Juan Barrero

Con motivo del estreno de La jungla interior este próximo viernes 17 de Octubre, hemos tenido la oportunidad de hablar con su director y guionista, Juan Barrero en los cines Zum Zeig de Barcelona. Nos ha contado cómo surgió la idea, el trayecto hasta llegar a las salas y en general, su perspectiva a la hora de hacer cine.

¿Cómo surgió la idea de La jungla interior?

El proyecto empezó cuando descubrí en una mudanza, unas cintas que tenía guardadas en un cajón que contenían imágenes del embarazo de Gala, mi compañera sentimental. Y bueno, haciendo la mudanza estuve a punto de tirarlas y tuve un momento de curiosidad y lo que sentí al ver las cintas fue una sensación de extrañamiento brutal. No me sentía reconocido y tampoco había pasado tanto tiempo, un par de años. Me quedé aturdido, no lo recordaba así. Encontré una falta de coherencia entre lo que estaba viendo y lo que recordaba, ese fue el primer indicio que me hizo pensar que ahí podía haber una película; había algo que me interesaba. No sabía si utilizaría esas imágenes pero el tema empezó a interesarme. Digamos que eso fue el origen.

 ¿Cómo ha sido el trayecto hasta poder proyectar la película en salas? (Problemas que se te hayan presentado, etc.)

Pues ha sido largo, muy largo; porque el proceso de creación de la película ha sido muy largo. Como habrás visto, la película contiene imágenes filmadas de hace muchos años y entonces no ha sido fácil ordenar el puzzle. Pero en lo que sí hemos tenido suerte es en la acogida en festivales nacionales y por todo el mundo, eso ha ayudado a encontrar cauces para poder exhibir la película aquí de forma comercial. Pero aún así,  me siento muy privilegiado por poder llevar una película tan independiente y radical en cierto modo, a salas convencionales; cuando en general, el contexto no es bueno. Así que es toda una suerte poder hacerlo porque soy consciente de que hay muchas otras películas interesantes que están en los márgenes, que no consiguen llegar a salas. En ese sentido también ha sido fundamental encontrar a unos distribuidores que se enamoraron del proyecto y creyeron en él igual que nosotros, están haciendo un trabajo estupendo. Quiero decir, que no es sólo mérito de la película sino también de gente que se dedica a eso y que lo está haciendo con mucho romanticismo, mucho amor.

¿Ves difícil llegar al público mayoritario con esta película? ¿Crees que pueden existir prejuicios a la hora de visualizar La jungla interior?

Yo creo que sí, ¿por qué no va a ser una película para el público mayoritario? Arrastramos demasiados prejuicios, yo creo. Y como espectadores, incluso como cineastas o dentro de la industria existen muchos prejuicios. Tenemos la tendencia a meter en cajones, en compartimentos cosas que, en realidad, mucha otra gente podría tener interés en ver o experiencias que se pueden llegar a vivir de forma muy intensa y no tienes acceso a ellas. Porque la propia industria ha decidido que el cine comercial sea de una forma determinada y que prácticamente este cine sea inaccesible; más allá de la cinefilia, los festivales, las salas de cine de autor o en VOSE en ciudades grandes… Y yo realmente, sí que es verdad que hay propuestas así, más “exclusivas”, “excluyentes” pero, en concreto, La jungla interior no creo que sea una película minoritaria. ¿Tendrá un público minoritario? Sí, pero no porque la película lo sea, sino porque su distribución tal y como está montada, la industria es minoritaria. El acceso, al ser una película muy independiente, no tenemos la promoción como para hacerla una película “millonaria” digamos. Por eso tendremos un acceso al público limitado; pero eso no lo hace una película más hermética.

He tenido experiencias fabulosas, en la India por ejemplo, con unas señoras del barrio dónde estaba el cine. Salían de la sala sollozando porque habían vivido una experiencia de vida. Porque esas señoras seguramente, lo único que habían visto correspondía al género Bollywood. Que no tiene nada que ver con esto, es un cine lleno de tabús y límites establecidos. Entonces estas señoras, amas de casa, que viven con un índice cultural radicalmente distinto al mío, encontraron su manera de ver la película. Por eso yo en ese sentido tengo muy pocos prejuicios. Lo que ocurre, sobre todo, tiene que ver con condicionantes económicos muy fuertes. Estamos rodeados de una industria de consumo cultural y de consumo en general, que es muy salvaje e impone unos criterios que no comparten para nada los gustos de mucha gente. Pero que vienen así dadas y muchos aceptamos esa inercia.

