Parecía que después de Los niños de la tierra las oficinas de Torchwood cerrarían para siempre, pero en ese momento aparecieron los yanquis, y es que la serie cosechaba más éxito al otro lado del charco que en su Reino Unido natal y convencieron a la BBC para co-producir una nueva temporada de la serie.

Siguiendo el formato de miniserie que tan buenos resultados dio en la anterior entrega, el Capitán Jack Harkness tuvo que hacer las maletas a los Estados Unidos para enfrentarse a un nuevo problema: Los seres humanos han dejado de morir, con todos los problemas que ello conlleva.

Extendida durante diez episodios, lo cierto es que esta temporada ha sido un poco más irregular que la anterior, quizá porque se ha sentido un poco alargada, pero aún así ha mantenido un nivel altísimo. Lo más importante es que desde el principio supo hacerse con el fan que temía que en esta aventura la serie perdiese su esencia, pero nada más lejos de la verdad, a Harkness le hemos visto en su salsa y posiblemente más “loca” que siempre, ningún hombre se ha resistido a sus encantos pero la que sobre todo ha salido ganando en esta temporada ha sido Gwen Cooper, más desatada que nunca, haciéndose casi por derecho propio la gran protagonista de la serie, demostrando más carácter y garra del que había dejado hasta ahora.

Tampoco las incorporaciones de Rex y Esther como nuevos miembros de Torchwood han chirriado, todo lo contrario, rápidamente consiguieron hacer que nos olvidásemos de Owen, Toshiko y Ianto (bueno, siendo justos, nunca olvidaremos a Ianto). Además contábamos con más presupuesto, lo que no dudaron en usar desde el principio para que el fan aún indeciso acabase de entregarse, y ya desde el primer capítulo vimos que esta temporada sería mucho más espectacular, con una increíble persecución con helicóptero en la línea de la playa.

La premisa de esta entrega ya era fascinante, pero además le han sabido exprimir al máximo, primero, invirtiendo los polos y haciendo que como consecuencia de ese milagro por el que nadie muere, Harkness se volviese mortal, y segundo, con esos terribles campos de concentración, la categorización de humanos y los hornos para acabar con la vida como medida ante la sobrepoblación, hornos que llegan a protagonizar algún momento terrorífico, a costa de la Dra. Vera Juárez.

Quizá el único punto negro en esta temporada haya sido la inclusión de la trama de Oswald Danes, perturbador personaje interpretado por Bill Pullman, que ha resultado bastante innecesario con una trama que parecía destinada a rellenar y sin rumbo. Podrían haber sido muchos los minutos ahorrados de prescindir de esta trama, y habría podido ayudar a condensar un poco más la historia.

Esta temporada siempre ha estado bien centrada en lo que quería contar, incluso ese episodio en el que descubrimos un interesante capitulo en la larguísima vida del capitán Harkness, y ha conseguido construir un final espectacular y emocionante y que desde luego nos deja con ganas de más. Quizá con un par de capítulos menos habría sido tan redonda como la anterior, pero aún así no nos podemos quejar, la aventura americana del Capitán Harkness se ha resuelto con éxito, y desde luego que queremos ver más, mucho más.

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