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Quién me suela leer por aquí, sabrá que me suelo quejar con bastante frecuencia de la dirección hacia la que está virando el cine de entretenimiento actual, perdiendo precisamente la esencia de lo que es el entretenimiento. En los últimos años, la peor herencia que ha dejado el cine de Christopher Nolan ha sido precisamente ésa, y se ha recogido de forma nefasta, produciendo verdadero sopor, imprimiendo a todas esas películas cuya finalidad no debe ser más que recreativa un falso e inane sello de autor, ahondan en un drama, casi siempre pesimamente construido y en las tragedias personales de unos personajes que por lo general no nos interesan. Uno echa la vista atrás al gran cine de entretenimiento, que vivió su mayor esplendor durante el último cuarto del siglo XX (esto incluye las injustamente despreciadas décadas de los 80 y 90) y no entiende muy bien a qué responde esto. El blockbuster como tal se inició con Tiburón de Steven Spielberg, estos realizadores supieron entender que el cine siempre fue un producto para ofrecer entretenimiento al espectador, simplemente ahora lo dejaron al servicio de las mejoras tecnológicas, pero recogiendo los frutos de aquellos cineastas que vinieron antes que ellos. Al fin y al cabo Tiburón podría ser una película de Alfred Hitchcock, La guerra de las galaxias una de John Ford e Indiana Jones una de Howard Hawks, y así…

Todo el mundo acabó rendido al gran cine de entretenimiento de sello puramente americano. Si décadas atrás la academia premiaba a autores europeos como Fellini o Bergman continuamente, en los ochenta se nominaban guiones como el de Superdetective en Hollywood, algo que quizá hoy nos pueda parecer exagerado, pero que visto dentro del contexto de lo que supuso este cambio en la industria durante esa década es totalmente lógico. Eso por no hablar de las nominaciones al Oscar a Mejor película de verdaderas joyas del séptimo arte como las tres películas mentadas anteriormente. Y era cine que nacía con una convicción clara, la del entretenimiento, eso no les impedía hacer verdaderas maravillas totalmente lejanas al nuevo viraje que ha tomado el blockbuster. Incluso el más vilipendiado cine de acción, tenía su verdadero germen en el western clásico, quizá la más notable diferencia y lo que le impedía llegar a cuotas más altas es que por lo general la calidad de sus directores era menor (esto no impedía que hubiera verdaderos maestros tras las cámaras de vez en cuando como por ejemplo John McTiernan). Hay algo que siempre he mantenido y que estoy seguro que con la perspectiva que el tiempo otorga se me acabará por dar la razón, el más claro heredero que ha tenido John Wayne en el cine ha sido Sylvester Stallone, un actor de su misma raza. Y su cine, pese a no contar con un Ford, no se alejaba mucho del propósito de las películas que protagonizaba Wayne.

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Es posible que a estas alturas del texto ustedes se pregunten a que viene esta extensa introducción para hablar de Al filo del mañana, es sencillo. La nueva película de Doug Liman es de esas cintas que entienden a la perfección que es el cine de entretenimiento, un blockbuster de espíritu clásico, fiel a su condición. Algo que empieza a ser una rara excepción, y que de verdad se agradece. Y reamente no es raro que sea un realizador como Liman el que venga a entregar una película como ésta. Pese a lo fantásticas que era las secuelas que realizó Paul Greengrass de El caso Bourne, la primera parte era la que tenía un espíritu más clásico, un perfecto híbrido entre el cine de acción de los ochenta y el gran cine de espionaje de los setenta, hizo un Bourne realmente cercano al que hubiera firmado el McTiernan de La caza del Octubre Rojo. Aunque sin haber llegado nunca a ese nivel, y el pequeño traspiés de Sr. y Sra. Smith, una película de nobles intenciones pero que no consigue funcionar en su plenitud. Liman ha firmado una cinta de superhéroes con aroma a Richard Donner como la incomprendida Jumper y un fascinante thriller de espionaje como Caza a la espía que parecía una versión, menos brillante pero bastante eficaz, de una película de Hitchock o Sydney Pollack. Pese a que su nombre no se guarde en la memoria del espectador, por no tener ese sello de autor tan reclamado hoy día, precisamente Liman es un director de esos que la industria siempre ha necesitado, un realizador que sabe como entretener al espectador, algo que ilógicamente siempre ha estado muy criticado.

