Si en la jornada de ayer tuvimos dos de las grandes películas del festival, en este día no hubo tanta suerte con las elecciones. Esta vez me topé con cintas interesantes en su forma, pero que no defendían tan bien su contenido. Lo mejor del día vino con Kumiko, the Treasure Hunter. Luego bajamos el nivel con The Heart Machine, para subir un pequeño peldaño con Uncertain Terms y después con Buzzard.

Kumiko, the Treasure Hunter

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La película encargada de abrir la jornada de ayer corresponde con el tercer proyecto de David Zellner, quien junto a su hermano ha producido, dirigido e interpretado diversos cortometrajes y algún largometrajes. Su primera película se estrenó en 2008, Goliath y en 2012 apareció su segundo proyecto, Kid- Thing. En 2014 Zellner estrenó su tercera película, Kumiko, the Treasure Hunter en Sundance, llevándose el premio a la mejor música. La historia gira alrededor de Kumiko, una mujer japonesa que habita en Tokio. Kumiko se obsesiona y confía firmemente en que la maleta llena de dinero que se entierra en la película Fargo es real. Y así es como, cansada de su entorno, decide emprender un viaje para encontrar su tesoro.  Rinko Kikuchi, conocida por películas como Babel o Pacific Rim, representa el papel de la protagonista.

Kumiko es una persona fría y con un comportamiento bastante pueril, las pocas ambiciones y motivaciones que rodean su día a día se concentran en la búsqueda de su preciado tesoro. Lo único importante es llegar a Fargo, no importa cómo. La película asila un ritmo lento, creando un ambiente tenso que a veces funciona y otras no. Pero con una dirección por parte de David Zellner madura y sensata, que nos transporta a unos climas helados dignos de ver en la gran pantalla y que congelaron las butacas de la sala. Muy acorde con su espléndida banda sonora y con escenas imperdibles que recuerdan al humor de los Coen. Kumiko the Treasure Hunter consigue rendirle homenaje a Fargo y ser un potente fan-fic. Contando también con unas buenas interpretaciones por parte de su protagonista, Rinko Kikuchi y también de sus secundarios, que sin ser relevantes acaban por crear su importancia. Con alguna que otra caída, pero siempre levantándose. 

The Heart Machine

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The Heart Machine es la única película incluida en dos secciones, NEXT y LOVE. La sección Love es también una nueva iniciativa del Festival, donde las ganancias que se obtienen en la proyección de la película se dedican a la asociación independiente contra cáncer de mama, el programa Xemio. The Heart Machine narra la historia entre Cody y Virgina cuando deciden emparejarse a pesar de no conocerse en persona todavía. Cody vive en Nueva York, pero Virgina en el momento en el que arranca su relación está en Berlín. Las complicaciones empiezan cuando Cody sospecha que Virgina realmente no se halla en Berlín.

La película es el debut cinematográfico de Zachary Wagon después de haber realizado diversos cortometrajes. The Heart Machine cuenta con un dueto protagonista que defiende la película por encima de sus posibilidades, tanto John Gallagher Jr como Kate Lyn Sheil bordan sus interpretaciones. Lamentablemente no podemos decir lo mismo de sus secundarios, mucho más cohibidos e innecesarios en algunos casos. The Heart Machine se enreda en ella misma, contiene unas premisas bastante interesantes pero que no se desarrollan bien, la culpa la tiene un guión tramposo que no confluye con la cinta, sino que la manipula y la domina sin que se deje llevar.  Wagon se muestra prematuro en su dirección, con unos propósitos contradictorios que impiden que la película llegue a buen cauce. Podría haber sido una buena reflexión sobre las múltiples caras posibles de una persona tras las pantalla o el relato de una obsesión, pero se empeña en aferrarse a un romanticismo infantil y torpe perdiéndose en su totalidad.

Uncertain Terms

India Menuez with Hannah Gross and Adinah Sancyger in "Uncertain

El tercer turno del día llegó de la mano de Nathan Silver y Uncertain Terms. Robbie se encuentra en un momento delicado de su vida, su matrimonio está a punto de perderse totalmente. Entonces, su tía le ofrece pasar un tiempo en su casa de acogida de adolescentes embarazadas, donde Robbie podrá alejarse de su mujer y replantear la relación. Su llegada al centro le convierte de inmediato en el centro de atención de las chicas, allí entabla relación y amistad con las adolescentes, conectando especialmente con una de ellas Nina, quien también se encuentra en una situación complicada con el padre de su futuro hijo.

Los primeros momentos de Uncertain Terms nos evocan hacia un estilo muy documental. Una cámara que rueda de cerca las sensaciones de unas adolescentes que viven una situación peculiar, sus confesiones, miedos, etc. Vivimos la llegada de una de ellas, y con ello, nuestra llegada al centro. Después de la primera toma de contacto, la película se forma alrededor de la relación que nace entre Robbie y Nina, ambos insatisfechos en su relación amorosa. Es a través de estos dos personajes donde reside el punto interesante del film. No siendo una película que se encuentre dentro del género romántico, Uncertain Terms acaba dejando una ligera reflexión sobre las relaciones, el enamorarse y el posible estancamiento.  Algo pesada para durar 72 min pero sin llegar a ser aburrida.

Buzzard

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Dejamos la comedia para el final, llegó el turno para Buzzard. Otra de esas películas en las que director, guionista y protagonista coinciden. Que se note en qué festival estamos. Joel Potrykus interpreta a Marty, un empleado que trabaja de forma temporal en un banco. La monotonía de su vida laboral hacen que se plantee pequeñas estafas que desencadenan en grandes consecuencias. Cuando se da cuenta de la gravedad de una de esas estafas, Marty decide escaparse y esconderse en diferentes sitios, refugiando y evitando los problemas.

Buzzard es tan excéntrica como su personaje principal, Marty. La apariencia física de Joel Potrykus contribuye a la credibilidad del personaje. Una película que está hecha por él y para él. Es fácil dividirla en tres actos y estos actos en sketches. El primer acto se desarrolla en el trabajo de Marty, donde seguramente la cinta logra mantener el interés del espectador. La pasividad del personaje ante aquello que está haciendo es la que consigue esa complicidad cómica. El segundo acto es probablemente el más divertido, cuando Marty se muda a vivir al sótano de Derek, un humor absurdo con el que no suelo empatizar, pero que en este caso funciona. Finalmente llega la parte más aburrida, cuando Marty se fuga. Lo que nos queda es una película llena de altibajos, con unas críticas casi imperceptibles pero que justo son lo que mantiene la película a flote. Buzzard  se rige más por dejarnos con algún momentazo que por la calidad de su conjunto. Ni malo, ni bueno.