El género de animación genera numerosos prejuicios. Esto es así porque se le puede caracterizar de infantil, ñoño, simplón y metafórico para los niños pequeños. Por estos motivos los adultos suelen dejarlo de lado. Sin embargo, es un error en el que muchos caen, porque a pesar de que la mayor parte de este cine está hecho pensando en los más pequeños de la casa, también hay films de animación dirigidos a los mayores. Muestra de ello son las películas de Disney, con su lado más macabro y oculto.

Escribo esta parrafada porque este tema puede venir al caso a la hora de hablar sobre esta película de dibujos animados no apta para menores de 16 años. Digo menores de 16 años por las fuertes imágenes que llega a contener en todo el metraje y que un niño no podría comprender llegando, a provocarle pesadillas durante varios días. La película de la que hablo es Perfect Blue, anime creado por Satoshi Kon, su obra magna por antonomasia y que varios directores han tomado por referencia, como Darren Aronosfky con Réquiem por un sueño y Cisne negro.

El argumento de Perfect Blue cuenta el típico ascenso donde una cantante quiere aspirar a convertirse en la mejor actriz de todas. Para ello tendrá que sacrificarse pasando todas las penurias posibles, recibiendo las burlas de sus compañeros, los malos tratos y la presión social. Para los que no hayáis visto la película, esto os sonará a otras películas similares como Eva al desnudo, Ha nacido una estrella o la ya mencionada Cisne negro. Cuando la vi por primera vez, me chocó porque no es una película de dibujos convencional sino una película de acción real (de hecho existe una adaptación de carne y hueso) por lo cruel de sus imágenes, llegando incluso al más puro gore debido a su obscena visceralidad.

Hay una escena que jamás se me olvidará de ella. Esa escena que se te queda siempre en la retina hasta la hora de la muerte. Mima, protagonista de Perfect Blue, se encuentra rodando una escena desarrollándose en un club nocturno rodeado de hombres saciados por el sexo. La escena en cuestión será de una violación en masa. Al tratarse de una película, la violación debe ser fingida, pero aquí no es el caso. Mima es violada de forma real por todos los extras delante del equipo técnico y de su manager, la única con los pies puestos en la tierra que ve sufrir a su pobre Mima  que no puede hacer nada para evitarlo.

El precio de la fama cuesta. Ese es el lema que debe guiar a Mima si quiere aspirar a ser la mejor actriz, olvidando su faceta de cantante. No es una escena fácil de ver como ya comenté unas líneas antes. He querido hablar sobre ella por lo chocante que puede llegar a ser, más aún que otras películas que muestran actos similares de forma suavizada (a excepción de Irreversible de Gaspar Noé).

Este es el claro de ejemplo de por qué los dibujos animados pueden ser para adultos sin dirigirse a los más pequeños. Una película animada puede contener una historia dramática y desgarradora aprovechando todas los aspectos fantásticos que una película real no puede ofrecer. Satoshi Kon creó su mundo particular para desarrollar sus largometrajes, para mostrarnos la verdadera psique humana de la sociedad. Es una pena que no esté ahora mismo entre nosotros, porque tenía en mente algunos proyectos interesante. Pero tenemos sus obras, como Perfect Blue, para poder recordarle.