Podría parecer arriesgado adaptar Los Pitufos a la gran pantalla. Generaciones nos hemos criado con los pequeños seres azules salidos de la cabeza del belga Peyo. Pero a día de hoy, los dibujos clásicos se han visto relegados en la pequeña pantalla por la masiva llegada de nuevas series de animación con un enfoque muy distinto, casi siempre abogando por la espectacularidad y la acción. Poco sitio queda en la parrilla, más allá de alguna de las series de Hanna-Barbera, o algún anime imperecedero como Doraemon, para esas series de animación que narraban pequeñas historias llenas de vida que llegaban de Europa como Los Pitufos, David el Gnomo, Érase una vez…, La Abeja Maya, Calimero o El Inspector Gadget, que durante décadas aguataban en antena las continuas reposiciones, mientras que distintas generaciones de niños se acercaban a ella por primera vez. Pero aún así Raja Gosnell, un director acostumbrado a trabajar con productos de carácter infantil, consiguió llevar adelante el proyecto, dotó de vida y acercó al nuevo milenio a los personajes de Peyo, construyó un adecuado producto familiar, ideal, para que esos padres motivados por la nostalgia, acercaran a sus hijos a descubrir el mundo de estos pequeños seres azules por primera vez y ambos pudieran disfrutar por igual, el resultado fue un éxito que recaudó más de 500 millones de dólares, y la secuela no iba a tardar en llegar.

Para esta secuela, la película sigue el camino que tomó la primera entrega, repite la formula como extrayendo de ella la misma esencia de pitufo, un entretenimiento puramente blanco, muy agradable y dejando que sean los pequeños Pitufos, y sobre todo, el villano Gargamel los que ganen la partida y al espectador. Gargamel se convirtió en un éxito viral después de que un video en Youtube le mostrase levantando un coche gracias a la esencia de pitufo, ahora llena los teatros más grandes del mundo y ha llegado a actuar en la ópera de París. Pero el problema con el que se encuentra es que apenas le queda esencia de pitufo. Para solventar esto, ha desarrollado un plan maléfico, ha creado a dos pitufos “malotes”, a los que enviará a secuestrar a Pitufina, para hacerla confesar la fórmula por la que Papá Pitufo la convirtió en azul y así, poder crear tantos pitufos como quiera y robarles toda su esencia, un poder que hará que el mundo se doblegue a sus pies. Pero tras el secuestro de Pitufina, Papá Pitufo, acompañado de Pitufo Gruñón, Pitufo Vanidoso y Pitufo Torpe, viajarán hasta el mundo de los humanos, dónde contactaran con la misma familia a la que conocieron en la primera entrega y viajaran a París para conseguir salvar a Pitufina.

El mayor acierto de la llegada de Los Pitufos a la gran pantalla, estuvo en la encarnación de Hank Azaria como Gargamel. Aquí, y viendo lo bien que funcionó en la primera entrega, goza de mucho más protagonismo. Azaria parece la reencarnación de un dibujo, como si fuera el Coyote, se retuerce y se golpea constantemente, su torpeza es cautivadora y hasta su maldad resulta encantadora. Lo mejor de todo es la continua sensación de que Azaria disfruta metiéndose en una piel tan caricaturesca, es completamente un personaje de “cartoon”, y cada golpe, que rezuma al más clásico slapstick, acaba resultando brutalmente divertido. También se da un paso adelante, cambiando al personaje que interpretaba Sofia Vergara en la primera entrega, por un mucho más divertido Brendan Gleeson, que tiene su momento de gloria cuando acaba convertido en pato. El personaje de Gleeson, actúa como alter-ego de Papá Pitufo para los humanos, dos personajes que consiguen aunar el mensaje que con más fuerza trata de recalcar la película de la importancia de la unión familiar.

Estamos ante un producto para toda la familia, agradable y cargado de un gran espíritu de nostalgia. Es cierto que también falla en una ejecución que resulta algo sobrecargada y que da la sensación de estar demasiado y estirada y ser demasiado larga. E incluso, lo entrañable y lo adorable que resultan esos pitufos, puede resultar algo cargante con la desacertada presencia de Pitufo Vanidoso, cuyos chistes acaban resultando demasiado repetitivos. Pero es divertida y entretenida, y tiene un maravilloso 3D que toma vida especialmente en las escenas de la aldea y en un precioso viaje en cigüeña a través de París. Un producto de buena factura, que dentro de sus obvias limitaciones, funciona tan bien como lo hiciera la primera entrega, y que resulta ideal para que los más pequeños huyan del insoportable calor veraniego. Y ya de paso, podría ser un canto de auxilio para que ciertas series de animación, imperecederas, volvieran a la pequeña pantalla a dar cobijo a las nuevas generaciones.

Título Original: The Smurfs 2 Director: Raja Gosnell Guión: Karey Kirkpatrick, David Ronn, Jay Scherick, J. David Stem, David N. Weiss Música: Heitor Pereira Fotografía: Phil Meheux Interpretes: Neil Patrick Harris, Jayma Mays, Hank Azaria, Brendan Gleeson Distribuidora: Sony Fecha de Estreno: 02/08/2013