Whiplash

  • Para dar el empujón definitivo al festival de Sundance. Las películas que se estrenan en Sundance no lo tienen fácil de cara a los Oscar, su estreno tiene lugar en enero y llegan a los cines de forma comercial antes de verano. Es decir, tienen que hacer que su presencia sea notable no sólo durante los últimos meses del año, sino durante todo el año. Sin embargo, y desde que el cupo de nominadas se amplió, a excepción de Like Crazy y Frutivale Station, el resto de las ganadoras del festival han conseguido la nominación. Este año la presencia de Sundance es notoria, Boyhood también se estrenó allí, pero Whiplash se alzó con el premio a la Mejor película, y desde entonces no ha dejado de recibir halagos allá donde quiera que haya ido.
  • Porque es una obra metódica. Se rodó en apenas treinta días y con poco presupuesto, pero todo parecía calculado a la perfección. Basta con observar su metódico montaje, su cuidado guion, e incluso las impresionantes interpretaciones de sus protagonistas. Todo en Whiplash funciona a la perfección, y es un perfecto ejemplo de precisión.
  • Porque es la favorita de la gente. Maticemos esto. Mientras que la mayoría de la gente se decanta entre Boyhood y Birdman, Whiplash es una obra que ha gustado a todo el mundo. Puede que no sea su favorita del año, pero sí es la que tiene un consenso más unánime. Esto además le puede ser tremendamente beneficioso. Con el método de eliminación de los Oscar, es también muy importante que una película esté en el segundo o tercer puesto. Estos votos podrían ir poco a poco inflando el recuento de Whiplash y, sin duda, sería una ganadora que dejaría a todos satisfechos.
  • Porque es una obra muy lejana a los cánones de Hollywood. Que en Estados Unidos veamos una película como Whiplash es todo un logro. Chazelle ha aunado en ella el cine de Fincher y de Haneke. Es una película realmente incómoda de ver, te deja completamente exhausto y es una crítica fortísima al modelo de éxito americano, y lo hace además con un leitmotiv tan americanista como el jazz, aquel del que Clint Eastwood dijo que era, junto al western, las únicas formas de arte genuinamente americanas.
  • Para dar un respaldarazo definitivo a un joven autor con talento. Del mismo modo que ocurrió con gente como Sam Mendes, Paul Haggis, Kevin Costner, Mel Gibson, Rob Marshall o Ben Affleck, ganar un Oscar por una de tus primeras películas es algo que te sitúa en el mapa de una forma privilegiada, y te eleva a un puesto del que posiblemente nunca saldrás. Ésta es la segunda película de Chazelle, y ha conseguido una relevancia notoria. Si Whiplash ganase el Oscar, la carrera del director iría siempre indudablemente unida a la vitola de que ellos fueron sus descubridores… y hay que recordar que a la Academia aún le duele que los franceses se agencien el descubrimiento de Tarantino.