Hace ya trece años que American Pie arrasó en taquilla, la formula era sencilla pero nacida para triunfar. Un puñado de jóvenes estaban como locos por mojar el pajarito por primera vez, su desesperación era tal que se impusieron el propio reto de que conseguirían perder la virginidad por primera vez. El secreto de American Pie estaba sobre todo en el hecho de hacer desaparecer los grupos sociales, los chavales simplemente eran unos adolescentes normales, deportistas, estudiantes, pringadetes… era fácil poder identificarse con ellos y reírse con unas situaciones bastantes conocidas, hiperbolizadas a la máxima potencia, todos conocíamos a un Stifler o nos hemos sentido en algún momento un poco Jim (sin la necesidad de pre-eyacular dos veces). La primera American Pie era muy divertida, lo mismo ocurría con la segunda entrega dónde los chavales se volvían a reunir el verano siguiente con la clara intención de acabar mojando antes de volver a casa, el problema se empezó a ver con la tercera entrega, es cierto que las peripecias de este grupo de gente seguían siendo divertidas, además ya habíamos cogido cariño a los personajes de esta serie, pero este carpetazo final había perdido todas las intenciones que realmente tenía la saga: el ver a unos chavales desesperados por follar.

La resurrección de esta última entrega parece ser un nuevo intento de levantar la comedia teen americana más clásica que se ha visto sustituida por la brutalidad etílica de Resacón en Las Vegas o el encumbramiento de la figura nerd en Supersalidos, pero de nuevo nos encontramos con el problema que teníamos en la tercera entrega, los adolescentes ya son treintañeros, padres de familia y con un trabajo estable y lo que era el verdadero leitmotiv de la saga queda completamente enterrado. El sexo sigue siendo parte importante de la ecuación por supuesto, el frustramiento sexual de Jim y Michelle, a la joven vecina deseosa de perder la virginidad en su dieciocho cumpleaños, pero se ve relegado a un segundo plano, el objetivo sigue siendo el mismo, la realización personal de los personajes, pero aquí se ve impuesta mayoritariamente por la necesidad de sentar completamente la cabeza y de encontrar la estabilidad necesaria.

Pero pese a todo es imposible no reírse con estos personajes y sobre todo, con un Stifler, que en el mayor acierto de la saga, es el único personaje que no ha cambiado en absoluto. los chistes siguen tirando hacia lo escatológico y lo chabacano, por supuesto, destacando una gran cagada y un pene mustio aplastado por una tapa de cocina, pero nunca pierden esa inocencia de la que siempre hizo gala la saga, la exageración de las situaciones a la máxima potencia sigue resultando hilarante, pero pese a todo en su conjunto seguimos con la sensación amarga de que la película no llega hasta dónde desea llegar, y lo que es peor, si no fuera por estar protagonizada por esta banda, de la que ya se han encargado de que conozcamos perfectamente, estaríamos ante una película que resultaría mucho menos graciosa.

Lo peor es que ni siquiera American Pie sabe aprovecharse tan bien del factor nostálgico como el año pasado hizo la última entrega de Scream reinventándose sobre sus propios pasos, y aunque trata de exprimirlo al máximo no es suficiente para evitar dejar una sensación de que pese a las risas generadas estamos ante una película que nos deja cojos. Ahí están las referencias continuas a la saga, desde la vuelta de tuerca sufrida por la madre de Stifler a las casi presenciales pero hilarantes presencias de Nadia, Sherman o Jessica, el cambio de papeles entre Jim y su padre, cosas que ayudan mucho a alimentar esa sensación de que esta es una vuelta dirigida sobre todo para los seguidores de la saga, pero ni siquiera ellos se ven saciados. Es imposible no reírse con American Pie, y por supuesto que es agradable ver que han hecho con su vida unos personajes tan familiares, pero más allá de eso esta nueva entrega no tiene ninguna razón de ser y es totalmente prescindible, el espíritu American Pie ya se ha perdido del todo, quizá por la rápida pérdida de la inocencia que ha sufrido la sociedad con la llegada de Internet, lo más cercano a ello lo tenemos en la serie Blue Mountain State, pero películas como las primeras entregas de American Pie o Colega, ¿Dónde está mi coche? Será difícil que se vuelvan a repetir, una lástima, sobre todo para las generaciones venideras.

Título Original: American Reunion Director: Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg Guión: Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg Música: Lyle Workman Fotografía: Daryn Okada Interpretes: Jason Biggs, Alyson Hannigan, Seann William Scott, Tara Reid, Mena Suvari, Chris Klein, Thomas Ian Nicholas, Jennifer Coolidge, Natasha Lyonne, Shannon Elizabeth, Eugene Levy, Tad Hilgenbrink, Eddie Kaye Thomas, Chris Owen Distribuidora: Universal Fecha de Estreno: 04/05/2012