Steven Soderbergh, ganador del Oscar a mejor director por Traffic, realmente, aparte de dos o tres películas destacadas, lleva bastante tiempo, de hecho desde el 2000 (año del Oscar) sin destacar especialmente. Sus películas, a menudo parten de buenas ideas y parecen interesantes, pero acaban no seduciendo plenamente al espectador. Los críticos si suelen adorarle más la píldora al bueno de Soderbergh, pero la sensación de que le faltan obras magnas a su extensa filmografía para ser uno de los grandes empieza a ser preocupante. Y todo esto sale a relucir una vez más en su nueva película, Efectos secundarios.

Una vez más, la idea de la película se plantea interesante cuanto menos. Rememorando en parte aquella gran película de Fernando Meirelles, El jardinero fiel, nos adentramos en el lado más turbio de los productos farmacéuticos, sus asociaciones con los psiquiatras y los efectos secundarios que producen estos productos. Y, lo mejor, es que su solvente ritmo narrativo nos recuerda al Soderbergh de Traffic, lo cual hace que suba en puntos de interés. A estos alicientes se suma un reparto a la altura de las expectativas: Jude Law, Channing Tatum y Catherine Zeta-Jones repiten una vez más con Soderbergh, pero es justamente Rooney Mara, en su primera actuación para el director la que destaca sobremanera, demostrando que, tras La red social y el Millenniumde Fincher, su carrera está en auge. Se come la pantalla y logra eclipsar a sus compañeros de reparto, inconmensurable.

La trama podría decirse que tiene tres tramos, en los cuales el protagonista de la función va cambiando, según los giros argumentales nos van poniendo en cada situación.

La película empieza con Emily (Rooney Mara), una joven extremamente depresiva, que parece haber probado la mayoría de los fármacos del mercado, por lo que accede a probar una nueva droga tras recetársela el doctor Banks (Jude Law), pero ésta no funciona como se espera de ella y tendrá imprevisibles y desastrosos efectos secundarios que pondrán a Banks en un

aprieto, por lo que deberá investigar sobre el asunto, y descubrirá que las cosas son más complicadas de lo que parecen y los engaños y las traiciones están a la orden del día.

Plantea un interesante thriller que critica al sistema farmacéutico, a los ciudadanos “fármaco-yonkis”, a los incompetentes psicólogos que recetan pastillas para curar cualquier cosa, el trasfondo económico de dicho negocio… nada queda a salvo de su juicio. Al menos hasta que un giro argumental se encarga de echar por tierra, una vez más, el buen trabajo antes logrado y decide dejar de lado toda esa interesante trama, acercándose más a a culebrón telenovelesco, y dejando aroma a telefilm barato.

Jugar con los giros sorprendentes es un arma de doble filo, pueden o encantar u horrorizar a partes iguales, y, personalmente, pienso que cargarse las tres cuartas partes de una película en pos de una sorpresa gratuita e innecesaria de cara a la trama contada no me parece digno de un guión inteligente, sino más bien de uno estúpido y facilón. No entiendo como Soderbergh permite ese bajón de una película notable a una pasable y tramposa.

Una vez más, el mejor y el peor Soderbergh se fusionan en la misma película para dejar a medias el trabajo y el sabor agridulce se apodera del espectador. Ese sabor cuando estás disfrutando enormemente una película y de repente todo se esfuma, como un puñetazo en la cara. Ese es el Soderbergh al que parece que debemos acostumbrarnos.

Título Original: Side Effects Directores: Steven Soderbergh Guión: Scott Z. Burns Música: Thomas Newman Fotografía Steven Soderbergh Intérpretes: Rooney Mara, Jude Law, Catherine Zeta-Jones, Channing Tatum, Vinessa Shaw, David Costabile, Andrea Bogart, Polly Draper Distribuidora: eOne Films Spain Fecha de Estreno: 05/04/2013