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La cuenta atrás para que Barcelona se empapara de cine indie un año más, ya ha terminado. Before I Disappear fue la encargada ayer de inaugurar la segunda edición del Americana. En concreto, estrenando la sección TOP. Esas películas a las que la Americana ha decidido darles una oportunidad tras tener reconocimiento en diferentes festivales, pero que se hacen tan difíciles de encontrar en nuestros cines.

La película es una adaptación del corto Curfew; del mismo director, guionista y actor protagonista, Shawn Christensen. El cortometraje pasó por numerosos festivales entre 2012 y 2013, siendo premiado en la mayoría de casos. Los protagonistas no cambian, Shawn Christensen y Fatima Ptacek vuelven a ponerse en la piel de Richie y Sophia en la película. Christensen retoma a Richie, que se encuentra en uno de los puntos más bajos de su vida. Justo cuando Richie está a punto de tirarlo todo por la borda, recibe una llamada de su hermana (una entregada Emmy Rossum) pidiendo que se haga cargo de su hija, Sophia. Aunque algo desconcertado, Richie acepta.

Shawn Christensen aprovecha la historia de su triunfal cortometraje con el objetivo de completar la historia y darle una perspectiva más amplia de lo que se nos contaba en Curfew. Sus intenciones y el mensaje son buenos, proporcionalmente equivalente a sus ganas de innovar, de crear un nuevo espacio dentro de su cine. No copia -aunque se copia a sí mismo en temática- pero imita. Sin embargo es  una imitación inocente en vistas a buscarse a él mismo, no es lo que molesta. Lo que entorpece la trama y nos desorienta es la introducción de tramas que se alargan y condensan otros asuntos que no repercuten en la película ni en el espectador. Sigue siendo aguantable que los personajes sean un paradigma bastante usual y totalmente recurrentes en el cine, si aún así el desarrollo transmite y aporta. Sobre todo, gracias al carisma de los actores, que logran que bajo su custodia, los personajes resulten lo suficientemente creíbles como para respaldar que sean -de nuevo- así. El treintañero amargado por la insignificancia de su existencia y la niña, en un principio repelente, pero con un fondo afable.

No deja de ser una película, algo diferente en algunos momentos, pero igual en su totalidad. En la que reluce una buena banda sonora acompañada de una  dirección  y  un buen elenco de actores que consiguen suplir con la pobreza, que en algún momento, se manifiesta en el guión. Pese a que sea predecible en su final, el mensaje principal no se desplaza y es lo que garantiza la evolución que se busca en el personaje interpretado por Shawn Christensen. Así como confiaremos en el despliegue del propio Christensen en sus próximos proyectos. Aún con sus faltas, Before I Disappear nos brinda un buen comienzo de festival que recuerda el propósito de este mismo y nos deja con ganas de más.  Hoy conoceremos más profundamente las innovaciones de esta segunda edición, y las dos primordiales secciones.