Como cada año ocurre, es inevitable pensar primero en todas las ausencias en la categoría de Mejor actor. Cada uno tendremos nuestros favoritos, y muchos se habrán quedado fuera, pero es algo lógico teniendo en cuenta el nivel interpretativo que cada año se demuestra en la élite de Hollywood. Los cinco nominados este año nos brindan estupendas actuaciones. Además, se da la coincidencia de que cuatro de ellos están nominados por interpretar a personajes reales, personajes por los que se han dejado la piel y por los que además todos han conseguido la que es la mejor interpretación de sus carreras. Veamos quiénes son los nominados.

Michael Keaton por Birdman

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Primera nominación para Michael Keaton, a la que se ha considerado un comeback que yo no considero como tal. Como ya dije, si uno de los actores de Birdman realizó una vuelta a su mejor momento fue Edward Norton no Keaton, porque aunque nunca haya sido un mal actor, tampoco realizó una sola actuación verdaderamente memorable. Sí, fue un icono durante los años 90 gracias a su legendario Batman (para quien esto escribe es el actor que mejor ha sabido dar vida al personaje), pero jamás consiguió derribar la barrera de icono, pese a intentos tan estimables como Mi vida. Es por esto que no considero a Birdman la gran vuelta de Keaton, sino más bien una completa reinvención, aunque sin llegar a lo que hizo Matthew McConaughey, puesto que por ahora, lo de esta película es una excepción. Aclarado esto, hay que aplaudir lo que Keaton hace en la película de Iñárritu, se ríe de sí mismo y se expone al completo en un papel de gran intensidad dramática que además tiene que combinarse con un ácido sentido del humor. Todo esto en una serie de planos secuencias que dejan poco margen para el fallo. Es lo mejor que jamás ha hecho Keaton, un papel que es un caramelo para cualquier actor y que, además, ha aprovechado a la perfección. Aunque de primeras partía como gran favorito, ha ido perdiendo según ha avanzado la carrera. Es cierto que aún tiene opciones de alzarse con el premio, pero sus posibilidades han menguado enormemente.

Bradley Cooper por El francotirador

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Cooper ha sido el décimo actor en la historia en conseguir tres nominaciones consecutivas al Oscar. Tras las conseguidas los dos años anteriores por sus papeles en El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana, este año ha logrado colarse entre los nominados pese a no haber estado presente en la mayor parte de la carrera. En El francotirador, Cooper se somete a un reto mayúsculo. Por un lado está el impresionante cambio físico, ya que actor tuvo que engordar 18 kilos para meterse en la piel del soldado Chris Kyle. Pero hay mucho más en su papel como para limitarlo a este componente. El Kyle al que da vida Cooper es un tipo al que la sociedad ha corrompido y el actor tiene la ardua tarea de dotar a su mirada de ese gesto de incomprensión por todo lo que ocurre a su alrededor, de ser poco más que un fantasma sin vida. Es el mejor papel hasta la fecha de Cooper, un actor al que la Academia ha cogido mucho cariño. Desde luego que, pese a que su presencia fue inexistente durante la carrera, no descartaría en absoluto que se alzara con el premio, no ya sólo porque sea su tercera nominación, sino porque pese al favoritismo de Redmayne, es una categoría que no parecía demasiado clara, y sumando todo esto al éxito cosechado por El francotirador, que es la película del momento, una votación muy igualada le podría hacer finalmente destacar ante los dos favoritos de la categoría.

Steve Carell por Foxcatcher

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No daba para nada segura la nominación de Steve Carell por su papel en Foxcatcher. Aunque su interpretación ha sido alabada con fuerza desde el pasado Festival de Cannes, en el cuál su nombre sonó con fuerza para hacerse con el premio al Mejor actor, el actor ha tenido que lidiar con una complicada maldición: la Academia odia a los cómicos. Quizá un ejemplo evidente de esto sea el de Jim Carrey, que pese a ganar el Globo de Oro por Man on the moon y ser nominado al SAG, finalmente se quedó sin nominación al Oscar. Carell ha conseguido vencer esto y lograr así su primera nominación. En esta cinta Carell se muestra muy alejado a lo que le conocíamos en su faceta como cómico. Escondido tras una inmensa capa de maquillaje, Carell da vida a este sociópata, egoísta y perturbado tipo. Su interpretación, basada en la pausa y en el control de la respiración, es verdaderamente perturbadora, no sólo se parece al verdadero John DuPont, sino que saca de él su lado más oscuro. El Oscar de Carell parece bastante imposible, y la nominación ya es un premio. Dada su faceta de cómico, parece difícil que le veamos por la carrera con frecuencia. Aunque es un actor de gran talento, y ojalá esté equivocado.

Benedict Cumberbatch por The Imitation Game

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Benedict Cumberbatch ha trabajado su carrera con inteligencia hasta llegar a esta primera nominación al Oscar que, sin duda, le sitúa como la nueva gran estrella del cine británico. Curtido en la televisión, donde poco a poco se fue labrando un nombre y también dejando constancia de su talento en papeles tan icónicos como el del Sherlock de Steven Moffat, fue saltando con cautela al cine, y ha sabido mezclar proyectos de un perfil más prestigioso, como pueden ser los de Agosto o Doce años de esclavitud, con blockbusters como Star Trek: En la oscuridad o El Hobbit: La desolación de Smaug. No cabe duda, ahora Benedict es una estrella por derecho propio, con nominación al Oscar y película de superhéroes incluida. El de The Imitation Game es su primer gran papel en el cine, y es algo que aprovecha a las mil maravillas. Puede que sea el más flojo de los contendientes, pero si tenemos en cuenta el hecho de que The Imitation Game está nominada a Mejor película, y que realmente lo único que sobresale en la misma es el espectacular trabajo de su actor protagonista, su presencia está totalmente justificada. Ha estado presente durante toda la carrera, pero siempre a la sombra de los dos favoritos, y este año no ganará, pero a buen seguro de que si sigue escogiendo sus papeles con el mismo criterio que hasta ahora (vale, le perdonamos El quinto poder), es muy posible que Benedict no tarde en recibir el Oscar.