¿Te identificas con algún tipo de cine concreto? ¿Qué referencias cinematográficas o artísticas te influyen?

Referencias bueno, no soy muy cinéfilo (risas), aunque parezca un poco raro decirlo. Soy muy coleccionista de cine, porque he visto muchísimo cine, pero curiosamente me siento más espectador habitual de museos, por ejemplo, de pintura. Y en ese sentido tengo la impresión de que me han influido para La jungla interior más algunos pintores que algunos cineastas así de referencia. Y así concretos, aunque sea difícil dar una lista de nombres, puedo mencionar a algunos, de forma más o menos evidente. Está clara la influencia que ejerce sobre mí pintores como Francis Bacon o Caravaggio. Hay muchas relaciones o filiaciones pictóricas en la película, a lo mejor no tan evidentes pero sí las hay.

A nivel cinematográfico me cuesta más encontrar influencias, porque es una película que no está hecha dentro de la perspectiva de contar una historia cargada de referencias. Es más algo que surge de forma muy visceral y que, por supuesto está cargada de referencias pero viscerales también, las que afloran de forma espontánea porque yo las arrastro. Pero me costaría más decirte alguien de cine en concreto que pueda estar en este proyecto. Pero, no sé, mi cine de cabecera pues está entre Pasolini, Bergman, Tarkovski…

Sí que he leído algún comentario en el que destacan la aparición de diálogos que recuerdan a Bergman.

Sí, hay gente que ha querido verlo así, gente que lo ha dicho… Con Bergman por ejemplo, pero sin querer caer en la falsa humildad realmente te digo que no es tan concreto, no es pretendido. Cada uno tiene un ojo educado de una manera determinada, y cada uno establece relaciones con películas que ha visto. Es decir, luego cada uno llega a la película con sus propias referencias y las ve reflejadas, esto también recuerda al poder de las imágenes, imágenes sugerentes que despiertan más luces y otras que son, digamos, más oscuras; que sólo hacen referencia a sí mismas. Pero bueno, ninguna tiene más valor que otra. Además por mi parte decir que me influye Pasolini… Pues no, Pasolini está a años luz.

¿Crees que tu película puede llegar a abarcar diferentes interpretaciones?

Por supuesto, además, yo no me atrevo a hacer interpretaciones de la película. Yo, si me haces preguntas pues trataré de responderlas con toda la educación posible. Te puedo contar cuál es la película que yo soñaba, que yo creía que estaba haciendo pero tampoco voy a decir que esta película es así, me parecería insoportable. Las películas en general, se independizan de sus autores y llega un punto que aparece un primer espectador, la película ya es de otros, tú solamente la entregas.

Esto último que dices me recuerda a una de las conferencias de Foucault que trata el tema de “¿Qué es un autor?”.

Sí, exacto. (Risas)

Bueno, ya para terminar, la manera en la que ruedas la película, es decir, de forma documental nos acerca más a la manera en la que Juan ve a Gala. ¿Crees que si se hubiera rodado de otra manera hubiera perdido su propia esencia?

Hay gente que me pregunta, “¿echas de menos no haberla hecho con más presupuesto o más medios?”. Y si que es verdad que en algunos momentos la precariedad fastidia, porque quieres hacer determinadas cosas y sabes que estás más limitado pero, a la larga todas esas limitaciones, al menos en esta película, han ido a favor. Yo creo que haber mostrado un tinglado demasiado complejo a nivel técnico, hubiera matado la posibilidad de que ocurrieran ciertas cosas. Sin embargo, con una cámara y un equipo mucho más íntimo sí son posibles. Y esta película en concreto, por el grado de exposición de Gala, no se podía hacer tampoco de cualquier forma, es decir, ninguna película se puede hacer de cualquier forma pero es tan concreto… Yo creo que la película pedía ser realizada con unas condiciones técnicas realmente pequeñas, que la cámara cupiera entre nosotros dos, que no hubiera demasiada parafernalia. Y tampoco quisimos ir a buscar apoyos institucionales, y acabó yendo en nuestro favor; no entrar en ningún proceso, digamos, burocrático. Dimos un salto al vacío y yo creo que eso es parte del valor de la película.