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Por fin el Festival de cine de Málaga ha dado el pistoletazo de salida a su 17ª edición. La capital de la Costa del Sol llevaba semanas ansiosa por acoger de nuevo en su seno el festival de cine español por excelencia, había ganas de volver a disfrutar de una nueva edición. Semanas de preparativos, calles adornadas con carteles y banderas, alfombras rojas por el centro… Todo estaba previsto para que durante esta semana Málaga fuese la capital del cine español y este mediodía por fin ha dado comienzo el festival con No llores, vuela, primera de las películas que se presentarán a lo largo de la semana en la sección oficial.

La peruana Claudia Llosa ha sido la encargada de abrir la sección oficial del 17º Festival de cine de Málaga con su tercera obra: No llores, vuela. Llosa ya presentó su película en el pasado festival de Berlín, lugar donde ya se alzó con el Oso de Oro en 2009 por La teta asustada. La película está narrada a través de dos historias cronológicamente distintas pero que comparten los mismos protagonistas. Por un lado, conocemos la historia de Nana, madre de dos niños (uno de ellos gravemente enfermo) que descubre que tiene la capacidad de sanar a personas enfermas. Por el otro, en el presente vemos como Ivan, hijo de Nana, viaja junto a una periodista al encuentro de su madre a la que no ve desde hace años.

No llores, vuela se nos presenta como una historia de preguntas sin respuesta, cuya estructura es por momentos fascinante pero finalmente termina por descolocar un poco al espectador. Consigue embaucar y envolver en su gélida atmósfera de primeras, pero poco a poco la película se va desinflando hasta que nos damos cuenta de que ya ha terminado, quedando a medio camino de lo que pretendía ofrecer. Es una cinta muy intensa la de Claudia Llosa, como intensos son los personajes, pero es esa misma intensidad la que le juega una mala pasada, pues hay un momento en que la historia se viene tan abajo que difícilmente se puede salvar. No estamos ante una mala película, ni mucho menos, pero sí es cierto que Llosa no termina de jugar bien sus cartas y el resultado es un poco decepcionante.

Hay mucho del cine anterior de la realizadora peruana en No llores, vuela. Claudia Llosa, con tres películas, ha dejado claro que las historias que quiere contar son un híbrido entre realismo y una, en teoría, falsa fantasía. En Madeinusa pudimos observar los entresijos de un poblado peruano que en un fin de semana concreto del año se dedicaba a pecar deliberadamente pues, según ellos, Dios no los podía ver durante ese  periodo de tiempo; en La teta asustada Llosa nos mostró la creencia de una especie de enfermedad que se transmitía por la leche materna que dotaba a las infectadas de un irracional miedo a la violación; por último, en No llores, vuela la peruana nos cuenta la historia de una familia que se rompe debido a la adquisición de unos supuestos poderes curativos por parte de la madre. Es esa simbiosis de realidad y creencias sobrenaturales lo que parece dar al cine de Claudia Llosa su toque más característico.

Cillian Murphy11

Por primera vez en su carrera la directora limeña ha decidido abandonar su Perú natal para adentrarse en los fríos y desoladores páramos de Manitoba, lugar donde se ha rodado gran parte de la película. La mano de llosa se mantiene firme, sabe dirigir aunque el resultado final de sus películas no termine de cuajar del todo. Además de esa atmósfera gélida y misteriosa, la otra gran baza de la película es un elenco que cumple con nota. Jennifer Connelly nos regala una actuación sentida e intensa, tan intensa como la película. Cillian Murphy y Mélanie Laurent tampoco desentonan y presentan un gran trabajo delante de las cámaras. 

No llores, vuela no es una gran obra, no termina de ser redonda del todo y da la sensación de que podría haber sido bastante mejor de haber llevado un planteamiento diferente. Puede que la manera de narrar que utiliza Llosa, a dos bandas, no fuese la más correcta, o puede que el guión que firma la propia peruana necesitase alguna que otra vuelta de tuerca. Sea como fuere, No llores, vuela parece que solo pasará a la historia por ser la encargada de abrir el 17º Festival de cine de Málaga. No es una mala película, pero no acaba de satisfacer del todo.