Carteleras desiertas de estrenos verdaderamente estimulantes. Deleznable momento en el que ésto ocurre para los cinéfilos, pero oportunidades para que las distribuidoras lancen pequeñas cintas en un número considerable de salas. Oportunidad para descubrir joyitas que salen de debajo de las piedras, con las que te topas sin haber oído de ellas. Momentos en los que se permite soñar con buenas taquillas de películas que, en otra época del año se hubiesen estrellado completamente. Desde la victoria de ‘The Artist’ en los Óscar y sobre todo desde el fenómeno ‘Intocable’ desde Francia nos llegan comedias aparentemente modestas, pero verdaderamente interesantes. Que probablemente no dejen huella pero que gustan al público y que (mayoritariamente) agradan a la crítica. ‘Las chicas de la 6ª planta’ es uno de los últimos ejemplos, una película complaciente sin ser una obra maestra que aparece en un momento sin apenas estrenos (en su caso debido a la eurocopa) y que consigue una relativamente buena taquilla.

El pasado viernes el gran estreno era el remake de ‘Desafío total’ que salió con más de 300 copias. En el segundo lugar, llegaba un film mucho más modesto. Con 100 copias se estrenaba ‘El nombre’, una comedia francesa que he podido ver y de la que os voy a hablar.

Es difícil o imposible no sentir un déjà vu al ver ésta cinta. ¿Dónde he visto yo ésto ya?, te preguntas. Y te lo preguntas con razón, porque ya lo has visto. No hace ni un año que Roman Polanski estrenó en España su adaptación de la obra teatral de Yazmina Reza, ‘Carnage’, en España titulada ‘Un Dios Salvaje’, una película muy similar a ésta cinta de la que hoy hablamos. Y no sólo similar. Más que similar. Ambas cintas comparten muchos aspectos, e incluso algunas características de ciertos personajes. Si habéis visto la de Polanski, sabréis perfectamente de lo que os hablo.

‘El nombre’ se desarrolla en un salón. Precisamente su cartel cita “una comedia de salón”. ‘Un dios salvaje’ también se desarrolla en un salón. En ‘El Nombre’ la madre de uno de los protagonistas hace varias apariciones, la mayoría interviniendo por teléfono. En ‘Un dios salvaje’ la madre de uno de los protagonistas hace varias apariciones sólo por teléfono. ‘El Nombre’ se basa en una discusión. ‘Un dios salvaje’ también. A partir de ahí son bastante distintas. Ahora bien, (y sé que con ésto me voy a ganar unos cuantos detractores) ‘El nombre’, sin ser brillante, es mejor que ‘Un dios salvaje’ (que me aburrió soberanamente).

Pero dejemos las comparaciones que se pueden sacar, y son muchas (por ejemplo, hay tintes de ‘La Cena de los idiotas’), y hablemos de la cinta como tal.

‘El nombre’ tiene un inicio perfecto. Genial. Maravilloso. Una especie de monólogo de gran originalidad y muy ingenioso que sigue a un repartidor de pizza en moto que recorre un “macabro” trayecto por las calles de París y que desemboca en la puerta de la casa de nuestros protagonistas, Pierre y Elizabeth, una pareja con dos niños que van a celebrar una cena en su casa a la que están invitados el hermano de la segunda y mejor amigo de Pierre, Vincent, un hombre de negocios que representa la elegancia, la mujer de éste, Anna, y Claude, el mejor amigo de Elizabeth. Tras una presentación igualmente genial de éstos cuatro personajes, la acción se traslada al salón de Pierre y Elizabeth y ahí es cuando comienza a fallar el engranaje de ésta película.

Ahí es cuando todo empieza a cansar y a pesar. Así como en la “presentación” la palabrería incesante resultaba divertida, mordaz, fresca y otorgaba agilidad al film, pasada la primera media hora domina el subrayado excesivo y la introducción de datos, historias o anécdotas innecesarias que sólo sirven para que el espectador termine por desconectar y se pierda entre las palabras.

¿Qué falta en ésta comedia? sin duda alguna falta acidez. Que sea más mordaz, menos correcta. Que no se limite a provocar una carcajada que, en su mayoría, es blanca y sana, sino que se atreva a meterse en terrenos pantanosos, complejos, que no gustarán a todo el mundo pero que conformarían una película mucho más completa y que, probablemente, se convertiría en un éxito en crítica.

¿Y qué sobra? sobra metraje. Las casi dos horas de duración se hacen largas, invitan aún más a la redundancia, y al chiste fácil.

Estos dos fallos los suplía con creces ‘Un dios salvaje’.

Aún así en absoluto, ‘El nombre’, carece de ingenio. Además, imagino que buscando la agilidad, se han incluído pequeños “flashbacks” que mostraban las anécdotas que los personajes nos cuentan. Tampoco es previsible.

Con respecto a las interpretaciones, el quinteto de protagonistas están más que notables. Éstas y una bastante notable banda sonora son los puntos fuertes de la cinta gala.

‘El nombre’ es una cinta complaciente. Extremadamente verborreica, cansina en ciertos momentos y muy (demasiado) redundante. Una cinta entretenida, divertida, que provoca carcajada. Que gusta pero que cansa. Imperfecta pero fácil de ver. En definitiva, ‘El nombre’ funciona.

P.D: Los créditos iniciales y finales de la cinta son estupendos.

Título Original: Le prénom Director: Alexandre de La Patellière, Mathieu Delaporte Guión: Alexandre de La Patellière, Mathieu Delaporte Música: Jérôme Rebotier Fotografía: David Ungaro Interpretes: Patrick Bruel, Valérie Benguigui, Charles Berling, Guillaume de Tonquedec, Judith El Zein,Françoise Fabian Distribuidora: Vértigo Fecha de Estreno: 14/9/2012