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¿Sabías que, cuando Charles Chaplin murió, dos tipos desenterraron su ataúd y pidieron un rescate millonario por él? Yo hasta el otro día no tenía ni idea, pero después de ver El precio de la fama no entiendo como nadie adaptó antes esta rocambolesca historia a la gran pantalla. La idea es fantástica y el hecho de que sea real la hace aún más divertida. Pero bueno, Xavier Beauvois ha sido el que se ha lanzado a la piscina y nos ha entregado una película que tenía todas las papeletas para convertirse en un bombazo de taquilla (en Francia, claro, que hay unos cincuenta números uno de taquilla al año). Sin embargo, es la prueba fehaciente de que a pesar de tener todas las papeletas puede no tocarte la lotería… bueno, en realidad si tienes todas te toca sí o sí, así que digamos que a pesar de tener todas las papeletas te puede atropellar un camión antes de ir a por el premio. Un camión en el que pone “hastío” en letras grandotas.

Partiendo del hecho real, Beauvois construye dos personajes desgraciados que no dejan de ser dos caras de la misma moneda. Uno de ellos, Osman (con la cara afable del actor Roschdy Zem) es un padre que se desvive por cuidar a su niña y conseguir dinero para pagar a su mujer la operación de cadera que necesita. El otro, Eddy (fascinante Benoît Poelvoorde, roba la función por completo) siempre busca el camino fácil para conseguir dinero, sin importar en qué lugar quede la ley. La idea más surrealista de todas le surge cuando ve por televisión que el multimillonario Charles Chaplin ha fallecido, oportunidad de oro para protagonizar el secuestro más raro de la época. Con estos elementos podría imaginar una mezcla de comedia absurda, drama sobre la amistad y lo correcto, un sentimiento feel-good durante toda la película… Todo ingredientes para que el boca oreja pudiera cuadriplicar el público de esta película.

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Pero, sin embargo, Beauvois echa todo por la borda al preferir ponerse pedante y artístico cuando no viene a cuento. Tras un primer acto lento pero entretenido, empezamos a ver escenas en las que, intuyo que para imitar las obras de Chaplin, predomina la música y las actuaciones sordas de los actores. Escenas que, podrían cuajar si fueran puramente cómicas, pero que no lo son (ni siquiera son exageradas) y resultan tediosas y aburridas rompiendo el ritmo de la narrativa. Las subtramas que se abren y cierran son simplonas y en ningún momento conectan emocionalmente con el espectador, es todo demasiado plano, constante y sin picos emocionales hasta, prácticamente, el final de la cinta. Esto se traduce, como bien digo, en un sopor que va en aumento y una sensación de que podrías estar divirtiéndote con esta historia y estos actores si al director no le hubiera dado por ponerse pedante.

Está demostrado que la realidad supera a la ficción pero eso no quiere decir que la ficción no pueda espectacularizar esa realidad y hacerla mucho más atractiva. El basado en hechos reales es una piedra angular del cine y prácticamente ha conseguido encajarse en todos los géneros. El precio de la fama debería haber sido una comedia. Una de estas francesas buenrolleras. Pero prefiere ser un homenaje a Chaplin y dramatizar por encima de sus posibilidades. Por sus similitudes (un hecho real extraño con secuestro de por medio y unos desgraciados como protagonistas) creo que le falta lo que a Dolor y Dinero, de Michael Bay, le sobraba: ganas de pasárselo bien.

2.5_estrellas

 

Ficha técnica:

Título original: La rançon de la gloire Director: Xavier Beauvois Guión: Etienne Comar Música: Michel Legrand Fotografía: Caroline Champetier Reparto: Benoît Poelvoorde, Roschdy Zem, Séli Gmach, Chiara Mastroianni, Nadine Labaki,Peter Coyote, Xavier Maly, Arthur Beauvois Distribuidora: Golem Fecha de estreno: 02/10/2015