El nombre de Genndy Tartakovsky es el de un viejo conocido para los amantes de la animación, creador de la serie de Las Guerras Clon (la original de animación clásica, que se estrenó junto al Episodio II) y de Samurai Jack, serie que le proporcionó más de un premio Emmy. Antes de eso, Tartakovsky nace de la cantera de Cartoon Network con colaboraciones en series como El Laboratorio de Dexter y Las Supernenas, no sorprende nada que para su debut en la gran pantalla sea con una historia que recuerda tanto a Scooby Doo. Y es que en esta historia repleta de monstruos, no podemos dejar de ver en ella el tratamiento inocente que tenía la serie de Hanna-Barbera, en una película que al igual de ella apela a la nostalgia que produce ver a todos estos seres, que ya forman parte del colectivo popular, recordándonos los que eran nuestros primeros medios.

Hotel Transilvania nace con una sencilla pregunta, si los monstruos existen… ¿Dónde van a pasar sus vacaciones? Ahí entra en acción el Conde Drácula, un padre que tiene que criar a su hija él solo (¿mataron los humanos a su mujer?), sobreprotector y regente de un hotel seguro para los monstruos y es que a él nunca llegaran los hombres. Todo el sistema de Drácula se viene abajo cuando un joven logre atravesar toda la protección y se presente en el hotel en busca de residencia. Drácula tendrá entonces que ocultar al joven, no sólo de todos los inquilinos, si no también de su adolescente hija que está celebrando ahora sus 118 años, deseosa de poder conocer el mundo y también con ganas de encontrar el primer amor.

Parece que este año el cine de animación ha decidido tocar el género de terror, algo que tampoco es nuevo, ya que hace unos años la propia Sony lo tocó con la excepcional Monster House, una película que pasó por los cines con mucha menos suerte de la que merecía. A falta de llegar a nuestras pantallas El Alucinante mundo de Norman, lo cierto es que el pequeño margen con el que se ha estrenado la película de Tartakovsy de la obra maestra de Tim Burton deja aún más visibles muchas de sus carencias. Y es que aquí no existe la madurez que hay en Frankenweenie, así como todo el homenaje que existe al cine en la cinta de Burton aquí se queda en un pequeño ejercicio de nostalgia prácticamente forzada y la agria sensación de que todos el repertorio de monstruos de la Universal ha sido claramente desperdiciado.

Pero pese a todo, Hotel Transilvania funciona, es una película entretenida y por momentos bastante divertida, a la que lo más en cara se la puede echar es que por momentos peque de ser extremadamente infantil. Cuenta además con una animación excepcional que justifica el uso del 3D en alguna escena tan espectacular como la de las mesas. Un buen entretenimiento en el que los monstruos realmente no existen, los miedos afloran desde el desconocimiento. En este Hotel Transilvania, hace tiempo que los monstruos no molestan a la gente, incluso el propio Conde Drácula bebe una sangre sintética, que engorda menos y tiene menos bacterias que la humana. Un entretenimiento para los más pequeños, pero un disfrutable producto familiar. Una película en la que por supuesto no duda en regalar algún chiste sobre la saga Crepúsculo y deja un recadito para los más mayores a los que avisa de en ocasiones ser demasiado sobreprotectores con los niños. Una entretenida película para el debut de Tartakovsky en la gran pantalla, en la que lo peor que la ha ocurrido ha sido coincidir con una de las mejores películas de Tim Burton en la cartelera.

Título Original: Hotel Transylvania Director: Genndy Tartakovsky Guión: David I. Stern, Dan Hageman, Kevin Hageman Música: Mark Mothersbaugh Distribuidora: Sony Fecha de Estreno: 26/10/2012