Oona Chaplin es una mujer cuyo nombre respira cine. Con el nombre de su abuela, y el apellido de su abuelo, forma parte de una tercera generación de cineastas que han estado presentes en la historia del cine desde su creación. Oona es una mujer moderna, una mujer de hoy, tiene apenas veintiocho años y se la ve con ganas de comerse el mundo, pero no puede tampoco ocultar su herencia, y es que en su rostro vemos como se dibujan los mismos rasgos que los de su abuelo. Siguiendo los pasos del gran genio que fue Charles Chaplin y de su madre, Geraldine, la actriz ahora realiza su primera película como protagonista, Purgatorio. Una película que se ha rodado en apenas tres semanas y que acaba de finalizar su rodaje, y que esperan tener lista para estrenar en el próximo mes de abril.

Purgatorio forma, además, parte de un proyecto especial, iniciado por la plataforma “Tu talento: Cine 365” que lanzó la productora Apaches Enterteinment. Con el apoyo de Orange y Atresmedia, el objetivo de esta productora es realizar una película anual a partir de un concurso de talentos que decidirá el futuro de un nuevo director y guionista. Así, Pau Teixidor debutará en el cine después de haber ganado la primera edición del certamen con su cortometraje Leyenda. Jesús Ulled y Enrique López Lavigne, productores de la película, son conscientes del que el negocio del cine ha cambiado. Con esto, no sólo buscan dar oportunidad a nuevos cineastas, si no también, investigar sobre los nuevos modelos de distribución.

Con motivo del final de rodaje, hemos podido hablar con la actriz, donde nos ha hablado como han sido las semanas de rodaje, de sus futuros proyectos y de su carrera.

Oona

¿Cómo llegó a tus manos este proyecto?

Estaba rodando en Inglaterra la serie The Ark, para la BBC, una serie ambientada en la primera guerra mundial, cuando me llegó el guión. No tenía intención de rodar después de la serie, quería tomarme un descanso. Pero en Sitges me reuní con los productores y con Pau (Teixidor) y me enamoré de él. Me gustaba tanto el proyecto, que tenía que hacerlo.

Ha sido un rodaje muy cansado, tenía unas ojeras enormes, pero ha merecido la pena porque ha sido estupendo. Había un gran ambiente, todos estaban muy implicados. Aunque estoy agotada, me ha encantado, hay proyectos que a nivel artístico y a nivel personal, merecen la pena integrarse al máximo.

¿Cómo llevaste el hecho de trabajar con un actor de 12 años como Sergi Mendez?

Mi madre siempre me ha dicho, como Hitchock, que trabajar con niños y animales es la peor pesadilla que le puede suceder a cualquier artista. Yo iba con cuidado, pero al rato se me había pasado. Es un gran actor, me ha ayudado mucho y me ha enseñado muchas cosas. Ha sido mucho más profesional que otros grandes actores con los que he trabajado en el pasado. Un gran maestro.

¿Qué diferencias hay entre trabajar en un idioma u otro?

He perdido mucho vocabulario español. En inglés se trabajan otros músculos de la boca y he sufrido bastante con el español. Pero me ha venido muy bien porque he podido refrescar el idioma. Cuando actúo en español, es algo más visceral. Aunque llevo mucho tiempo fuera y el español ya no lo hablo tanto, me sigo cabreando en español, me sale de dentro.

Lo que me encanta de trabajar aquí, es que con el equipo español es como trabajar en familia. No existe esa educación un poco falsa, esos modales que hay en Reino Unido. Aquí se trabaja en familia y me encanta sentir eso.

¿Qué proyectos tienes de cara al futuro?

Estoy muy feliz, mientras que estaba rodando, me han llamado para un trabajo en Estados Unidos. Una serie para FOX llamada Hawk, con Paul Giamatti, un actor al que admiro, en la que haremos de una pareja de policías en Miami en los años 70. Rodaremos el capítulo piloto en Febrero.

Haces cine en todos los lados y te mueves constantemente, ¿consideras que tienes un hogar?

Yo siempre he sido así, he tenido la suerte de vivir en una familia muy internacional. Tengo pasaporte español, pero siempre he vivido en una maleta y aunque odio hacerlas, me encanta viajar. Me gusta mucho llegar a un sitio nuevo, encontrar a gente que camina por caminos distintos y que te pueden hacer ver la vida de otra manera. Quisiera poder seguir viajando, no tengo coche, lo que me compro son billetes de avión.

Pau no tenía ninguna referencia tuya, ¿cómo habéis conectado los dos?

Pau es muy callado y yo no. Al principio hablaba más con otros miembros del rodaje. Pero en cuanto nos sentamos los dos a hablar sobre el guión, de repente entró en un mundo que le cambió la cara por completo. Sabía tantas cosas sobre la historia, sobre el personaje y sobre lo que quería hacer, que inmediatamente me quedé sin palabras, solo podía escuchar.

Hubo una gran conexión. En un momento, yo le conté un sueño que tuve varias veces hace años durante una etapa de mi vida. Él se me quedó mirando, se dirigió a la mochila, y sacó una escena. Me dijo que era una escena que estaba proponiendo, ¡era el sueño que había tenido!. La escena no acabó estando en la película, pero la conexión con él fue realmente profunda.

Después de tres semanas intensas de rodaje, donde eres protagonista de prácticamente todas las escenas, ¿tienes consciencia de la película que has realizado?

Cuando me suba al avión voy a caer en un coma del que no saldré en tres semanas. Quizá cuando me despierte, podré ver la película con un poco más de perspectiva. Lo que sí sé es que en cada momento tratamos de hacer la película más inteligente que podíamos hacer, y esperamos que cuando la gente la vea, también sienta eso.

¿Qué diferencias hay entre trabajar con un gran presupuesto o con uno pequeño?

El presupuesto se debe decidir según el proyecto, no puede costar lo mismo una película pequeña como ésta, en un edificio con dos actores, que un capítulo de Juego de Tronos, dónde entras en el rodaje y ves 150 extras tirados en el suelo llenos de sangre.

Mi madre me decía, cada vez que rueda la cámara, tienes que acordarte que eso se queda ahí para siempre. Por muy poco que creas en el proyecto, por muy poco presupuesto que haya, tienes que saber que cada toma que se rueda va a quedar ahí para siempre. Lo más interesante de mi trabajo es que tienes ante ti un guión y tienes que encontrar la humanidad, la razón y entender a la persona que estás interpretando. Y ese trabajo tiene que ser igual sin importar el presupuesto.

Ahora que afrontas tu primer papel protagonista, ¿cómo sientes que ha sido la progresión de tu carrera?

He tardado siete años en llegar a tener estabilidad. El mayor susto de mi carrera lo tuve al principio, cuando me quedé un tiempo desempleada. Pero creo que fue necesario para apreciar el trabajo. Ahora ha tomado una curva hacia arriba desde The Hour, donde me ha llegado trabajo constantemente y me he podido permitir el lujo de elegir lo que quiero hacer. Quiero trabajar en esto. Me gusta el cine porque para mí es un ejercicio de vida, llegas al set y eliges la realidad que quieres. Es la búsqueda de la verdad y eso me apasiona.