Sharknado 2: The Second One - 2014

Intentar explicar el fenómeno social que supuso el año pasado el estreno de Sharknado resulta todo un enigma. Más aún para los que llevamos tiempo siguiendo las producciones de la productora Asylum, experta en mockbusters hechos con cuatro duros y completamente demenciales. En su asociación con la cadena syfy, Asylum había ya perpetrado productos tan irrisorios y demenciales como las fantásticas Nazis en el centro de la tierra, Pirañaconda o El tiburón de dos cabezas. Ninguna de ellas pasó haciendo demasiado ruido, aunque pronto gozaron del favor de los amantes de este cine cutre. Pero Sharknado se convirtió en un fenómeno desde su estreno, quizá porque su propuesta era aún más demencial, juntando dos baluartes del cine catastrófico tan seguros como los fenómenos climáticos y los tiburones. No había mucho que distase a Sharknado de las producciones anteriormente citadas, era una película autoconsciente de lo mala que era, de lo esperpéntico de su guión y de su pobre calidad técnica, pero que se regocijaba en sí misma como una parodia absurda que invitaba al disfrute del espectador que pretendía verla sin ningún prejuicio.

Pero lo mejor que le pudo pasar a Sharknado fue su éxito, y la consecuente secuela que todo buen éxito acaba recibiendo. Porque ahora, los creadores de Sharknado sabían perfectamente que tenían entre manos un producto triunfador. Más que nunca, con esta Sharknado 2 conocían perfectamente al público que iban dirigidos, y esto les ha llevado a realizar la que posiblemente sea la mejor película hasta la fecha de la productora. ¿Cómo? Muy sencillo, elevando al máximo el disparate absoluto que era la primera entrega, sin caer en beneplácitos ni tratando de hacer una película bastante más consecuente. No, Sharknado 2 es básicamente la película definitiva de Asylum, en la que el mayor de los disparates aparece elevado el cubo, como si todo fuera una colisión de ideas asombrosas por lo estúpidas que son en sí mismas. Esta segunda entrega empieza con un viaje en avión a Nueva York. En pleno vuelo, los protagonistas de la primera entrega, ahora famosos tras escribir el libro “Cómo sobrevivir a un Sharknado” serán de nuevos sorprendidos por este curioso fenómeno atmosférico. Cuando por fin consigan plantar pie en la gran manzana, no sólo tendrán que poner a resguardo a su familia, sino también evitar que ese peligroso Sharknado acabe arrasando a la ciudad.

Shark

La primera escena deja bien claro al espectador que es lo que va a presenciar, allí atendemos no sólo a una divertida colección de cameos, que van desde Robert Hays parodiando a su personaje de Aterriza como puedas, el famoso periodista de cotilleos Perez Hilton, el icono geek Will Wheaton, o la popular Kelly Osbourne. Sino también a toda una declaración de intenciones, vamos a asistir a la mayor de las locuras desatadas, con un guión que enfatiza al máximo en el estupor de momentos dramáticos visiblemente estúpidos y que apuesta por el gran show vendido a la mayor de las carcajadas. Porque al final, todo se reduce a eso, ¿cuál es la forma más disparatada de la que te puede matar un tiburón que viene volando en un huracán? ¿y la más descacharrante manera de matarle?

Una auténtica yinkana de situaciones imposibles, que incluyen también a la cabeza de la estatua de la libertad como una peligrosa arma mortífera y sobre todo, mucho sentido de la imaginación, que llevará a los protagonistas desde a usar pistolas de agua repletas de napalm, cabalgar a un tiburón en medio de un tiburón o a utilizar tirachinas de propano para deshacer a los huracanes (¿?).  Haciendo siempre  hincapié en lo absurdo de su propuesta, subrayado excepcionalmente por la presencia de meteorólogos televisivos. Pero sobre todo, el principal baluarte de la película es un espléndido Ian Ziering, que es el que mejor parece haber entendido lo que fue la primera parte, aquí el actor de Sensación de vivir se desfasa hasta límites insospechados, (maravilloso momento el momento en el que desenfunda la espada a ritmo de Highway to hell, sirviendo a su vez como ejemplo de todo lo que es la película) y cada una de sus acciones bien podrían formar parte de todas aquellas que se le asocian a Chuck Norris, pero si algo deja claro, es que se lo está pasando en grande protagonizando la película.

Sharknado

No, no podemos valorar Sharknado 2 como una simple película, porque siendo justos, ni siquiera ella se valora como tal. Si entramos a analizarla estamos ante una obra paupérrima, llena de sinsentidos, con una realización pésima y que hasta parece abusar de los fallos de raccord como si de un juego se tratase que despertase al espectador para buscarles. Es mala, y lo sabe, ¿pero realmente importa? En absoluto, porque es una obra deliberantemente cutre, realizada para el mayor de los jolgorios, que además invita claramente a un visionado conjunto que acabe en una inmensa catarsis colectiva con momentos que parecen subrayados para provocar no solo la carcajada, sino también la mayor de las ovaciones operísticas. El cine malo, y Sharknado 2 es muy mala, también puede ser un cine estupendo desde esa condición, y eso es precisamente lo que es esta película, un filme estupendo que nos hace la boca agua esperando a ver la tercera parte de esta inclasificable locura.

Ficha técnica:

Título original: Sharknado 2: The Second One Director: Anthony C. Ferrante Guión: Thunder Levin Música: Chris Ridenhour Fotografía: Ben Demaree Reparto: Ian Ziering, Tara Reid, Kari Wuhrer, Vivica A. Fox, Kelly Osbourne, Billy Ray Cyrus, Judd Hirsch, Judah Friedlander, Mark McGrath, Kurt Angle Distribuidora: Syfy Fecha de estreno: 31/07/2014