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Desde hace ya unos años asistimos a  una creciente ola de héroes y superhéroes (y antihéroes como Punisher o Deadpool) que pegan el salto desde las páginas de los cómics hasta la pequeña y gran pantalla. Para unos, este fenómeno empieza a resultar cargante y argumentan que el público empieza a saturarse de tanto superpoder y trajes de malla. Bien, es probable que muchos de los que argumentan así, de hecho, jamás hayan estado interesados en los cómics ni en este particular subgénero. En cambio otros, como un servidor, están que no caben de regocijo y disfrutan como enanos de esta eclosión y asistiendo a lo que probablemente constituya su etapa de oro.

Como no podía ser de otra manera, la inmensa mayoría de adaptaciones se las llevan personajes de los dos titanes de la industria: Marvel y DC. Pero ni han seguido trayectorias similares en el pasado, ni parezca que esto vaya a cambiar en el presente. Como en los cómics (a excepción de contados crossovers), los dos universos se miran, pero no se cruzan.

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Mientras Marvel hasta hace relativamente pocos años había seguido un rumbo más bien errático en este terreno, con adaptaciones al cine (o tv movies) tan olvidables como las de Capitán América, el Spider-man preRaimi o los 4F de Corman, contrapuestas a series de tv míticas como las de El increíble Hulk o series de animación como la de Spider-man o la Patrulla X que, aunque quizá demasiado enfocadas a un público juvenil y/o infantil, constituyeron un producto de entretenimiento muy digno; DC había gozado de más acierto en el cómputo global de sus adaptaciones, como las dos Batman de Burton, las 2 primeras de Superman (si, también hubo dos más de Superman y las de Batman de Joel Schumacher, no os preocupéis, no se trata de un fallo de memoria, es que de verdad intento olvidarlas; o cosas como la Steel con Shaquille O’Neal), o las adaptaciones televisivas en forma de serie de Smallville; Flash, el Relámpago Humano o Lois & Clark, sin olvidar la mítica y pop serie de Batman de los 60’, por no hablar de series y películas de animación que constituyen auténticas joyas a revisar como Batman: la máscara del fantasma, y las series animadas de Batman, Superman y la Liga de la Justicia de los 90’ que, a diferencia de sus equivalentes de Marvel, no dejaban de mirar también a un público algo más adulto.

Pero los últimos años la situación parece haber cambiado: el punto de inflexión lo marcaron las adaptaciones a pantalla grande de Blade, las Spider-man de Raimi y los X-Men de Singer, sin olvidar un film tan infravalorado como fue el Hulk de Ang Lee, pero Marvel supo aprovechar el cambio de tendencia para un proyecto mucho más ambicioso: trasladar de forma unificada a la gran y pequeña pantalla su universo superheroico, una tarea titánica sin duda, y que a pesar del hándicap de no contar con los derechos de algunos de sus personajes y grupos más emblemáticos, ha sabido hacer magistralmente. Seguía flojeando, sin embargo, en el aspecto televisivo, aunque series como las de Marvel, Agents of Shield, que pese a un comienzo flojo, a partir de la segunda mitad de la primera temporada ha ido mejorando episodio a episodio, Agent Carter y, especialmente, Daredevil, le han hecho recuperar terreno rápidamente respecto a DC en este campo. Las adaptaciones en forma de animación siguen mirando más al público juvenil, es cierto, pero eso no quita que, por ejemplo, series como las de Los Vengadores continúen siendo muy estimables.

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Y mientras, ¿que ha estado haciendo DC en este nuevo siglo? Pues siento decirlo, pero en general dormirse en los laureles y cuando se han querido dar cuenta, Marvel ya les llevaba mucha delantera. A pesar de no contar con el problema de los derechos, muy pocas de sus películas sobre superhéroes han estado a la altura de las expectativas desde que empezó el siglo XXI: el Superman de Singer resultó, aunque correcta, aburrida para los estándares actuales y demasiado fiel a lo que ya había hecho Donner tres décadas antes, y casi mejor no hablar de El hombre de acero de Snyder, que peca de lo contrario: epatar de acción y espectáculo vacío de contenido al espectador, sin contar con el hecho de adoptar una visión demasiado oscura y “batmaniana” de un personaje que es, esencialmente, luminoso; o la fallida Green Lantern. Un balance más bien penoso, en el que prácticamente solo les salvaba la cara  la magistral trilogía de Nolan sobre Batman (que, sin embargo, por ser tan marcadamente autoral, era muy complejo de dotar de más recorrido) y unas adaptaciones televisivas que continúan siendo muy acertadas y entretenidas, como las de Arrow, The Flash, o la anunciada DC: Legends of Tomorrow, y otras como las de Constantine, que merecían mejor suerte o la excelente premisa que no acaba de despegar de Gotham; todas ellas constituían un bagaje de gran valor para recuperar el terreno que les había ganado Marvel en el cine, pero que, sin embargo y de manera inexplicable, han decidido  desaprovechar al renunciar a dotar de continuidad y unidad entre las adaptaciones de tv y las de cine.

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 Lo más sensato para luchar contra la Fase 1 y 2 del Universo Marvel Unificado hubiera sido aprovechar todos estos personajes que ya habían sido tan excelentemente presentados en formato televisivo para lanzarlos, también, al cine en vez de partir de cero y además, aparentemente, empezando la casa por la ventana con películas como la anunciada Batman v Superman, que va a aglutinar a un montón de personajes de la Liga de la Justicia que, a excepción del  de Superman (es un decir), no han sido ni presentados ni desarrollados previamente en películas individuales, de buenas a primeras en una sola película, o la de  Escuadrón Suicida. De hecho, parece que su trayectoria va en sentido opuesto a la de Marvel, ya que después de las pelis con supergrupos vendrán las películas individuales. Una apuesta muy peligrosa, y equivocada, a mi entender, pero que sinceramente espero, por el cariño que les tengo a todos esos personajes, que, de algún modo que aún no atisbo, les salga bien y nos permita seguir disfrutando por muchos años de este festín superheroico, tanto en uno como en otro de ambos universos y que, finalmente, podamos afirmar que tanto entretienen, entretienen tanto, Marvel como DC.

  • Jorge Custodio

    Lo malo es que ambas compañías están machacando las bases de los superheroes, como en el caso de hacer que superman matara, la fumada de Ra’s Al Ghul en Arrow, quitarle Ultrón a Hank Pym y muchas más.

    • Jesús Urgell

      Coincido contigo en lo de Superman, lo de Arrow aún no lo puedo valorar porqué aún no he terminado la última temporada, y lo de Ultron me parece discutible, pero comprensible, ya que no hay que perder de vista que se trata de lenguajes y medios diferentes, con necesidades narrativas también diferentes.
      Ten en cuenta que es muy complicado condensar décadas de historias de los comics en unas pocas películas sin tomarse para ello ciertas licencias, yo puedo aceptar eso mientras se respete el espíritu de la obra. A veces la fidelidad extrema resulta un problema narrativo, como sucedió con “Sin City”, que gustándome, la encontré demasiado lastrada por su fidelidad formal al comic.