The Newsroom fue una serie que para la gran mayoría de gente no cuajó. El nuevo y prometedor proyecto de Sorkin, que iba a estar arropado por una cadena como HBO, decepcionó a muchos por su tono algo moralizante y por la representación de un oficio, o vocación, como es el periodismo, de una forma casi utópica. Sin embargo, y sabiendo de sus problemas, un servidor disfrutó mucho de sus tres temporadas, cogió cariño a esos personajes y aplaudió con los vertiginosos y brillantes diálogos provenientes de la cabeza de Aaron Sorkin.

Y es que la última serie de este gran guionista ha estado repleta de momentos espectaculares que, de una forma u otra, disimulaban los también presentes baches con los que tropezaba. Como improvisado homenaje me gustaría recordar una escena, presente en el capítulo final de la obra, que quizá no tenga una importancia argumental como muchas otras o encarne el claro ejemplo de por qué será (o no será) una serie recordada, pero me resulta un instante entrañable en un momento que demandaba algo así: estamos en un funeral, despidiendo a un personaje que nos ha acompañado durante todo el camino, y Will McAvoy (Jeff Daniels) decide animar a los jóvenes familiares con una canción, That’show I got to Memphis, de Tom T. Hall

Es un momento precioso. La versión de la canción es genial y la aparición primero de Jim Harper (John Gallagher Jr.) y después de otros personajes (muy) secundarios le aporta a la escena un tono familiar, acogedor, de celebración de la vida en un momento triste como aquel. Como he dicho antes puede que no sea una secuencia decisiva o cambie mucho el transcurso de la historia, es más, se puede considerar como un fragmento aparte de la propia serie, pero le inyecta gracia y esperanza a un capítulo como el que nos ocupa, el final. Porque quizá The Newsroom sea precisamente eso, una ficción llena de momentos independientes y maravillosos en un conjunto definido por sus subidas y bajadas. La echaré de menos.