Seguimos con el repaso a los pilotos, no os queremos saturar y os traemos sólo una entrada por semana hablando de varias series. Es por esto que muchas de ellas ya han emitido su segundo episodio y otras incluso han sido canceladas. Pero no por ello se van a escapar de nuestra lupa. Hoy nos dedicamos especialmente a las sitcoms, The Michael J. Fox, Super Fun Night, The Crazy Ones y The Goldbergs son de las comedias que os hablamos. También del drama pasional Betrayal, y de Lucky 7, la que ha sido la primera serie cancelada del otoño.

LUCKY 7

Lucky 7 ha tenido el dudoso honor de ser la primera serie cancelada de la temporada, con tan sólo dos capítulos emitidos. Y viendo el piloto realmente no es algo que sorprenda. No estamos hablando de la peor serie del año, pero sí de la más perdida de todos y este desinterés se ha notado en sus resultados de audiencia. La serie nos cuenta la historia de unos trabajadores de gasolinera, todos en malos momentos financieros, que ven como su vida cambia al ganar un boleto de lotería. El problema de esta premisa es que está realmente mal enfocada. El punto de partida puede recordar un poco a Me llamo Earl, pero el tratamiento es completamente opuesto. Porque esta serie de pintorescos personajes, podrían haber interesado en una sitcom de 30 minutos, pero con una premisa tan llana, intentar montar un drama coral basado en sospechas, traiciones y todo tipo de rifirafes novelescos es incapaz de atraer al espectador a lo que le están contando. El resultado es deficiente, básicamente porque al espectador le importa un bledo los problemas de estas personas que se han vuelto millonarios de la noche a la mañana, y cuyos problemas se acabarían solucionando de forma tan fácil como huyendo a otro lado y olvidarse del pasado. Que sea el espectador el que huya, es mala señal. 

THE MICHAEL J. FOX SHOW

Hace más de diez años que Michael J. Fox tuvo que dejar la televisión y la alcaldía de Spin City tras dejar a todo el mundo en estado de shock confesando que a su temprana edad era víctima del Parkinson. Lejos de hundirse y alejarse del mundillo, hemos visto que el actor ha estado presente, especialmente estos últimos años, en multitud de entregas de premios y ha aparecido en diversos talk-shows estadounidenses. Su estado, cada vez más demacrado, hacían que las ganas de vivir que el actor mostraba en cada una de sus apariciones, sonase a verdadera esperanza. Ahora lo hace a lo grande, con un programa que lleva su nombre como otrora lo tuvieran verdaderas personalidades de la televisión como Bill Cosby, James Stewart, Danny Kaye o Ellen DeGeneres. En ella, Michael J. Fox interpreta a un presentador de noticias que ha tenido que dejar su empleo debido a su enfermedad, pero que, viendo que estar en casa le resulta imposible, decide volver a trabajar. La serie destila un humor muy sano por parte de Fox demostrando que está dispuesto a reírse de sí mismo, centrando su primer capítulo en esto. Por suerte, comenzó con un episodio doble, y demostró que quiere ir más allá y no quedarse ahí. El humor es muy de sitcom clásico, bastante blanco, aunque tenga algún toque gamberro. Es una serie agradable de ver, y por el tipo de programa que es, echamos en falta unas risas enlatadas que habrían hecho sentir definitivamente que Michael J. Fox es una gran estrella. Un placer volver a verla, y más de esta manera. 

THE CRAZY ONES

Otro que ha acabado rendido a la televisión es Robin Williams, y sorprende, viendo sus últimos tambaleos por la gran pantalla, que no se hubiera fijado antes en un medio dónde él es la gran estrella. Williams se ha rodeado bien, con una Sarah Michelle Gellar, en su primer papel en comedia, dónde sabe ser el contrapunto serio necesario en toda comedia, y un James Wolks que desprende un gran carisma. The Crazy Ones recibe su título del comercial que realizó Apple y del que se suele comentar que cambió el rumbo de la publicidad, precisamente la serie se centra en una agencia de publicidad que Williams lleva junto a Gellar, su hija. The Crazy Ones, tiene potencial y está destinada a crecer, de hecho el segundo capítulo es superior a su piloto. Los chistes mantienen la línea de las comedias de los últimos años, siendo algo escatológicos, pero lo suficientemente blandos para que toda la familia pueda disfrutar, y Robin Williams hace el resto, erigiéndose como el dueño y señor de la función (tampoco podíamos esperar lo contrario) y dando rienda suelta a sus imitaciones y gesticulaciones. Resulta moderadamente divertida y merece la pena tenerla en cuenta. 