Eddie Redmayne por La teoría del todo

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Pese a los halagos que venía cosechando desde que la película se estrenó en el Festival de Toronto, no acababa de creerme que los mismos fueran ciertos. A Redmayne, que ha destacado en los últimos años gracias a películas como Mi semana con Marilyn o Los miserables, le he visto siempre como un tipo realmente soso. Pero cuando vi La teoría del todo descubrí que los demás tenían razón. Sí, lo que hace aquí el joven actor es realmente notable, no sólo tiene que encarar un papel con una complejidad física y dramática excepcional, que inevitablemente nos remite a lo que hiciera Daniel Day-Lewis en Mi pie izquierdo, sino que además tiene que lidiar con el hecho de que el Stephen Hawking al que interpreta es un personaje mundialmente conocido, y debe captar e integrar en su actuación todos los gestos del físico. Redmayne lo consigue de forma sobresaliente, y hace que nos olvidemos por completo de que en la pantalla estamos viendo a un simple actor y no al verdadero Stephen Hawking. En principio partía con desventaja con respecto a Keaton, pero el SAG y el BAFTA lo han puesto a las puertas del Oscar. Es posible que sea un papel mucho más premiable que el de Keaton, pero no por ello su premio dejaría de ser merecido. Aunque no es un Oscar que considere plenamente decidido, como si ocurre con el resto de las categorías de interpretación, sí creo que Redmayne tiene ya medio Oscar en su bolsillo.

Los olvidados

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Los que más cerca se quedaron de conseguir su nominación al Oscar fueron sin duda Jake Gyllenhaal y David Oleowo, ambos actores están espectaculares. El primero da vida un psicópata para el que se tuvo a someter a un imponente cambio físico. Gyllenhaal es un actor espectacular, y desde que comenzó lleva demostrando el talento que tiene. En Nightcrawler realiza el mejor papel de su carrera desde Brokeback Mountain y bien podría haber sido recompensado, aunque al ritmo que va, tarde o temprano acabará ganando el Oscar. En Selma Oleowo se enfrentaba a la difícil tarea de dar vida a un personaje del peso histórico de  Dr. Martin Luther King., y el resultado es tan espectacular que rápidamente nos remite a lo que hiciera Denzel Washington en Malcolm X. Su nominación podría haber compensado el ninguneo al que se ha visto sometido Selma.

Que haya dos actores británicos nominados ha jugado en contra de Ralph Fiennes y Timothy Spall. El primero podía haberse beneficiado del factor arrastre de El gran hotel Budapest. Es un actor que gusta en los premios y ha estado en un gran número de películas nominadas, aunque curiosamente tan sólo ha recibido dos nominaciones en su carrera (por La lista de Schindler y El paciente inglés). El actor también tenía en contra el que su papel fuera genuinamente cómico. Todo esto ha hecho imposible que el actor entrara en la terna. También resulta curioso que un actor de la talla de Spall jamás haya estado nominado al Oscar, pero en su caso, ni siquiera es profeta en su tierra, y es que su increíble interpretación en Mr. Turner, que sí le valió el premio a la mejor actuación en el Festival de Cannes, ni siquiera se nominó en los BAFTA. Desde luego que la película de Mike Leigh no es fácil de digerir por el modelo de la Academia, y aunque a nivel artístico ha sido reconocida, la alta competitividad en la categoría le ha dejado sin opciones.

Por último, y aunque estuvieran completamente fuera de la carrera, me gustaría mencionar a dos jóvenes actores que realizan actuaciones memorables que han sido completamente ignoradas, estos son Chadwick Boseman y Miles Teller. El biopic sobre James Brown que dirige Tate Taylor no era malo, pero sí bastante fallido. Aún así, resulta sorprendente que con la repercusión que consiguió su director con su anterior película, Criadas y señoras, la película no haya tenido la relevancia suficiente como para poner de manifiesto la impresionante de Boseman, que se mete por completo en la piel de El padrino del Soul, y da un recital interpretativo a nivel físico y vocal verdaderamente impresionante. Para quien esto firma, Boseman está mejor que cualquiera de los cinco nominados. Por su lado, Teller ha tenido en contra la maldición del actor joven. En Whiplash no sólo es que J.K. Simmons no le eclipse, sino que es capaz de plantarle cara. Sí, Simmons está espectacular, pero Teller no se queda lejos en un papel verdaderamente sufrido y que se merecía un reconocimiento. Es una pena que ninguno de estos dos actores haya tenido apenas presencia durante la carrera, pero sin duda, si siguen al nivel que han mostrado este año, pronto empezarán a hacer que su nombre sea notorio.

¿Quién ganará?: Eddie Redmayne

¿La alternativa?: Michael Keaton, aunque no perdamos de vista a Cooper.