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Un hombre maduro, de los que ya peinan canas, en viaje de trabajo en una ciudad desconocida, en un hotel solitario, paseando su soledad por una habitación y unos pasillos vacíos. Una chica joven y fresca, atractiva, se aloja en el mismo hotel. Se conocen, y conectan. Esta película ya la hemos visto, ¿verdad? Es de 2003, la protagonizaban Bill Murray y Scarlett Johansson, nos gustó mucho a casi todos y lanzó definitivamente a Sofia Coppola como una directora a seguir.

Bob y Charlotte, los personajes de Bill y Scarlett en Lost in Translation, justo es decirlo, a estas alturas se han vuelto ya icónicos, y todos habremos visto la imagen de Johansson con la peluca rosa apoyada en hombro de Murray varios miles de veces. A las películas de desconocidos que se encuentran en hoteles ya no les queda más remedio que afrontar el icono, reconocer que está ahí, y bien rendirle homenaje, parodiarlo, atacarlo o subvertirlo. Desconozco cuánto de intencionado o no hay en las similitudes que se pueden rastrear entre la nueva obra de Charlie Kaufman y aquella de Coppola, pero parecería que Kaufman, en cualquier caso, opta por la última opción.

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Pero antes, rebobinemos: si la hija de Francis Ford debutaba en la dirección en 1999 con Las vírgenes suicidas y se consagraba en 2003 con la citada Lost in Translation, por esa misma época su ex, Spike Jonze, debutaba también en la dirección con otra campanada, Como ser John Malkovich, escrita por, sí, Charlie Kaufman. Kaufman seguiría escribiendo guiones para Jonze y otros, hasta debutar en la dirección con Sinécdoque: New York, y así los tres se han convertido en tres de los referentes más importantes del actual cine estadounidense. Y, curiosamente, a los tres parecen atraerles las historias de hombres ya creciditos, solitarios e incluso algo dados a un solipsismo cercano al autismo o más bien al egoísmo (ahí están además de las ya citadas, Somewhere o Her). A los tres, además, les gusta hacerse guiños o referencias con más o menos mala leche (en Lost in Translation las puyas a Jonze eran varias, en Her las referencias a Lost in Translation quizá eran más ambiguas pero ahí estaban)…

Ahora es el turno de Kaufman, de quien personalmente desconozco el grado de afinidad o desprecio que haya podido sentir por cada miembro de la ex-pareja, pero que desde luego se ha asociado más a Jonze. Y, después de siete años alejado del cine tras su debut tras la cámara, parece despacharse ahora con un parafraseo oblicuo y amargo de aquel icono de Coppola Jr. Donde allí encontrábamos un sutil romanticismo y un enfoque que buscaba la empatía del público con los personajes, aquí nos encontramos a un Kaufman que, al menos en principio, parece odiar a la humanidad: si allí Tokio era una ciudad que asustaba en su extrañeza pero admiraba en su grandeza imponente, aquí Cincinatti se nos presenta como el colmo de la mediocridad; si los personajes que rodeaban a Bob eran exóticos pero atractivos, aquí todos son tan mediocres que hasta tienen la misma voz, doblados todos por un mismo actor; y así sucesivamente, y sin haber mencionado aún que, sí, la película es animada, y nuestros protagonistas, aunque doblados por David Thewlis y Jennifer Jason Leigh, son muñecos animados mediante stop-motion. Y lo menciono ahora porque Kaufman usa las técnicas y recursos expresivos de la animación, inteligentemente, para aumentar tanto esa sensación de mediocridad (las caras de los que no son protagonistas se parecen mucho unas a otras, la voz es la misma) como la de extrañeza (todo tiene un aire de irrealidad vagamente inquietante, y los efectos de sonido hacen sentir como si el mundo real estuviera tras una pantalla invisible que amortiguara sus ruidos).

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En este mundo opresivo, nuestro hombre maduro y solitario, nuestro Bob, que ahora se llama Michael, encuentra una chica especial, que ahora no se llama Charlotte sino Lisa,  y la vida parece comenzar… salvo porque Anomalisa no es un romance, sino una cuasi-comedia muy amarga, y pronto nos empezamos a preguntar si nuestro héroe no será en realidad el malo. Kaufman parece decirnos “Sí, Bob te caía bien porque Bill Murray es todo carisma, pero si lo miras así, desde este ángulo que te ofrezco, igual ves que en realidad era un rico aburrido y egoísta que se aburre porque no deja mirarse el ombligo y es incapaz de ver a otra gente”. Así, Anomalisa subvierte lo que en 2003 era una comedia romántica y lo convierte en una burla a su protagonista, al hombre acomodado que, de tan acomodado, se ha vuelto aburrido, ñoño, egocéntrico y arrogante.

No es, sin embargo, esta película una obra misantrópica, y Kaufman guarda un poquito de compasión para sus personajes: les ofrece posibilidades de redención, les ofrece humor, y hasta les regala, y nos regala a los espectadores, una de las escenas de sexo más tiernas y realistas del cine reciente (y ya tiene mérito que sea una película animada la que nos dé una escena de sexo tan inusualmente humana y verdadera). Pero no llega a perder nunca de vista su objetivo y, aunque ofrezca compasión, su visión crítica y lúcidamente amarga no se desvanece sino que simplemente se hace compatible con cierta empatía. Y ojo, la crítica se extiende no solo al protagonista, sino a toda una sociedad acomodada y tristona que busca en cursos y libros de autoayuda lo que sería más fácil encontrar si dejara de mirarse el ombligo.

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En resumen, Anomalisa, siendo una comedia, no es una película alegre, ni mucho menos, y quizá ni siquiera provoque la risa más que en un par de ocasiones, porque su ingenio es sutilmente irónico, y también negro. Pero es una película humana, crítica pero tierna a la vez, inteligente y que sabe mantener un equilibrio admirable entre la desesperación y la esperanza, entre la tristeza y el humor. Tampoco es la pieza más compleja, ni más atractiva, ni más maravillosa de Kaufman (esa sigue siendo Olvídate de mí), pero no deja de tener su inteligencia y su conocimiento del ser humano y del mundo que vivimos, y por tanto no deja ser una gran película.

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Ficha técnica:

Título original: Anomalisa Director: Duke Johnson & Charlie Kaufman Guión: Charlie Kaufman & Dan Harmon Música: Carter Burwell Fotografía: Animación  Distribuidora: Paramount Pictures Fecha de estreno: 19/02/16