SUPER FUN NIGHT

Desconozco bastante a qué se debe la fama de Rebel Wilson, los adolescentes americanos no paran de hablar de ella, y la hemos visto de secundaria en un puñado de películas haciendo de secundaria.  Debo suponer que el sueño de Rebel siempre fue el de ser una estrella, pero su constitución se lo prohibía, entonces decidió creerse graciosa, algunos le siguieron la gracia, pero la cosa es que no es nada graciosa. Es ella misma la creadora de su serie, se debe creer una especie de Lena Dunham, pero además de no ser graciosa, no tiene ni una pequeña parte de su talento. La serie que cuenta la historia de una abogada con miedo escénico y su pandilla de amigos, todos feos y marginados, es realmente aburrida. No caso con su humor y me repelen bastante que la única forma que tiene Rebel Wilson de hacer humor sea reírse de su propio peso. Precisamente podría mirar a Lena Dunham, y ver que esto ya está caduco y apostar por la seguridad que siente Lena sobre su cuerpo en la serie de HBO. Como Rebel gusta tanto a los americanos, posiblemente a los gorditos que se vean representados con ellos y a los guaperas que les gusta siempre ver a una gordita haciendo el tonto, es fácil pensar que la serie funcione, pero conmigo que no cuenten. 

BETRAYAL

Y si en Super Fun Night hablamos de gordos y feos, en Betrayal tenemos todo lo opuesto. ABC es experta en hacer series de guapos, unas mejores (Mujeres Desesperadas) y otras peores (Revenge), pero saben muy bien que los guapos funcionan muy bien en pantalla. Betrayal es una telenovela horrible, como un anuncio de Armani o de Perfumes (la referencia en el propio capítulo no parece gratuita) alargado. El propio título nos deja claro, que es una serie de traiciones. Una (guapa) fotógrafa se enamora de un (guapo) abogado millonario. El problema está en que la fotógrafa tiene una relación con otro (guapo) abogado. Las cosas se complicaran después de que un (guapo) mate a su (no tan guapo, pero porque es viejo y muere) tío y su (viejo, aunque guapo) padre trate de ocultarlo. El (guapo) millonario, será el encargado de defender al (guapo) asesino, y el (guapo) abogado cornudo, el que ejerza de fiscal. Una encrucijada de guapos que me da bastante asco. Para enganchar al espectador también tenemos un flash-forward en el que vemos a la (guapa) fotógrafa, habiendo sido disparada. Como me la repampinfla el dilema de estos guapos, y el guión de telenovela, obvio y estúpido a partes iguales, poco interés me despierta como pueda pasar. 

THE GOLDBERGS

Las ficciones americanas siempre han tendido a mirar al pasado con acierto. Los 60 estuvieron presentes en Aquellos maravillosos años, los 70 en Aquellos maravillosos 70 (horror de traducción, veremos si con The Goldbergs siguen esta pauta) y The Goldbergs hace lo propio con los años 80. Y lo mejor de todo es que el material que presenta la serie se siente lo suficientemente fuerte como para convertirse en tan legendaria como las otras dos mentadas. La serie nos cuenta la familia de la familia Goldberg, familia del creador de la serie, representado, como lo estaba Fred Savage en su momento, en el más pequeño, siempre atento a los comportamientos de su familia con su cámara al hombro. Lo mejor de The Goldbergs es que con apenas dos capítulos emitidos, sus personajes, son tan cálidos que ya los siento cercanos. Su humor no es nada del otro mundo, y las referencias son evidentes y a veces exageradas, pero el buen hacer de sus actores, te ayuda a pasarlo realmente bien con ellos. Es posiblemente la serie de esta temporada que está llamada a permanecer durante más tiempo en la mente del espectador.