906429 - The Amazing Spider-Man 2

El mundo de las adaptaciones de los superhéroes anda revuelto, hace años, antes de que Marvel decidiera producir sus propias películas, vendió derechos de varios de sus más icónicos héroes a otras compañías. Spider-man se fue a Sony, después de aquella fallida versión que iba a dirigir James Cameron en los años 90 que finalmente se quedó en nada. Los 2.500 millones de dólares recaudados por la trilogía de Sam Raimi en todo el mundo, dejaban claro que Sony no podía renunciar tan fácilmente a los derechos del arácnido, pero entre las condiciones que firmaron con Marvel estaba la condición de que debían realizar una película cada cinco años para mantener los derechos, con la casa de la ideas afirmando que no renegociaría ninguno de estos derechos y que simplemente esperarían a que venciesen para quedarse con ellos, Sony tuvo que mover ficha para mantenerlos. Y cinco años después del estreno de Spider-man 3, decidió volver a las raíces del personaje con The amazing Spider-man, un reboot innecesario más allá de cuestiones de despachos, que pese a no lograr alcanzar los números de la trilogía protagonizada por Tobey Maguire, consiguió más de 750 millones en todo el mundo, cifras más que suficientes como para que Sony decidiese no sólo mantener durante largo tiempo al superhéroe creado por Stan Lee en nómina, sino además para idear un largo proceso que no sólo incluirá (por ahora) dos secuelas más, si no también dos spin-offs centrados en lo más interesantes villanos del hombre araña.

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Quizá esto les haya llevado a entender porque se realizó con tanta prisa ese reboot (odiosa palabra, que simplemente se utiliza cuando el tiempo de margen es demasiado ridículo como para hablar de remake) del personaje. Tan innecesario a nivel creativo, como necesario a nivel económico. Pero The amazing Spider-man fue un error a todas luces. Sí, tenía sus aciertos. Posiblemente el peor punto de la trilogía de Raimi estuvo en la elección de Tobey Maguire como protagonista, y reemplazarlo por un Andrew Garfield que además parecía volver a tener el mismo humor que el personaje lucía en las viñetas fue un cambio a mejor. Por desgracia, todas los puntos positivos del personaje terminaban allí, porque donde Raimi supo trazar una película realmente humana sobre un superhéroe que no ha pedido sus poderes, ni tampoco ser un vengador (no nos engañemos, realmente Spider-man es una película romántica), Marc Webb no supo pasar de realizar una película teen bastante tonta. La inteligencia de sus personajes parecía salida de un reality de la MTV, y todos sus traumas nos recordaban bastantes a eso pasado oscuro y llorón del Batman de Christopher Nolan, eso sí, todo pasado por un filtro de suprema estupidez donde nuestro Peter Parker, era poco más que un emo que no sabía si cortarse las venas o dejárselas cortas. Incluso la elección del villano, el Lagarto, no pudo ser más errónea. The amazing Spider-man es una película que cada vez que la ves parece peor, y es que es posiblemente una película de super-héroes para chavales bobos. Pero teniendo en cuenta los bobos que suelen ser ahora los chavales, ¿es esto precisamente malo?

Pues con estos datos sobre la mesa, obviamente el estreno de una segunda entrega de The amazing Spider-man no era nada esperanzador, pero la potencia del personaje, sumado a la (insistimos) buena elección de su protagonista, y que tampoco podemos olvidar de que Marc Webb es el firmante de una de las historias más humanas que hemos visto en el cine en los últimos años, esa obra maestra llamada (500) días juntos, siempre nos podemos aferrar a que el examen se apruebe en septiembre. Y lo cierto es que The amazing Spider-man mejora a su predecesora, si nos olvidamos de su innecesario prólogo, que vuelve a atizar sobre los orígenes del personaje, quizá una de las elecciones más dudosas que ha cometido esta saga, nos encontramos con una película con mucha más chicha desde su divertida primera escena en la que el arácnido tratará de detener un camión conducido por un pasadísimo Paul Giamatti. Y ésa es en esencia la virtud por la que esta segunda entrega es claramente superior a su predecesora. La sobredosis de acción, algo que utiliza a su favor para que pese a su excesiva duración, la película nunca resulte larga.

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Porque la película adolece precisamente de lo mismo que adolecía la primera entrega, cuando Spidey se quita la máscara, la película se vuelve realmente estúpida. Y lo peor que le puede ocurrir a Spider-man es que Peter Parker nos resulte un personaje tonto. No nos interesa, es un tipo estúpido, su relación con Gwen Stacy carece de toda chispa, su día a día es anodino y cansino, verle perseguir a su amada por las azoteas de los edificios tampoco ayuda a sentir especial empatía por él. Echamos incluso de menos la fuerza que tienen los habituales secundarios del arácnido, porque Sally Field por mucho que nos resulte, no es una tía May creíble, y que la presencia de J.J. Jameson se limite a un e-mail es un terrible error. Porque Spider-man es poco sin sus secundarios, y la ausencia de estos es el principio del declive.

Pero por suerte, en esta ocasión si se han sabido elegir muy bien a los villanos de la película. El Electro al que da vida Jamie Foxx es un tipo carismático y aterrador, posee esa característica que deberían tener todos los grandes villanos, un poder tan grande que lleva al espectador a plantearse, ¿cómo será nuestro héroe capaz de detenerlo? Poniendo a prueba no sólo su fuerza, sino también su ingenio. Pero la gran revelación la encontramos gracias a Dane DeHaan haciendo de Harry Osborn. DeHaan posee de ese don de tener una mirada perturbada, acojonante, da tanto miedo antes de convertirse en el Duende verde, como después de hacerlo, quizá uno podría pensar que su escasa presencia como villano en la cinta podría sentirse desaprovechada, pero su aparición es suficiente como para firmar uno de los momentos más vítales en la vida de Spider-man, y esta vez, al contrario de lo que ocurriera con la muerte de Ben Parker en la primera entrega, sí que está dotada de la emoción que el anunciado momento requiere, a falta únicamente de ver, si realmente se sabe hacer evolucionar al personaje a partir de ese momento. Pero lo cierto es que entre ambos villanos, nos regalan un tramo final espectacular y vibrante, que alcanza las cuotas más altas de diversión y nos hace llegar incluso a olvidar que tras la máscara solamente hay un tontainas que no nos cae demasiado bien.

Dane DeHaan

Es cierto que The amazing Spider-man 2 es una película mejor que su predecesora, pero sigue siendo completamente una película demasiado estúpida para poder disfrutarla más allá de su acción, porque el problema del tonto no es que sea tonto, si no que no sepa que lo es, y es precisamente de lo que más sufre este nuevo Spider-man. Queda muy lejos el trabajo realizado por Raimi, especialmente en las dos primeras entregas, también ese espectáculo tan impoluto que está realizando Marvel en su universo cinematográfico. Un universo al que este Spider-man pide a todas luces pertenecer, quizá sólo así sea capaz de encontrar su verdadero lugar entre tanta sobrexplotación superhéroica que nos obliga a pedir más, mucho más, del más importante héroe de la cantera de Marvel.

2.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: The Amazing Spider-Man 2: Rise of Electro Director: Marc Webb Guión: Alex Kurtzman, Roberto Orci, James Vanderbilt, Jeff Pinkner Música: Hans Zimmer Fotografía: Daniel Mindel Reparto: Andrew Garfield, Emma Stone, Jamie Foxx, Dane DeHaan, Paul Giamatti, Sally Field, Embeth Davidtz, Colm Feore, Denis Leary, Marton Csokas Distribuidora: Sony Fecha de estreno: 17/04/2014