Esta 11ª edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla alcanza su fin mediante la lectura de su palmarés, que tuvo lugar en la mañana de sábado 15 de Noviembre. El Giraldillo de Oro a la Mejor película ha recaído en la sueca Turist, que también ha ganado el premio al Mejor guión, mientras que Mr. Turner se ha hecho con los premios de Mejor director y actor. Podéis leer el resto del palmarés aquí.

Es hora de hacer balance, y en primer lugar he de aplaudir la impecable organización del Festival de este año, principalmente por trasladar el núcleo del festival a los cines de Nervión, en mi opinión los mejores de Sevilla. Además, no he vivido ningún problema de retrasos o fallos en los subtítulos o el sonido, como sí ocurrió el año pasado.

Por otro lado, no tengo muy claro si realmente ha sido una buena edición cinematográficamente hablando, o es que yo he tenido buen ojo para las películas. En cualquier caso, ha habido de todo, desde grandes películas como Mr. Turner y auténticas joyas como The tribe, hasta otras francamente infumables como The smell of us o La ignorancia de la sangre. Al respecto, quisiera terminar haciendo un Top 5 recogiendo lo mejor y lo peor que he podido ver a lo largo del festival.

Top 5 mejores

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1. The tribe
2. White God
3. The Turist
4. Mr. Turner
5. Incompresa (Misunderstood)

Top 5 peores

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1. The smell of us
2. La ignorancia de la sangre
3. La sapienza
4. Maidan
5. Stratos

Antes de terminar, quiero comentar la última jornada de competición como fue el día 14, que dio mucho de sí, en la cual pudimos ver Le meraviglie así como entrevistar a su directora, además de ver al fin una de las sensaciones del pasado Sitges, Goodnight Mommy. Ah, también pasó por el festival una “paloma reflexionando sobre la existencia”, que decía venir de Venecia.

Le meraviglie – Escapando de la colmena

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Tras haber ganado el Gran premio del jurado en la última edición del Festival de Cannes, llega al SEFF la italiana Le meraviglie, un retrato crepuscular de la vida rural y de la desaparición de ciertos estilos de vida en Italia.

La película se narra esencialmente a través de la visión de una adolescente (muy bien Maria Alexandra Lungu) que se ve obligada por las circunstancias a ayudar a su padre, junto a sus demás hermanas pequeñas y su madre, en su granja de apicultura. Hay mucho encanto y nostalgia en la historia que cuenta Alice Rohrwacher, se percibe en seguida el amor y cariño por ese universo y sus personajes, pero ofreciendo en todo momento a través de cada personaje distintas formas de confrontar ese mundo en el que les ha tocado vivir.

El conflicto de la historia está muy bien llevado en general, empatizando con cada miembro familiar de menos a más conforme los vas conociendo, todo ello con admirable naturalidad. Sin embargo, no me terminan de funcionar ciertos elementos introducidos llegado cierto punto, como lo del niño alemán que se queda en la granja a cambio de una subvención, un recurso para dar un supuesto giro que la historia no necesita y que aun así no está aprovechado.

Sin duda Le meraviglie es una película muy interesante y que se ve con mucho agrado. Es posible que le falte un poco de garra al conjunto para darle más trascendencia, pero aun así me parece una propuesta aparentemente sencilla pero que esconde bastante más de lo que aparenta.

A pigeon sat on a branch reflecting on existence – La absurda existencia sueca

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Con esta película sueca de título impronunciable se cerraba oficialmente la Sección Oficial del SEFF de este año, y creo que no lo ha podido hacer con una obra más acorde a lo que me ha parecido en líneas generales dicha sección, esto es, irregular, extraña, pero interesante.

A pigeon… es una obra cuyo título ya da pistas de que lo que va a contar normal lo que se dice normal no va a ser. Vale que la normalidad sea un concepto muy relativo, pero lo surrealista de la propuesta de esta obra sueca no lo es. Y es que, encontrarte con soldados del ejército de Napoleon entrando a caballo en un bar actual es algo que no desentona con el resto de una película que se mueve constantemente entre la tomadura de pelo y la genialidad.

Lo más indudablemente acertado de este film es su semi-teatral puesta en escena, ligando cada secuencia o “sketch” a un largo plano fijo, ofreciendo una profundidad en los planos y en la disposición de elementos que provoca sensaciones para las que no encuentro adjetivo. Me gustaron mucho ciertas escenas en las que algún personaje se presenta ante la cámara, mirando a la misma, describiendo la escena en la que se encuentra sin tener en cuenta que el resto de personajes pueden escucharle y reaccionar ante ello.

Creo que este cine no se puede simplemente describir con palabras, y sólo puedo limitarme a citar una suma de elementos como puede ser una autoconsciente e irritante banda sonora o su humor absurdo y sin alma aparente. Ha pasado ya un tiempo prudente desde que salí de la sala, y sigo sin tener claro si realmente disfruté A pigeon…. No me divirtió más que lo justo para no aburrirme, y desde luego no logró causarme ninguna otra emoción reseñable. Aun así reconozco que es un tipo de cine que puede fascinar a según qué espectador, así que lo mejor es darle como mínimo una oportunidad. Quién sabe, quizás sea la película del año.

Goodnight Mommy – Amor materno-filial

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Si Michael Haneke, con películas como Funny games o La pianista, constituye uno de los máximos exponentes a la hora de explorar el lado más perturbador y hostil del alma humana, Goodnight Mommy recoge el testigo dándole una vuelta de tuerca al asunto, dejando caer el peso de la tensión en dos hermanos gemelos que harán frente a una madre que no parece ser la misma tras una importante operación.

Creo que Goodnight Mommy acierta de pleno desde el principio con un planteamiento argumental que no puede poner los pelos más de punta, y que además es llevado a la pantalla con mucho talento para desarrollar la trama a través de una serie de situaciones que irán subiendo la tensión poco a poco hasta un punto en que la olla simplemente estalla. Además, hay un don detrás de las cámaras para empapar cada una de esas situaciones con una atmósfera incómoda y malsana que se palpa desde los primeros compases de la película, una atmósfera que deja entrever que algo terrible va a ocurrir en cualquier momento, pero sin que el espectador tenga la menor idea de qué y cuándo.

Por otro lado, considero que un niño con un buen papel en una película que se mueva por estos géneros (thriller, terror, suspense) es prácticamente como tener media película hecha. Y si son gemelos y encima austríacos, pues para de contar. De hecho, la angustiosa presencia de ambos niños está muy bien aprovechada, sobre todo una vez que explota la paranoia en la trama.

Mi problema con esta película es que la disfruté mucho durante su desarrollo, pero me decepcionó en su desenlace, principalmente porque recurre a un truco que a estas alturas está ya muy visto y más que sorprender te hace soltar un “¿otra vez esto?”. Sé que visto con otros ojos puede parecer un final consecuente y hábil, pero a mí personalmente me parece bastante tramposo, principalmente porque no creo que de suficientes pistas que hagan pensar en tal posibilidad. No sé, quizás en un segundo visionado este aspecto mejore.

Pero obviando la circunstancia de que el final pueda ser más o menos impresionante en función de cada espectador, Goodnight Mommy es un thriller psicológico muy digno, que mantiene su tenso pulso en todo momento y golpea cuando tiene que golpear.