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Que contar algo nuevo es difícil es una verdad universal. Y que contar algo, simplemente algo, también lo es, debería ser otra verdad universal. No contar nada sin embargo es sencillísimo e incluso, con un poco de habilidad, puede parecer que se está contando algo cuando no se cuenta absolutamente nada.

Este pequeño prólogo me parece una acertada sinopsis de Al otro lado del muro, la enésima aproximación del cine alemán al periodo de las dos Alemanias, la RFA y la RDA. En este caso, se  intentan mostrar las diferencias y similitudes entre la zona controlada por la Unión Soviética y la zona controlada por los países occidentales, a través de la historia de una mujer, interpretada por Jordis Triebel, que junto con su hijo pequeño cruza la frontera hasta la Alemania Occidental en busca de un futuro mejor.

Hasta aquí todo entra dentro de lo normal, pero es en el desarrollo de la película cuando el espectador se da cuenta de que las pretensiones de ésta (mostrar que la parte occidental escondía los mismos problemas e injusticias que la zona oriental de Alemania) se descomponen y queda la nada. Porque en Al otro lado del muro no parece que pase nada. No existe un conflicto más allá de la odisea (permítanme que me ría) de una mujer y su hijo por conseguir un futuro mejor. Ésta odisea, que se traduce en cuatro o cinco escenas cuya tensión dramática es nula y que se supone que deberían mostrar las injusticias del lado occidental pero que acaban siendo interrogatorios totalmente asépticos y muestras de lo aburrida que puede ser la burocracia (más aburrida que injusta, desde luego), termina de una forma igualmente irrelevante para el espectador.

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No existe ninguna intención de rebuscar en las entrañas de una época tan convulsa para obtener reflexiones y consecuencias interesantes para el espectador, como ya hiciera en su día la infinitamente mejor La vida de los otros, que, pese a pertenecer a un género totalmente distinto, muestra con mucho más ímpetu y contundencia algunas de las reflexiones que Al otro lado del muro persigue, sin éxito, durante el total de su metraje.

No hay nervio en la dirección, no hay energía en el guion; Al otro lado del muro parece una película aletargada; tan correcta como intrascendente, como si hubiera que haber contado esa historia de esa forma tan pálida, tan mimética con el gris de ese Berlín enigmático e interesante que, sin embargo, está totalmente desaprovechado y parece que solo es un telón para una obra teatral sobre la nada.

Al otro lado del muro está basada en una novela, escrita por Julia Franck, que desconozco pero que puedo aventurar que quizá requiriera una adaptación a la gran pantalla diferente a la que se ha llevado a cabo. Quizá ha faltado convicción; quizá ha faltado talento o quizá ha sobrado complacencia pero una película sin drama, sin conflicto, no es nada. Y aunque lo haga, parecerá que no cuenta absolutamente nada.

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Ficha técnica:

Título original: Westen Director: Christian Schwochow Guión: Christian Schwochow Fotografía: Frank Lamm Reparto: Jördis Triebel, Alexander Scheer, Tristan Göbel, Jacky Ido, Anja Antonowicz Distribuidora: Emon Fecha de estreno: 07/08/2015