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La segunda jornada del Festival de cine de Málaga podría definirse como una especie de montaña rusa de cine. Es una sensación extraña la que muchos hemos debido sentir durante esta mañana, ya que esperábamos algo de una película que no ha resultado ser satisfactoria finalmente, y en cambio por la que no dábamos ni un duro ha terminado siendo un verdadero acierto. La sensación es agridulce cuanto menos, pero eso es básicamente lo que ha sucedido hoy en el Teatro Cervantes para el que escribe.

La jornada se iniciaba con A escondidas, segundo largometraje del vasco Mikel Rueda. Si en su anterior trabajo, Estrellas que alcanzar, Rueda demostraba no ser un director de proyectos excesivamente trascendentales, en A escondidas lo corrobora con creces. El film cuenta la historia de Ibra y Rafa, dos adolescentes que entablan cierta amistad y que poco a poco irán sintiendo cosas cada vez más fuertes. La idea no es mala de primeras, pues el guión que firma el propio Mikel Rueda podría haber supuesto una historia más que novedosa para el cine español. Tocar temas como la adolescencia, el romance y la inmigración desde la perspectiva de dos adolescentes que se atraen sexualmente parecía ser una idea bastante jugosa a tratar. El problema es que Rueda patina en la elaboración de su propia película y no sabe como llevar a cabo esa idea tan interesante en su film. Empezando por la cantidad de tópicos con la que cuenta la película y el mal trabajo de un reparto que se nota excesivamente plano y artificial en su trabajo. La dirección de Rueda es uno de sus puntos más flacos, el vizcaíno apuesta por llevar una narración desordenada temporalmente que más que impresionar acaba por desorientar tanto al espectador que a veces no sabe en qué momento de la historia se encuentra. Muy decepcionante A escondidas, film del que algunos esperábamos algo interesante y que ha acabado siendo un verdadero suplicio para muchos de los que estuvimos en el Cervantes esta mañana.

carmina

El resto de la mañana no se presentaba demasiado atractiva tras el chasco de A escondidas, pues la siguiente en ser presentada era una de las más esperadas por el público: Carmina y amén. Era lógico pensar que la nueva obra de Paco León sería de la misma calidad o inferior (por aquello de que segundas partes nunca fueron buenas) que su antecesora, Carmina o revienta, pero el resultado fue bien distinto para muchos de nosotros. Carmina y amén es, en todos los aspectos, mejor película que Carmina o revienta y Paco León ha demostrado con su segundo largometraje haber alcanzado cierta madurez tanto en dirección como en guión. La estructura de la cinta sigue siendo parecida a la de la anterior, en una forma cercana al sketch, con la diferencia de que Carmina y amén sí tiene una historia bien elaborada y a la que Paco León sabe sacar todo su jugo. En esta ocasión Carmina y su hija María deciden ocultar la muerte de Antonio, marido de Carmina, durante unos días para así poder cobrar un paga prevista para el difunto. Frente a esa macabra premisa, León le da un toque más negro y dramático a su película (igualmente divertida), la hace más auténtica y madura y eso es más que notable. Carmina Barrios vuelve a deleitarnos con otra memorable actuación al igual que haría en su debut en Carmina o revienta. El desparpajo de Carmina y de María León son claves en el desarrollo, sus personajes son cercanos y derrochan una veracidad impresionante. Otro de los grandes aciertos de Carmina y amén es la elección de un mejor elenco de secundarios, destacando a una inspirada Yolanda Ramos que protagoniza una de las secuencias más divertidas del film La nueva cinta de Paco León no solo no defrauda si no que supera a su anterior obra, el numeroso público del Cervantes lo supo y por ello regaló un sonoro aplauso al acabar la proyección.

pancho

El día se había arreglado bastante con Carmina y amén, ya que en parte nos había hecho olvidar el mal trago de A escondidas. Por la tarde pudimos asistir a la proyección de Pancho, el perro millonario, film que no compite en la sección oficial pero sí en la sección Málaga Premiere. La proyección se presentaba interesante en el Cervantes, una gran cantidad de familias con niños pequeños había decidido pasar la tarde viendo las aventuras de este singular perro. El equipo de la película fue el encargado de presentar el film, equipo formado por Tom Fernández, Ivan Massagué, Patricia Conde, Secun de la Rosa, Álex O’Dogherty… Incluso el perro Cook (Pancho) se dejó ver en el escenario del Cervantes. La proyección de la película comenzó, y al poco tiempo creo que la mayoría sabíamos de qué iba a ir todo esto. Es cierto que Pancho, el perro millonario es una película destinada más al público infantil y es posible que un adulto no consiga disfrutarla tanto como un niño de 8 años, pero la verdad es que la obra de Tom Fernández resulta horrorosa incluso para los niños. No hace gracia, no divierte, es tan solo un batiburrillo de clichés y situaciones forzadas que solo logran, si acaso, esbozar ciertas sonrisas en el espectador. Definitivamente Pancho, el perro millonario es una de las más serias candidatas a ser uno de los bodrios del año.