marsellesa a capella. Esta escena no solo es un mensaje de unión y resistencia ante la guerra y el mal, es un mensaje de orgullo, de valor, de amor, no solo a la patria. Antes de filmarse la película, el guión, la dirección y los papeles pasaron por muchas manos antes de, muy acertadamente, recaer en los protagonistas finales. La fotografía es maravillosa, cada escena, desde la presentación de Rick hasta la despedida más famosa del cine, la dirección es maravillosa, reflejando los sentimientos a flor de piel de cada personaje en cada plano. El mensaje de esperanza, de amor, de supervivencia que nos regala esta película es muy a tener en cuenta y esto lo reencarna Rick a la perfección, gracias Bogart.

Como curiosidades, el rodaje fue un auténtico caos debido a que cada día el director cambiaba cosas del guión por lo tanto los actores tenían que recurrir a la improvisación, rodaje que Ingrid Bergman recordaría años después como una auténtica locura. También hubo problemas debido a la altura de Bergman, más alta que Bogart y debían intentar que esto no se notara demasiado. El papel de Ingrid Bergman, fue ofrecido anteriormente a otra actriz de moda en la época, Hedy Lamarr pero no estaba disponible.  Para el papel de Bogart pensaron en Ronald Reagan y para la dirección en William Wyler. La película está basada en una obra que no se llegó a estrenar, Todos van al café de Rick. Entre el reparto tampoco hubo demasiado feeling, ya sea por soberbia o por evitar celos innecesarios y en medio de todo, la pobre Ingrid Bergman.

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Casablanca es puro cine en todo su esplendor, también es una dosis de realidad, cuando la ves puedes identificarte con ella, con sus personajes o con las situaciones. Una muestra de honestidad, una historia humana anteponiéndose a la crueldad humana, una historia de amor sobreviviendo en una guerra, un mensaje de paz y esperanza, un canto a la libertad y a la vida. La complicada postura de decidir entre la cabeza o el corazón, de reflexionar y utilizar la justicia frente a la injusticia, la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, de hurgar en nuestro interior y obviar el rencor y el egoísmo fácil porque podrán pasar loas años, los destellos de un cine que jamás volverá, podrán pasar los actores, podrán pasar las historias, podrán pasar las oportunidades, podrán pasar las guerras y los amores, pero siempre nos quedará Casablanca.