Día movido por la costa azul, con el festival dando sus coletazos, llegaban dos franceses, bien distintos a presentar sus últimas películas… O no llegaban, en el caso de Godard, que mando un video-carta excusándose de su ausencia, sobre si su nueva película es buena o mala… Parece que la crítica sólo es capaz de afirmar una cosa, es una película de Godard. Peor han ido las cosas al francés Michel Hazanavicius, que tras sorprender a todos con The Artist se embarcó en un proyecto bélico con Bérénice Bejo y Annette Bening, y una farragosa, demostrar que The Artist no era un pequeño oasis en el desierto… cosa que fue incapaz de hacer, presentando la película más abucheada en lo que llevamos de festival y que ha conseguido algo tan complicado como poner a todos los críticos de acuerdo… aunque sea para mal.

Adieu au langage de Jean-Luc Godard

adieu

Palpitante en algunos juegos de montaje, aunados con sus teorías alrededor del cine, la sociedad y la cultura, y una insólita utilización de las músicas, pero de una vacua pretenciosidad cuando aparecen sus actores, que no sus personajes, que ya sabemos que los odia, la película es, verdaderamente, un experimento que quizá sólo se pueda plantear él y lograr semejante recibimiento. “Y cuando termine la historia, se harán muchas preguntas”, dice la voz en off. Sí.

Javier Ocaña (El país)

El oficio del cineasta que es Godard consiste en hacer colisionar las imágenes, confundir y confiar (o esperar) que en el choque surja un nuevo sentido. Una senda que empezó mucho más atrás, quizá desde su primer impulso a la crítica cinematográfica. No en balde, el montaje siempre fue la clave de su cine: juntar dos imágenes o dos sonidos para darles un nuevo significado. Esta operación nunca fue un producto de la tecnología, sino que fue el cine la que la descubrió y al dar con ella dio consigo mismo. Ése y no otro es el sentido del cine.

Luis Martínez (El mundo)

Poner a competición a Godard es como poner en la final olímpica de cien metros a un tipo vestido de marciano. Godard tiene pasado, tiene prestigio, incluso tiene discurso, pero, francamente, es un tipo vestido de marciano en la línea de salida. God Art y su película «Adieu au langage» es lo de siempre, un perro extraviado, unos actores sin personaje extraviados, carteles que anuncian ideas y metáforas, citas de fulano y de mengano, frases hechas y engoladas, la sociedad contra el Estado, y tal y tal. Godard ha llegado a viejo sin amigos que le digan, «venga, Godard, tío, déjalo ya, quítate el traje de marciano».

Oti Rodríguez Marchante (ABC)

A veces lúcido, otras insufrible y siempre afectada (en el buen y el mal sentido) por un espíritu explorador que roza lo escatológico. Prohibido (por pura prescripción médica) encontrarle un sentido al experimento, pues éste se ha llevado a cabo en un territorio, y con una sensibilidad, que técnicamente todavía no han sido inventados aún. Así de avanzado se encuentra uno con respecto a los tiempos que le ha tocado vivir… por mucho que seguramente haya grabado buena parte del material con la chorra colgándole por fuera del albornoz. ¿Y qué? A Godard, que nadie lo dude, le importa todo un pito.

Víctor Esquirol (El séptimo arte)

The Search de Michel Hazanavicius

search

Ambiciosísima, al querer abarcar la formación del soldado ruso (que deja a La chaqueta metálica en unos campamentos para niños), el drama de los civiles chechenos, la labor de las ONG y hasta la política, The search está apoyada en una estructura de historias en paralelo que, al final, gira con una excelente sorpresa narrativa, pero se derrumba por su tono discursivo y aleccionador, grueso y sin matices.

Javier Ocaña (El país)

Michel Hazanavicius comete varios pecados con su película, y algunos de tipo dramático y narrativo, pero el gordo, el que se le silbó y se le pateó, fue el de tratar a las tropas rusas como si fueran americanas: niñatos a los que sacan de su vida normal, recluyen en unos bestiarios donde les enseñan a perder la humanidad y a matar sólo para divertirse (adiestramiento «chaqueta metálica» con acento rusky), y luego los envían ya medio locos y emponzoñados de odio al «frente», en cuyo frente suele haber ancianos, niños, mujeres embarazadas y más carne que cañón. Hazanavicius tiene un detalle de osadía al contar en paralelo la historia de las víctimas y la de sus verdugos, es decir, que produce un interesante escalón temporal: crees que ocurren a un tiempo, pero una es el efecto de la otra.

Oti Rodríguez Marchante (ABC)

The Search es una película clásica, un alegato antibelicista cargado de buenas intenciones pero demasiado convencional. Ni siquiera es explicito a la hora de acusar al brutal ejercito ruso, liderado ya entonces por Putin en calidad de primer ministro de Borís Yeltsin.

María Guerra (La Script)

La conjunción de los frentes oscila entre lo aburrido y lo directamente increíble, los arrebatos pornográficos son pocos pero suficientemente vergonzosos (ese montaje de cadáveres en plena calle)… y entre tanto despropósito, hasta Bérénice Bejo; incluso Annette Bening, parecen actrices de tercera. Todo naufraga, y el capitán del barco parece no querer ni tratar de evitar la catástrofe, porque todo en esta faena es desalmado, errático y cobarde… lo que vendría a ser triste.

Víctor Esquirol (El séptimo arte)