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Me encanta Sueños de un seductor aquella película dirigida por Herbert Ross y basada en una obra de teatro que había escrito Woody Allen y que él mismo interpretó. En aquella, Allen daba vida a un cinéfilo fascinado por la figura de Humphrey Bogart, el cuál era bastante torpe con las mujeres, pero tenía un recurso, el propio Bogart se le aparecía para darle consejos de cómo debía seducirlas. Era una película loca, con un humor genuinamente Alleniano, era divertidísima. En un ejercicio de metacine, lo que propone la francesa Sophie Lellouche en Paris-Manhattan, su primer filme, es algo bastante parecido. La película cuenta la historia de una chica que es bastante asocial, su única conexión con el mundo es el cine, y en especial, el cine de Woody Allen, vive fascinada por sus películas y además tiene un póster de Woody Allen en su habitación que le dará consejos de cómo debe afrontar la vida, consejos puramente Allenianos, que claro, no son lo más aconsejables.

Me gusta la idea con la que parte Paris-Manhattan como decíamos, podía haber dado pie a un ejercicio de metacine de lo más curioso, y en sus primeros compases parece ser por lo que apuesta. Una especie de revisión de Sueños de un seductor en la que el elemento de aquella: Bogart, se cambia por el creador de la misma: Allen. Sin embargo, esto pronto se desecha, posiblemente por no encontrar la forma de la que debe ser enfocado.

Esta chica, a la que da vida una divertida Alice Taglioni deberá superar sus problemas por sí misma, afrontar la búsqueda de una pareja alejándose de todas esas que les proponen sus padres, que están locos por buscarle pareja y superar su adicción a Allen. Cuando mejor funciona Paris-Manhattan es cuando se quiere mimetizar con el cine de Allen, especialmente esa divertida trama que en cierta forma recuerda a Misterioso asesinato en Manhattan en la que ella con un amigo entrará al domicilio de su hermana para buscar pistas sobre la supuesta infidelidad del esposo de ésta. Lo que acabará convirtiéndose en un enredo mayúsculo cuando también aparezcan en escena el matrimonio de sus padres buscando pruebas para lo mismo.

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Pero son pequeñas pinceladas en una película que pese a su agradecida corta duración no deja de ser una comedia genuinamente francesa, con su lado bueno, pero también su lado malo. Siempre resulta agradable de ver, pero no importa lo corta que ésta sea para que dé la sensación de que existen un montón de líneas y tramas carente de interés, como la que envuelve a la sobrina de la protagonista y su novio. Paris-Manhattan es una comedia más agradable que divertida, pero es poco más que eso.

Ni siquiera la intervención del propio Allen al final de la película resulta realmente destacable, parece un favor hecho a desgana, una proposición de: “Ya que estás aquí, ¿nos harías el favor de rodar una escena con nosotros? Prometemos no molestarte mucho”. Y obviamente lo que puede salir de ahí es una intervención poco destacable que se queda en lo más meramente anecdótico.

El ejercicio de metacine se va al traste en lo que podría haber sido una película mucho más interesante de lo que finalmente es. Una pena, porque Paris-Manhattan es tan agradable de ver como fácil de olvidar.

2.5_estrellas

Ficha técnica:

Título Original: Paris-Manhattan Director: Sophie Lellouche Guión: Sophie Lellouche Música: Jean-Michel Bernard Fotografía: Laurent Machuel Reparto: Alice Taglioni, Patrick Bruel, Woody Allen, Marine Delterme, Louis-Do de Lencquesaing, Michel Aumont, Marie-Christine Adam, Yannick Soulier, Margaux Châtelier, Arsène Mosca, Gladys Cohen, Julie Martel Distribuidora: Emon Fecha de estreno: 28/11/2014