Era de esperar que en un país con tanta tradición en el cine de género acabase sumándose a la moda del terror del 3D, lo malo es que parecía que ya se había superado la fase de los slashers que bebían directamente del cine americano de los 90 con productos tan demenciales como Tuno Negro, School Killer o El arte de morir, pasado aquello, estos últimos años con la excepción de algún producto de la serie B más bruta y demencial que apenas tenía repercusión en las taquillas, la mayoría del cine de género eran propuestas que luchaban por ser inteligentes y ser capaces de ofrecer algo interesante (otra cosa es que luego lo consiguieran o no), por eso mismo, por mucho 3D que ofrezca, XP3D es una película vieja y a destiempo, una propuesta que resulta excesivamente superficial, una película que hace de sus vergüenzas algo demasiado obvio y el nulo talento de su panda protagonista, salida de la ya bastante demencial televisión española no hace más que evidenciar lo ridículo de una propuesta en la que ni el 3D supone un pretexto suficiente para su realización.

 

XP3D intenta vagamente adentrarse dentro del terreno de lo paranormal, pero esto no deja de ser una excusa para dar cabida a un villano que realmente no aparece en escena hasta bien pasado ya el ecuador de la película, mientras tanto hemos tenido que asistir a una larga y deprimente presentación de unos personajes tan estereotipados que no había hecho falta siquiera haberles introducido, lo cual, además, podría habernos ahorrado la estúpida y demencial escena que abre la película (voces en off al principio y al final sin ningún cometido en especial aparte) y que además no tiene mucho sentido con lo que vendrá después. El grupo lo componen un elenco salido por completo de las series de Antena 3, tenemos a la líder del grupo, la Ripley de turno (Amaia Salamanca de Sin Tetas no hay Paraíso), al fuerte pero tontito novio de la líder y además un poco putero (Luis Fernández de Los Protegidos), al chistoso inoportuno (Maxi Iglesias de Física o Química), la insoportable clon de Paris Hilton (Úrsula Corbero de Física o Química), el feote convertido en un MacGyver del Siglo XXI, capaz de encontrar cualquier tipo de software en Internet, entre ellos el hermano mayor del iDoser, ahora con efectos 3D y capaz de generar humo ambiente en su versión de pago (Óscar Sinela, otro más de la inagotable cantera de Física o Química) y por último también tenemos a la chica rarita que guarda un gran secreto (Alba Ribas de El Barco), todos ellos se dedican básicamente a intentar hacer creíbles las demenciales frases del guión apoyándose en posturas trascendentales y miradas al infinito y por supuesto a quedarse estáticos continuamente en esas poses perfectamente estudiadas que luego aparecerán en la Superpop y poblaran las carpetas de hordas de quinceañeras. Ni que decir tiene que cualquiera de ellos es fácilmente suprimible sin que el guión se resienta (¿aún más?) lo más mínimo, quizá lo único que podríamos echar más de menos sería el culo de Úrsula Corbero, el cual, embutido en unos mini shorts, adquiere más protagonismo incluso que el propio personaje.

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Soportar toda la primera parte de la película sería bastante complicado de no ser por las continuas carcajadas que se van sucediendo por culpa de un guión que no tiene razón de ser, se agradecen al menos las concesiones del director en ciertos momentos, él mismo sabe que lo que está haciendo es tan demencial que se permite el lujo de reírse de sí mismo. El problema es que cuando todo esto termina y tú incluso te muestras dispuesto a perdonarle muchas de sus carencias y faltas a cambio de una auténtica casquería te encuentras con que ni siquiera esto llega. Lo único que le pedimos es una parte final sangrienta, divertida y desenfrenada, pero no, ni eso nos puede conceder. El malo se ajusta perfectamente a lo que se puede buscar en una película así, tiene una historia detrás, más bien mala como todo lo de esta película, pero que se siente más que suficiente para formar los cimientos del personaje, su primera aparición es espectacular, patética y ridícula, pero tan trastornadamente divertida que hasta te lleva a pensar que podemos estar ante el nacimiento de un verdadero mito slasher, el problema es que cada una de sus apariciones resulta más descafeinada que la anterior y va perdiendo fuerza, interés y protagonismo (con la excepción del momento “Vaya Culo” toda una declaración de amor) hasta llegar a un final realmente lamentable. Si el malo nos falla a la hora de ser erigirse como mente perturbadora que de pie a la divertida conclusión aún tenemos la opción de jugar con la muerte, puede que la saga Destino Final haya dejado últimamente el listón demasiado alto en cuanto a originalidad rebuscada se refiere a la hora de cargarse a alguien, pero lo que aquí tenemos se queda muy lejos de esto, nada se sale de lo típico y ni siquiera hay una recreación en la violencia o en el gore, quedando un producto que se podría incluso programar en la sobremesa dominical, quizá lo único ligeramente interesante de toda esta parte sea el homenaje realizado a La matanza de Texas, ¿más allá? Más allá no hay nada.

 

Por supuesto si estabais esperando que XP3D tuviera al menos alguna mínima capacidad de sorprenderos desde luego estabais buscando en la cartelera equivocada, como es de esperar la trama se vuelve predecible desde que la película comienza a andar y el giro final está más cantando que la Macarena en las verbenas de verano. Aunque le podemos elogiar la capacidad que tiene para reírse de sí misma, eso es tan poco que apenas se puede si quiera tratar de rescatar algo por ahí, ver XP3D es una experiencia horrible y eso es algo que hay decir a voces tanto aquí como en la villa Susurro a la que van los protagonistas, un producto hecho únicamente con el pretexto de cobrar una entrada extra por el uso de un 3D que encima es horroroso, pero lo peor es que la película además niega la capacidad de agradecer al espectador de género el hecho de que se haya molestado en verla. Y habrá que esperar porque me temo que además van a tener que volver, que creo que se han dejado algo allí…. Ah, y no, ni siquiera hay un mísero plano de tetas para rescatar ¡¡Ni siquiera eso!!

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