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Que Mad Max fue una de las películas más referenciales de los años 80 es una evidencia, basta con ver con los productos de Serie B que salieron como heredera de ésta. Aquello que George Miller planteó como una trilogía, presentó una brillante primera entrega que nos permitía conocer a este tipo llamado Max y como llegaba a convertirse en el renegado que acabaríamos por conocer definitivamente en la ya post-apocalíptica Mad Max: El guerrero de la carretera. Un filme de ciencia-ficción con ínfulas de western, tan salvaje como su predecesora, pero aún mucho más desbarrado. Mientras que la primera nos presentaba a una sociedad en decadencia que tenía pocas oportunidades de sobrevivir, la segunda nos metía ya de lleno en esa sociedad que había caído y en el que sólo los tiranos podrían sobrevivir, un mundo en el que la gasolina se había convertido en un bien tan preciado como otrora fuera el oro (de nuevo aquí, las referencias con el western clásico). La jugada salió bastante peor en la tercera parte Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno, donde si bien la película funcionaba en su desbarre (esas híper-vitaminadas peleas dentro de la cúpula que daba título al filme), se perdía por completo cuando hacían aparición en ella una suerte de Los niños perdidos de Peter Pan. Con esta frustrante tercera parte, que estaba demasiado lejos del nivel de sus predecesoras, George Miller decidió dar el carpetazo a la saga que aúpo a la fama a (el ahora infame) Mel Gibson.

Treinta años han pasado exactamente desde que Miller estrenase Más allá de la cúpula del trueno, y teniendo que sus últimos contactos con el cine se quedaron dentro del cine infantil (Babe, el cerdito en la ciudad y las dos entregas de Happy Feet), pocos podían esperar que a sus 70 años Miller aún guardase en su interior que hizo de Mad Max la obra de culto que es hoy. Pero lo cierto es que Mad Max: Furia en la carretera es tan salvaje y desfasada como lo eran las películas que filmó en los años 80, una salvajada tan refrescante que resulta realmente gratificante.

FURY ROAD

Es difícil saber si Furia en la carretera se trata de una secuela o un reboot, realmente, poco importan estas etiquetas, porque Max sigue presente, ahora encarnado por un Tom Hardy que hace lo que mejor se le da hacer: ser un tipo duro y articular pocas palabras, y es que, pese a las limitaciones interpretativas de un tipo como Hardy, es innegable que el actor tiene una alta dosis de carisma, algo que le viene como anillo al dedo para interpretar a este expolicía que ahora busca la supervivencia. Aunque en esta ocasión, el protagonismo está plenamente compartido con una Charlize Theron que además borda uno de los mejores papeles de la carrera.. La trama de Mad Max: Furia en la carretera, que toda ella se le articula al personaje de Nicholas Hoult en tres frases sueltas. Immortal Joe es un tipo malo que tiene el poder, él guarda a unas jovencitas para que le den placer y procreen a su estirpe. Pero una renegada llamada Imperator Furiosa (Charlize Theron) huirá con ellas, despertando la furia de Joe y todos sus acólitos, un grupo de descerebrados llamado kamicafres (kamicrazys en inglés) que sólo buscan sacrificarse de forma violenta para llegar al Valhala. Por el medio se verá envuelto Max, que vemos como es secuestrado al principio de la película y usado como bolsa de sangre, y cuando no pueda huir solo, se verá obligado a ayudar en su ruta suicida a estas mujeres.

Pero esto no es más que un vago pretexto para lo que realmente es Furia en la carretera, una frenética huída durante dos horas, heredera directa de las películas de locos al volante durante los 70 y 80, referencia obras tan importantes como Punto límite: cero. Y eso es lo que a Miller se le da mejor, reflejar todo el salvajismo de forma apabullante, desfasada, un desbarre constante. Los protagonistas avanzan durante las dos horas del metraje con la amenaza siempre presente, la violencia se adueña de la película de forma brutal, completamente imaginativa, sin ningún tipo de remilgo, es ella la verdadera protagonista del filme, y el salvajismo acaba siendo la pieza más importante de la película. Durante estas constantes dos horas, apenas hay descanso, entre pieza y pieza, apenas se le dan unos minutos al espectador a reponerse antes de que el siguiente aluvión inunde la pantalla, lo suficiente cuando la acción se convierte en pura adrenalina y empapa por completo al espectador haciéndole partícipe de la alocada diversión.

FURY ROAD

Por el camino nos encontramos con personajes absolutamente demenciales, caricaturescos, cada uno de los villanos tiene una presencia imponente, caracterizada y exagerada al máximo, haciendo a todos ellos fácilmente identificables, por mínima que sea su presencia, como es el caso de ese guitarrista loco, o que estos realmente sean una unidad dividida en varios personajes como es el caso de los kamicafres, con la excepción del Nux al que interpreta Nicholas Hoult, cuya importancia en la trama es vital.

En una era a la que estamos acostumbrados a un cine de acción que abusa de la fotografía oscura en la que nada se ve (el año pasado por estas mismas fechas llegaba la horrible Godzilla, en la que costaba diferenciar cualquier escena, por no hablar de la ausencia de color en El hombre de acero, ambas también de Warner que parece haber aprendido la lección), se agradece también una película como Furia en la carretera. No es solo que toda la acción tiene lugar en la claridad del día, haciendo que esta resulte aún mucho más impactante, sino que está fotografiada con mesura y verdadera belleza, incluso ciertas escenas que tienen lugar de noche, se capturan con un tono azul marino que da a la película una sensación de serenidad absoluta. En la era de los efectos digitales, el hecho de poder presenciarlos en su puro esplendor hacen de la película un baluarte, y es que a buen seguro que la película restaría gran dosis de su impacto de haber optado por esos tonos tan oscuros tan incomprensiblemente de moda.

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A sus setenta años Miller demuestra que sigue siendo tan salvaje como antaño, que no ha perdido una pizca de su brutalidad ni de su radicalidad, es posible que Mad Max: Furia en la carretera decepcione al espectador más acostumbrado al cine actual. Estamos ante una obra sin héroes, sin moral, donde se elimina todo lo políticamente correcto y solo hay sitio para lo más salvaje, para el desfase absoluto. Sí, es un película que es hija de otro tiempo, y quizá, precisamente por eso, esta huída salvaje a través de un infierno post-apocalíptico resulta tan refrescante, porque de todo el sol que brilla en la pantalla, lo que llega al espectador son las gotas de sangre y la explosión desmedida. 

4.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Mad Max: Fury Road Director: George Miller Guión: Nick Lathouris, Brendan McCarthy, George Miller Música: Junkie XL Fotografía: John Seale Reparto: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Zoë Kravitz, Angus Sampson, Rosie Huntington-Whiteley, Riley Keough, Nathan Jones, Abbey Lee, Josh Helman, Courtney Eaton Distribuidora: Warner Fecha de estreno: 15/05/2015