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Punto 1: Elija una edad clave, ¿los 40?, ¿los 50? Es importante que la gente que muestre sea joven, pero que empiecen a mirar más allá de su vida, una edad cercana a una de esas crisis de identidad, de saber quiénes somos. Punto 2: Salpique esa crisis con un punto de inflexión importante, ¿la llegada de un hijo inesperado? ¿la muerte de un ser cercano?. Algo que nos haga ver la vida de otra manera, que nos haga centrarla como eje de todas las reflexiones que puedan aparecer. Punto 3: Rodee a ese hombre en una crisis traumática a causa de la edad de un grupo de amigos de toda la vida, júnteles y hagan que reflexionen toda su vida junta, que se mezclen, que nazcan disputas entre ellos, que se destapen trapos sucios del pasado. Punto 4: Haga que esta experiencia, este reencuentro, les sirva para ordenar su vida, que los malos tragos se pasen gracias a todas las experiencias aprendidas, que ese punto de inflexión signifique un punto y aparte en la vida de nuestra protagonista. ¿Cuántas películas son capaces de nombrar con estos 4 puntos?

Hay ideas que son realmente fáciles de tratar, con las que construir una historia, de ahí que sean extremadamente recurrentes, y entre ellas aparece Barbacoa de amigos, una película que sencillamente ya hemos visto en numerosas ocasiones. La película cuenta la historia de Antonie (el siempre fantástico Lambert Wilson) un hombre de unos 50 años (punto 1) que lleva toda la vida cuidándose, comiendo sano y haciendo deporte, pero al que un día en un maratón sufrirá un infarto (punto 2). Tras este incidente se reunirá con su grupo de amigos de toda la vida y alquilarán una lujosa casa en el sur de Francia donde pasar unas semanas de vacaciones (punto 3). Por supuesto la experiencia no será ni mucho menos como imaginaban, Antoine ha decidido ahora disfrutar la vida sin preocuparse de las consecuencias que pueden acarrear sobre los demás. Pero sí, por supuesto de esta experiencia, en apariencia tan negativa, acabarán ganando todos (punto 4).

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Ceñirse a un patrón no tiene por qué ser necesariamente algo negativo, grandes joyas han salido a lo largo de la historia del cine siguiendo las misma pautas, desde la fantástica Reencuentro de Lawrence Kasdan a la reciente, y por no irnos del país galo, Pequeñas mentiras sin importancia. Películas fantásticas que nacían de una idea que conocíamos a la perfección, que utilizaban ese pretexto para escapar lo justo y construir historias con la suficiente fuerza como para parecer diferentes. Pero no es éste el caso de Barbacoa de amigos, es cierto que es una película que se ve con verdadero agrado y en absoluto es mala, pero ahí se queda todo. Sus personajes no consiguen escapar de ningún tópico, lo mismo que cada una de las situaciones, aunque esto también ayuda a que el espectador conecte con ellos, puesto que ya los conoce, ninguno realmente es lo suficientemente interesante o sorprendente como para crear una verdadera empatía. Todo en ella se ve con facilidad, sí, pero también con el hastío que provoca una historia incapaz de sorprender en ningún momento.

Y en resumidas cuentas Barbacoa de amigos es sencillamente eso, una película que ya hemos visto en demasiadas ocasiones como para que produzca el más mínimo de los intereses. Una película cuya única virtud se encuentra en estar lo suficientemente bien contada como para al menos conseguir mantener la atención del espectador durante su metraje, pero que se consume y se olvida con la misma facilidad. Una de tantas otras que ya hemos visto.

Ficha técnica:

Título original: Barbecue Director: Eric Lavaine Guión: Eric Lavaine, Hector Cabello Reyes Fotografía: François Hernandez Reparto: Lambert Wilson, Franck Dubosc, Florence Foresti, Guillaume De Tonquedec, Lionel Abelanski, Jérôme Commandeur Distribuidora: A Contracorriente Fecha de estreno: 25/07/2014