La factoría Apatow parece querer erigirse como dominante absoluta de la comedia actual y lo ha hecho reinventando, o eso se creen ellos, el género por completo. Realmente el cine de Apatow sólo ha cambiado dos elementos de la comedia, por un lado ha hecho a los habituales perdedores, a los tontos que sólo meterían la pata en los héroes de la función. Nada tienen que ver los perdedores que abundan en las producciones de Apatow con aquellos que protagonizaban el cine de Wilder, ese CC Baxter de corazón desolado que se emparenta más con los personajes de Payne. Tampoco se parecen demasiado a los estúpidos bobalicones que los Farrelly pusieron en órbita en los 90, no, los que pueblan en las producciones de Apatow y de todo su círculo de amigos, son esos que habrían sido los nerds del instituto, ahora que rondan la treintenta suelen tener carreras, algún trabajo, pero suelen estar en ese punto de inflexión en el que no saben que dirección tomar para continuar con su vida, y en el fondo siguen siendo esos tontos de pacotilla que se quedaban en un rincón en el colegio, nunca fueron los héroes de la función hasta que Apatow les dio su lugar, hasta que vio que esos “Freaks and Geeks” que tan bien retrató en la fabulosa serie de televisión tenían su lugar como verdaderos protagonistas.

En ese punto de inflexión nace Eternamente Comprometidos, la película que han escrito el propio Jason Segel y el realizador Nicholas Stoller, dónde una pareja de novios después de estar un año junto deciden dar el paso y prometerse en matrimonio. Las cosas no serán fáciles y harán que el matrimonio se vaya retrasando cada vez más. La mirada lanzada hacia las relaciones de pareja es extraordinaria, se analiza y se mira con mimo cuales son los problemas que ambos deben afrontar, como una situación que favorece a uno, puede llevar a que la entrega del otro sea tan excesiva que acabe por minar todos sus deseos y ambiciones. La visión que Eternamente Comprometidos hace sobre la vida de pareja es prácticamente catártica, aunque nunca falte lugar para el optimismo y una sonrisa que diga que el amor puede triunfar por encima del todo, los personajes se ven completamente ahogados y pisoteados por la presión de intentar llevar para adelante una relación que les está pidiendo un sobresfuerzo excesivo en el que sólo se puede mirar por la otra persona.

Es quizá el personaje de Jason Segel el mayor reflejo de esto, él tiene un trabajo en una cocina de nivel, está a punto de ascender a ser chef de un restaurante de éxito, pero no le importa dejar todo esto y mudarse de ciudad para que su pareja consiga el éxito por el que lleva tanto tiempo luchando. El cambio produce en él una situación de frustración continua, nunca desaparece el amor, está arraigado con una fuerza enorme, pero él se encuentra perdido por completo, sin poder encontrar ninguna ambición en una ciudad para la que no está preparado, algo que le lleva hasta bajar hasta lo más hondo de su ser, convirtiéndose por completo en otra persona, incapaz de superar el mínimo bache y que sólo podrá salir de ese círculo vicioso escapando de la rutina y volviendo al lugar al que pertenece.

Lamentablemente Eternamente Comprometidos busca un fondo más cómico que dramático, y es precisamente cuando se acerca al humor propio de las producciones de Apatow cuando más se pierde, y es que cuando trata de ser excesivamente graciosa no lo consigue, su verdadero humor nace de la situación, una sencilla sonrisa es todo lo que la película necesita. Pero nos encontramos con un sinfín de situaciones absurdas que no producen la más mínima gracia, así como un arsenal de personajes secundarios que no son más que simples payasos que se antojan completamente prescindibles y que no hacen más que cortar el ritmo de la tan interesante pareja. Un ritmo que también se ve mermado por la incapacidad de Apatow de meter tijera, el otro cambio con el que pretendía revolucionar la comedia. Posiblemente, de haber durado 90 minutos estaríamos hablando de una de las películas más interesantes de este año, pero con esos 40 minutos innecesarios la película se ve obligada a mostrar un arsenal de situaciones alargadas y repetitivas que al final acaban aburriendo en exceso.

Eternamente Comprometidos es la película más distinta que hasta ahora ha producido Apatow, eso también la convierte en la mejor de sus películas, dónde, pese a tener ciertos elementos en común con lo que viene siendo el estándar en su cine, los usa a su favor para crear una historia triste que nunca pierde el optimismo. Estamos ante una película que falla totalmente en su propósito de ser una comedia divertida u original, pero no importa por que triunfa con creces en un cometido que posiblemente no se había propuesto en primera instancia, el de mirar con mucho cuidado como funcionan las relaciones de pareja a día de hoy, lo hace de una manera enternecedora y triste, y nos sorprende gratamente.

Título Original: The Five-Year Engagement Director: Nicholas Stoller Guión: Nicholas Stoller, Jason Segel Música: Michael Andrews Fotografía: Javier Aguirresarobe Interpretes: Jason Segel, Emily Blunt, Chris Pratt, Rhys Ifans, David Paymer, Jacki Weaver Distribuidora: Universal Fecha de Estreno: 07/09/2012