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Es quizá por eso lo que menos sorprende de Al filo de mañana, ya no sea su condición de excepción, si no que sea un verdadero híbrido de un buen puñado de películas que hemos visto durante las últimas décadas. Se podría definir fácilmente a la nueva cinta de Liman como una mezcla de Atrapado en el tiempo, Código fuente, District 9, Robocop, Armageddon e incluso Salvar al soldado Ryan, obviamente quedarnos ahí sería muy gratuito porque no es fácil mezclar películas tan dispares en una sola y no dejar la sensación de ser un completo pastiche. Liman lo que ha hecho ha sido lo más difícil, entender esas películas y sus propósitos para juntarlas en su nueva película. Dejando de lado un guión que viene firmado principalmente por el excelente Christopher McQuarrie, para dar pie al show. No quiero este decir que la película se olvide por completo de ser inteligente, que lo es en su medida, si no que sobre todo jamás resulta tonta. Al espectador se le da toda la información necesaria para que disfrute la historia, no entra en los motivos, ni quiere buscar los continuos porqués de todo lo que está pasando, se esquematiza de la manera más básica. El mundo está en guerra porque hay una invasión alienígena, nuestro héroe es el menos apropiado, un tipo forzado a serlo, aprendiendo a cómo combatir reviviendo el mismo día una y otra vez por culpa de estos alienígenas. Un héroe improbable que acabará teniendo que salvar al mundo.

Perfectamente esquematizado, todo queda al servicio del entretenimiento, sin mayores rodeos, la acción es rápida, contundente y directa. Sabe cuando tomarse un respiro, bajar la tensión y resultar divertida. Sabe perfectamente como entretener al espectador durante los 100 minutos que dura, sin alargarse, sin resultar repetitiva pese a los peligros que una temática como ésta sabe conllevar. Precisamente éste era uno de los mayores errores que tenía Código fuente de Duncan Jones, y Liman lo regatea, recordando pese a su temática de acción más a la película de Harold Ramis. Algo que a todas luces acaba por resultar verdaderamente brillante, y complicado, mucho más que traumatizar a los personajes con un oscuro y triste pasado, nada de esto es necesario cuando tienes en el reparto a secundarios tan divertidos como Bill Paxton convertido en una versión de J.K. Simmons en Spider-man y que es capaz frases tan divertidas e ingeniosas como ése “No, soy de Kentucky” cuando le preguntan que si es americano.

Y lo mejor de todo en Al filo del mañana es que es una película hecha a la medida de su protagonista. Sí, cuando tienes una estrella de la talla de Tom Cruise sabes que la película se debe a él, pero si el material responde, no puedes tener a nadie mejor que un actor del carisma de Tom Cruise para conseguir que ya todo consiga funcionar a la perfección. Cruise es un actor dramático excepcional (lo ha demostrado continuamente en películas como Magnolia, Nacido el 4 de julio o Algunos hombres buenos), pero más que eso es uno de los actores más icónicos que ha dado el cine americano. Algo que también puede ser un arma de doble filo, porque el espectador jamás dejará de ver al propio Cruise en sus personajes, pero cuando un tipo es capaz de sostener la obra con su simple sonrisa, sabes que tienes a quien confiar. A su lado está Emily Blunt, que consigue dar el callo y aguantar como la dura entrenadora con la que tiene que lidiar Cruise, la química entre ambos es excepcional, su historia es lógica y consecuente con el desarrollo de la película, y cuando el esperado momento final llega, después de la reinante tensión sexual entre ambos durante toda la película, ésta sólo ayuda a que el clímax final acabe resultando aún mucho más espectacular. Una simple argucia de ese guión que no quiere salir nunca de lo simple, pero en el que está todo tan perfectamente orquestado que acaba resultando excepcional.

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Así que uno agradece que aparezca películas como Al filo del mañana, que sirvan al cine de entretenimiento como el entretenimiento que simplemente es, sin querer ser nada más, sin ir más lejos, porque realmente no le hace falta, resultando con ello mucho más inteligente que la mayoría de los blockbusters que precisamente pretenden ser inteligente. No vamos a decir que Al filo del mañana es una de las mejores películas del año, no lo es, tampoco es su objetivo. Cómo no lo es que el espectador salga haciendo continuas cábalas sobre porque ocurre todo lo que pasa en la película, si no que se limite a decir que lo acaba de ver mola un montón, y vaya que si mola. Lo que si que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, es que Al filo del mañana es uno de los blockbusters más divertidos y entretenidos que van a ver a lo largo de este 2014. Algo que sin duda, también es de agradecer.

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Ficha técnica:

Título original: Edge of Tomorrow Director: Doug Liman Guión: Christopher McQuarrie, Jez Butterworth, John-Henry Butterworth Música: Christophe Beck Ilfman Fotografía: Dion Beebe Reparto: Tom Cruise, Emily Blunt, Bill Paxton, Charlotte Riley, Lara Pulver, Jonas Armstrong, Lee Asquith-Coe, Tony Way Distribuidora: Warner Fecha de estreno: 30/05/2014