Aunque ha pasado mucho tiempo desde que finalizase el Atlántida Film Fest (22 de abril), es ahora cuando La Cabecita os puede ofrecer una pequeña opinión de la película que más le gusto y de la que menos… El Festival contó con la presencia de autores como Jonás Trueba, Michael Gondry y Marco Berger. Recordamos que esta edición del Festival online tuvo como ganadora a la mexicana Después de Lucía.

Lo mejor: Michel Gondry no entiende de géneros. En su trayectoria como director ha pasado de dirigir dramas románticos y extraordinarios como Eternal Sunshine of the Spotless Mind, a cintas anodinas de superhéroes como The Green Hornet, hasta llegar a esta película sobre adolescentes que con gran sencillez consigue transmitir todo lo que pretende. Se trata de The We and the I. La vi justo después de disfrutar de Kids (Larry Clark, 1995), el mejor filme rodado sobre el despertar sexual (desmedido pero real) de los jóvenes, y la sensación de abatimiento que me dejó la primera fue pisoteada de nuevo por el largometraje de Gondry. En un reducido espacio la película consigue retratar con gran acierto los problemas más básicos (pero a la vez más complejos) que la vida nos depara cuando somos adolescentes. Así, temas como el amor, la amistad, la desconfianza, el acoso, la vergüenza, la chulería y la muerte traspasan la pantalla para hacer reflexionar al espectador sobre todo ello, sobre si en realidad todo es tan sencillo como creemos. The We and the I, consigue que nos pongamos en la piel del marginado, de la chica guapa, del amigo que aparenta lo que no es y que después intenta resarcirse… Y todo lo hace desde un autobús que se convierte al mismo tiempo en refugio y cárcel para todos sus pasajeros. Sencillez visual y (aparentemente) argumental están presentes en esta cinta casi teatral que por momentos se torna atrevida y divertida y en otros dura, muy dura.  Unos jóvenes del Bronx a punto de marcharse de vacaciones deben enfrentarse a dilemas que marcarán el fin de su infancia y el inicio de la madurez. Un viaje delicado que nosotros, desde el otro lado de la pantalla, emprendemos con ellos.

Lo mejor: Transmite con gran acierto todo lo que los personajes sienten. 

Lo peor: La estética puede no convencer a algunos.

Nota: 7/10

 

Lo peor: Mi loco Erasmus tiene una parte muy buena: su principio. Pero ahí queda todo. Lo que a priori parecía un jugoso y descarado relato sobre las hazañas de los estudiantes de Erasmus, que recorren las principales ciudades de nuestro país en busca de un pasatiempo totalmente opuesto al estudio, se queda en nada cuando toda la atención se centra en los intentos de Dídac Alcaraz por realizar el filme. El problema es que Mi loco Erasmus ni siquiera trata sobre eso. La realidad es que trata más de las excentricidades de un hombre que no tiene muy claro lo que aspira a crear, y que terminará por desesperar a muchos espectadores que no compartan el sentido del humor, tan absurdo y demencial a veces, que emana de gran parte de sus diálogos y silencios. Algunos verán en Dídac un ejemplo de constancia, de lucha por los sueños, pero para mí todo eso queda a años luz de lo que esta cinta me transmitió. En ningún momento me creí a Dídac. De sus 93 minutos creo que tan sólo me engancharon esos tres que sobran de hora y media, y fue la primera escena en la que Dídac muestra dibujos de lo que es el Erasmus para él. El resto es totalmente prescindible y olvidable.

Lo mejor: Los dibujos del principio.

Lo peor: Su (extraño) humor desconcertará a muchos.

Nota: 3/10