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Dejando de lado toda la polémica que ha rodeado a esta primera incursión cinematográfica por parte del canal norteamericano Netflix –boicot en multitud de cines incluido-, este pasado viernes llegó a la pequeña y gran pantalla Beasts of No Nation, tercer largometraje del californiano Cary Joji Fukunaga (Jane Eyre, 2011). Un largometraje que supone un valiente puñetazo sobre la mesa en cuanto a la forma de entender el negocio del cine.

Pero como decía, más allá de los tangenciales aspectos extra-cinematográficos del film, conviene centrarse en esa gran película –y ya van tres, amén de True Detective– que supone el film de Fukunaga. Mediante una aproximación visual y narrativa brutalmente honesta, Beasts of No Nation muestra la estremecedora autopsia de la inocencia humana a través de la supervivencia más enloquecida e inhumana. El film, a partir de un interesante y agradecido prólogo a modo de contextualización y de contraste narrativo, nos introduce en la piel de Agu, un niño que se ve obligado a huir de su aldea a causa de la incipiente guerra civil que tiene lugar en el país. A partir de ese momento, nos vemos inmersos en un deshumanizador periplo a través del cual comprendemos y empatizamos un poco más con esa realidad presente en tantísimos países del mal llamado tercer mundo, en los que cientos de niños despojados de sus hogares y familias se ven obligados a alistarse en ejércitos para los que no están preparados y a formar parte de causas que no comprenden, sin mayor motivación que la sed de venganza.

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‘Beasts…’ funciona como retrato a pequeña escala y grandes rasgos de un conflicto del que, realmente, no llegamos a conocer gran cosa. Y creo que esto último es uno de los grandes aciertos en cuanto a la aproximación narrativa de la trama, ya que todo lo que llegamos a saber en relación al conflicto lo conocemos a través de los inocentes e ignorantes ojos y oídos del niño protagonista; todo ello orquestado mediante un ejercicio de inmersión y progresión emocional realmente encomiable, que te hace empatizar hasta tal punto con el chico que llegas a formar parte de toda la locura que hay tras sus acciones. Al respecto conviene destacar el portentoso trabajo tras las cámaras por parte de Fukunaga (también se encarga de la fotografía), cuya enérgica y valiente visión dota al film de ese crudo realismo visual que exige su contenido. No en vano, Beasts of No Nation contiene algunas de las imágenes y secuencias más impresionantes que he visto este último año.

Gracias a una visión que claramente ha debido gozar de una amplia libertad creativa, Fukunaga plantea y desarrolla los horrores de la guerra a través de una crónica tan sutil y contenida como carente de efectismos y convencionalismos narrativos; con permiso de un uso ejemplar de la voz en off que, lejos de resultar redundante, se limita a aportar contadas y conmovedoras reflexiones sobre la condición humana observada bajo la perspectiva de un niño que, a través de ellas, intenta resguardarse en el último bastión de inocencia y cordura que queda en su cabeza. Llama también la atención la banda sonora compuesta por Dan Rohmer, compositor de la inolvidable partitura de Bestias del sur salvaje y que aquí realiza un trabajo más delicado y atmosférico, que funciona como un guante a la hora de acompañar y reforzar las secuencias más importantes del film.

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Por supuesto, tengo que pararme a hablar del pilar interpretativo de la película, sustentado a través de la sobrecogedora interpretación de Abraham Attah, actor que con su sola mirada consigue transmitir cada estadio emocional por el que va pasando su personaje a lo largo del metraje, apoyándose a su vez en un cada vez más frío y apático tono de voz. El último plano-contra-plano cala hasta los huesos. El otro gran personaje de la película es el del comandante interpretado por Idris Elba y que funciona como motor de las acciones de Agu; un personaje tan brutal conceptualmente como magnético en la piel de Elba. Por ponerle un pero, creo que hacia el tercer acto el film descarrila ligeramente en cuanto a que no sabe rematar con la misma personalidad y enjundia todo lo que ha propuesto hasta entonces, cayendo en una lectura un tanto previsible. No obstante, y como decía más arriba, la última conversación es sobrecogedora.

En definitiva, Beasts of No Nation es una gran película que estremece por lo que muestra, pero aún más por lo que sugiere, resultando en un ejercicio brillante tanto a nivel visual como narrativo. Y por todo lo dicho –y lo que seguramente me deje en el tintero- no me queda otra que aplaudir a Netflix por lanzarse a la producción cinematográfica con un proyecto tan arriesgado a tantos niveles. Que les den a los cines y a su boicot, esta batalla la habéis ganado en apenas 135 minutos.  

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Ficha técnica:

Título original: Beasts of No Nation Director: Cary Foji Fukunaga Guion: Cary Foji Fukunaga Música: Dan Romer Fotografía: Cary Foji Fukunaga Reparto: Abraham Attah, Idris Elba, Richard Pepple, Opeyemi Fagbohungbe, Ama K. Abebrese, Grace Nortey, David Dontoh Distribuidora: Netflix Fecha de estreno: 20/10/2015