En España siempre hemos podido presumir de una gran industria de cómic, pero no han corrido tanta fortuna a la hora de pasar tanto a la pequeña, como a la gran pantalla. Si hace ya unos diez años Fesser nos traía la fallida y sin gracia adaptación de Mortadelo y Filemón, ahora había expectación ante lo que nos podría traer la adaptación de nuestro propio Capitán América: El Capitán Trueno.

Hay que decir que la película comienza bastante bien, con una escena bastante bien realizada y muy bien llevada, visualmente bonita, e incluso trepidante, algo que nos hace pensar que podemos estar ante una película mucho mejor de lo que parecía que nos iba a llegar. Pero por desgracia, esa sensación se diluye pronto, en cuanto los personajes empiezan a abrir la boca y nos damos cuenta de que realmente no hay por dónde cogerla.

Y es que el problema de la película reside sobre todo en su lamentable guión, uno de los más penosos que jamás se han llevado al cine, con diálogos que realmente no hay por dónde cogerlos. Rozando el ridículo constantemente. Pero quizá lo peor de su guión sea el hecho de que encima se toma demasiado en serio, sin darse cuenta de que quizá si se supiese reír de sí misma el desastre podría haber sido mucho menor.

Por supuesto sus actuaciones tampoco ayudan, sobre todo las de los compañeros del protagonista, encabezados por el atleta Manolo Martínez que deja bien claro que la actuación no es lo suyo, pareciendo incluso por momentos que le cuesta hasta recordar las líneas, aunque no es al único del reparto que le ocurre esto. Quizá lo único salvable de todo el reparto sea el villano interpretado por Gary Piquer, divertidísimamente sobreactuado y consciente en todo momento del tipo de película que está haciendo. Tampoco se puede decir mucho de la elección del protagonista, Sergio Peris Mencheta siempre ha sido un actor bastante limitado, y aunque tiene el físico perfecto para hacer de Capitán Trueno, no es suficiente.

Pero no todo es tan malo ni tan horroroso en la cinta de Antonio Hernández, lo cierto es que el realizador entre tanta cosa horrible es capaz de dotarla de ritmo, y de hacer que el interés de la historia central no consiga decaer, haciéndola muy entretenida y sin dar lugar al aburrimiento. Y hasta permitiéndose el lujo de regalarnos un final que es hasta bastante épico a su manera, y dónde se ven bien empleados los diez millones de su producción.

Es cierto que Capitán Trueno y el Santo Grial es una película bastante lamentable, es cierto que tiene posiblemente el peor guión que hayamos visto en bastante tiempo, que sus actores sean en su mayoría bastante penosos. Pero también es cierto que a base de sencillez, sin ningún tipo de pretensión ni intención de alardear de nada, consigue mantenerse durante los cien minutos que dura, teniendo al espectador metido en la película.

1.5_estrellas