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En 1958 apareció el cuento de Michael Bond Un oso llamado Paddington. Esta historia ha conseguido abrirse un hueco en la literatura británica y convertirse en una de las obras más populares de las islas. El Oso Paddington es un animal llegado del recóndito Perú, desde allí, se subirá como polizón en un barco y llegará hasta la estación de Paddington en Inglaterra –cabe decir que la estación londinense luce orgullosa una estatua del personaje creado por Bond–, allí será acogido por una familia británica, que sin poder entender su nombre en el idioma de los Osos le dará el nombre de la propia estación donde fue encontrado. Este pequeño animal, ataviado con una trenca y un gorro, ha sido clave para las generaciones británicas durante la segunda mitad del Siglo XX. No es la primera vez que el Oso Paddington se acerca al medio audiovisual, y es que el personaje de Bond ya fue adaptado previamente en seriales televisivos para los más pequeños. Pero es ahora cuando el productor David Heyman, artífice de la redonda adaptación de otro clásico reciente de la literatura infantil inglesa, Harry Potter, acerca por primera vez las aventuras del oso a la gran pantalla.

Y como el Oso Paddington es una obra particularmente inglesa, si hay algo que brilla con fuerza en Paddington es el hecho de que ésta sea una obra inminentemente inglesa. Porque ahí está el que es sin duda su gran acierto, la no extrapolización de la obra,  en hacer de ella un delirio de enredos absolutamente típicamente ingleses. Porque el debutante Paul King ha querido entender la obra a la perfección y trasladarla como tal a la gran pantalla, y nadie puede esperar aquí una obra tan oscura acerca de los miedos de la infancia como la que plasmó Spike Jonze es su soberbia Donde viven los monstruos. Paddington es una película netamente infantil, con mucho más trasfondo del que pueda parecer y cuya agudeza remite irremediablemente a la estupenda Babe: El cerdito valiente de Chris Noonan.

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Ese es principalmente su juego, con un toque wesandersianano, Paddington es siempre una obra cálida y adorable, las peripecias de este oso que se encuentra fuera de lugar es también una crónica sobre el problema de la inmigración, acercada a los más pequeños de la casa, explicándoles, de este modo, los avatares que tiene que pasar cualquier persona extranjera para adaptarse a las costumbres dentro del país. Es un juego arriesgado, pues una apuesta por lo más liviano  podría haber sido un acierto seguro, pero King hace de Paddington una película, que no sólo resulta atractiva para los más pequeños, sino que la convierte en un divertido caramelo para toda la familia. Con ínfulas a obras como Stuart Little, las peripecias de este oso son trepidantes y excitantes, y funciona a las mil maravillas gracias en parte a la vida con la que Ben Whishaw dota al animal, pero también a esa adorable familia tan puramente británica que está formada por Sally Hawkings y Hugh Boneville.

Por desgracia, no estamos hablando de una obra tan sólida como la anteriormente mencionada Babe: El cerdito valiente, y es que si precisamente hablábamos de cómo King consigue dotar de cierta madurez a las aventuras del oso, la película se pierde completamente cuando busca el entretenimiento más ramplón y caricaturesco. Es sin duda un completo acierto la figura de ese vecino gruñón, que ya aparecía en la obra, al que da vida Peter Capaldi, además el hecho de convertir a éste en una especie de racista es a todas luces un toque de brillantez. Pero la subtrama protagonizada por una esperpéntica Nicole Kidman, una mujer vengativa que odia a los animales y que quiere dar caza al oso para disecarle, adolece, sin ningún género de dudas, de todos los peores tics del cine infantil más ramplón y menos trabajado. Su villana resulta risible, ni siquiera supone el interesante contrapunto para dar juego al slapstick con el que por ejemplo, se lucían Joe Pesci y Daniel Stern en Solo en casa. No existe sentido del humor en Kidman, mucho menos aún del humor físico que un personaje así podría haber requerido y con el que quizá, pese a la simpleza de la situación, hubiera conseguido hacer de esta trama algo más atractivo. La única apuesta de Kidman se encuentra en la burda exageración, una especie de Cruella DeVille sin la gracia de Glenn Close en 101 dálmatas: más vivos que nunca.

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Igualmente, esto es tan sólo una pequeña nota negativa en una potente obra para toda la familia, que si bien, podría haber tenido aún un resultado más excitante, no deja de ser durante todo el tiempo un atractivo producto familiar con las bases puestas en el cine de los 80 y los 90. Paddington es a todas luces un sensato, respetuoso y divertido acercamiento a la obra de Michael Bond y por consiguiente, la más atractiva actualización de uno de los clásicos de la literatura británica del Siglo XX. Porque no cabe duda de que Paddington es un cuento filmado, esto lo confirma King especialmente al final, en ese atractivo plano secuencia, que recorre todas y cada una de las habitaciones de la casa, viendo como la aparición del oso ha convertido el caos y la rectitud inicial, en el ambiente ideal hogareño. Moraleja, sí, pero como la de todo buen cuento se siente acertada y tierna.

3.5_estrellas

Ficha técnica:

Título Original: Paddington Director: Paul King Guión: Paul King, Hamish McColl Música: Nick Urata Fotografía: Erik Wilson Reparto: Nicole Kidman, Hugh Bonneville, Sally Hawkins, Peter Capaldi, Julie Walters, Jim Broadbent, Madeleine Harris, Samuel Joslin, Tim Downie Distribuidora: Warner Fecha de estreno: 06/01/2015