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Las luces se apagan, la voz de Keira Knightley suena sobre el escenario. Ahí está ella subida, con una sola guitarra, cantando “Tell me if you wanna go home” de forma triste, pidiendo volver a casa, diciendo “Tell me if I’m back on my own, giving back a heart that’s on loan, just tell me if you wanna go home”. Y ahí, a escasos metros de ella se encuentra Mark Ruffalo, bebiendo sobre la barra del bar, ahogando en el fondo del vaso el terrible día que acabamos de presenciar, entonces escucha eso de “You don’t have to smile so sad, laugh when you’re feeling bad” y siente que la canción va dirigida hacía él, aunque no lo esté, pero en ese momento lo está, y es su canción. Mira al escenario, y ve a esa muchacha con una guitarra sobre el escenario. Pero de repente es mucho más que una simple muchacha con una guitarra, las teclas del piano empiezan a moverse, los platillos de la batería a chocarse, el arco del violín empieza a acariciar sus cuerdas. No hay nadie que los maneje, realmente, tampoco es necesario, porque esa muchacha con una guitarra ahora es mucho más, es su mente volando, soñando, haciendo propia esa pequeña canción, haciendo grande lo que escuchaba para él, recomponiéndose gracias a una simple canción.

Ésta, una de las primeras escenas de Begin Again, sintetiza a la perfección, no sólo todo lo que es la película, sino el díptico que podríamos decir que ésta forma con Once (Cada vez). Porque, dejando de lado la historia que puedan contar, ambas películas están movidas por un punto en común: la música. Pero no la música de una forma cualquiera, sino la música como medio narrativo, como pretexto para explicar las emociones que guían a los personajes, a sus actos y sus consecuencias. John Carney entiende la música como una forma de vida, y ésto lo ha trasladado a la perfección en sus dos películas. En ambas todo está canalizado a través de ello, como un vitalista mensaje en el que el ser humano es capaz de pasar de la tristeza a la felicidad, o incluso del odio al amor, a través de unos acordes que resuenan en nuestra cabeza, donde hacer música, vivirla y/o sentirla es tan fundamental para el ser humano como respirar.

BEGIN AGAIN

Begin Again, al igual que era Once (Cada vez), es una historia de dos almas perdidas que se encuentran para ayudarse entre ellos a seguir con su vida. Ella era la novia de un músico que tras conseguir la fama se perdió completamente, la abandonó y empezó a vivir de manera histriónica. Ahora, completamente sola, con la única compañía de una guitarra, está preparada para volver a su Londres natal y empezar su vida de cero. Él es un productor musical, divorciado, alcohólico, que tras llevar años sin encontrar a un músico con talento es traicionado por su propio compañero y echado de la compañía que él mismo fundó. Él encontrará en ella la forma de volver a triunfar, ella en él, un motivo para continuar en Nueva York. Pero grabar un disco juntos no será tan fácil, la falta de confianza para grabarlo hará que la originalidad de éstos se eleve, decidiendo grabar ese disco en directo por las calles de la ciudad. Como el más bello de los himnos a la ciudad de Nueva York. Al final todo se resume a la pregunta que se planteaba en el título original de la película y que se decidió cambiar por uno más genérico que en absoluto le hace justicia: ¿Puede una canción salvarte la vida? Pues Begin Again responde que sí.

John Carney narra con la misma honestidad con la que contaba Once. En Begin Again todo es realmente ensoñador, como una gran canción que te trasporta a un maravilloso universo, en el que los personajes están desolados, pero lo camuflan a través de una dulce melodía que hace que te muevas con ella. Con si un metrónomo fuera manejando el ritmo, la película nunca desentona, se mantiene en una línea de fascinación, en la que los personajes desnudan sus miedos, y se guarecen de ellos. Planteando todo como una bella odisea romántica, que al igual que ocurría con Once realmente no lo es, hablándole al espectador de que en el verdadero amor, el que dicta el romance es la música, y no hay imagen más romántica que la soledad de Keira Knightley mirando el estrellado cielo de Manhattan. Nadie más que ella, encontrándose entre esa “Lost Stars” que dice una de las canciones de la película, sabiendo quién es ella.

(L-R) KEIRA KNIGHTLEY and MARK RUFFALO star in BEGIN AGAIN

Todo es tan enternecedor en Begin Again que incluso una actriz que normalmente es tan sosa como Knightley, resulta realmente agradable, escondiendo una preciosa voz que no conocíamos (bueno, siempre nos quedará la duda si el autotune ha tenido algo que ver en esto). Ella tiene una química realmente especial con ese fantástico actor que es Mark Ruffalo y que resulta tan apropiado para estos personajes que se encuentran completamente destrozados, pero guardan en ellos un pequeño resquicio de felicidad que añoran que sea real. Incluso el músico Adam Levine, que además de interpretar varias canciones de la banda sonora, tiene un pequeño papel secundario, resulta un actor de lo más convincente. Lo mejor que podemos de decir de Begin Again es que es una película que está contada con la misma ternura que lo estaba Once, que recoge sus virtudes y las recicla en una odisea igual de encantadora, cuya carcasa más bonita (cosas de presupuesto) no hacen que ese grupo indie se haya vendido a las exigencias de la industria.

Ficha técnica:

Título original: Begin Again Director: John Carney Guión: John Carney Música: Gregg Alexander Fotografía: Yaron Orbach Reparto: Keira Knightley, Mark Ruffalo, Hailee Steinfeld, Adam Levine, James Corden, CeeLo Green, Catherine Keener, Mos Def Distribuidora: eOne Fecha de estreno: 01/08/2014