200951_225793_3_024

El cine británico nos ha dejado muchas joyas cinematográficas, y lo bueno es que no distingue en géneros. Tan pronto te llega una comedia romántica de las buenas como Notting Hill o una de ciencia-ficción extraordinaria con Moon. El cine hollywoodiense está en la cumbre, siempre será así a no ser de que las cosas cambien mucho pero los cinéfilos disfrutamos de una manera desmesurada cuando llegan largometrajes europeos u orientales que rebosan tanta calidad.

En 1999 se asomó con enormes aires de grandeza Notting Hill, un filme de Roger Michell que a priori incita a pensar que ni fu ni fa, pero si luego contratas a gente como Hugh Grant y Julia Roberts, genios de este género seguramente te salga bien la jugada. Creo que en parte a todos nos gustaría vivir una historia similar a la de estos protagonistas; conocer a un famoso/a por casualidad, quedarse totalmente colgados el uno del otro y que el destino haga de las suyas. Lo malo es que esto solo ocurre en las películas, y o te sale una ñoñería absoluta o consigues cautivar a todo tipo de críticos. Con Notting Hill ocurrió lo segundo, es un filme que no aporta demasiado al género pero que se convierte en tu película preferida de amor casi sin darte cuenta. Cuenta con un guión muy original con toques de humor muy ingeniosos y que en boca de dos grandes como Hugh y Julia se hace aún más mágico. Sencilla pero elegante, ¡hasta la BSO es maravillosa! (principalmente When you say nothing at all de Ronan Keating). La mire por donde la mire no encuentro defectos. Sublime en su género. 

Notting Hill merece estar entre las mejores películas de comedia romántica, al menos de las últimas décadas. Un regalo para cualquier aficionado al séptimo arte.