No sé como lo hacen los franceses, me cuesta entenderlo, pero lo cierto es que aunque Intocable no ha conseguido superar a Titanic, se ha quedado apenas a dos millones de entradas y como la tercera película más vista en la historia del país galo, tan solo superada por el gigantesco buque de Cameron y por la también francesa Bienvenidos al Norte. Me cuesta imaginar que una comedia amable y blanca como ésta, hecha en España y triunfando de una manera tan apabullante y manteniéndose como líder en taquilla durante más de diez semanas por delante de productos como la última entrega de Crepúsculo, no sé como lo hacen en Francia, pero va siendo hora de que tomemos nota de todo y empecemos a copiar lo que hacen en el país vecino porque está claro que allí hacen muy bien algo que nosotros estamos haciendo muy mal, sólo hay que ver los lamentables números de la taquilla española en 2011, dónde tan solo una película tan lamentable como Torrente 4 ha conseguido destacar.

Intocable es una película sencilla, podríamos decir que incluso mecánica, pero increíblemente efectiva, de esas que si fueran americanas podríamos casi calificar como academicista. Basada en la historia real de un tetrapléjico que entabló amistad con un árabe recién salido de la cárcel al que contrató como ayudante. La pareja de directores formada por Toledano y Nakache coge esta historia que dio pie a un documental y la transforma para su nueva película creando una de esas historias de contrastes que tan bien suelen funcionar, pero evitando el cliché en todo momento, buscando siempre la amabilidad y el humor por encima del drama, lo que es más difícil todavía, logrando encontrar el punto emocional sin necesidad de caer en ningún momento en el maniqueísmo, ni forzarlo nunca la tecla emocional en exceso.

La formula de Intocable es la que hemos visto tantas veces, pero consiguiendo evitar ser repetitiva, dos mundos completamente distintos, una película de contrastes y un obvio acercamiento. El funky contra la ópera, el negro contra el blanco, el rico contra el pobre y como es evidente los polos opuestos se acaban atrayendo y en cierta forma incluso transformando el uno en el otro, esto el espectador es algo que ya sabe que pasará desde el principio cuando los realizadores adelantan una frenética escena que tiene lugar al final de la película. No podría funcionar tan bien sin la perfecta química que desprenden sus dos protagonistas, François Cluzet y Omar Sy (éste le quitó el César al “ganalotodo” Jean Dujardin), y la construcción de dos personajes que huyen de la prefabricación, ese tullido que escapa por completo de la compasión del espectador, y la mala baba desprendida por el personaje de Sy, mezclado todo ello con grandes dosis de humor y escenas que hacen estallar a carcajadas como la de la ópera o la del baile, dos perfectos ejemplos de estos dos mundos que colisionan.

¿Cuál ha sido el secreto del éxito de Intocable? ¿Qué es lo que tiene que la haga especial para que haya calado tan hondo en el público francés? Es una película muy amable, muy entrañable y divertida, pero tampoco es una propuesta que realmente destaque excesivamente, sea como sea, lo que está claro es que nuestros vecinos franceses tienen una fórmula infalible, como la de la Coca-Cola y funcionar parece que funciona de verás, y que nosotros debemos mirarla y aprender algo de ella. Mientras que eso llega… o no, nos queda como poco, disfrutar de películas tan entrañables y divertidas como Intocable, cine de puro manual, pero que nos encandilará con facilidad.

Título Original: Intouchables Director: Olivier Nakache y Eric Toledano Guión: Olivier Nakache y Eric Toledano Música: Ludovico Einaudi Fotografía: Mathieu Vadepied Montaje: Dorian Rigal-Ansous Interpretes: François Cluzet, Omar Sy, Anne Le Ny, Audrey Fleurot, Clotilde Mollet, Joséphine de Meaux, Alba Gaia Bellugi, Cyril Mendy, Christian Ameri Distribuidora: A Contracorriente Fecha de Estreno: 09/03/2012