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Con el proyecto de DC Universe poniéndose en marcha, y despertando las dudas en todos tras la cuestionable El hombre de acero, lo cierto es que DC si ha encontrado su lugar en el medio audiovisual del mismo modo que lo hiciera Marvel. Pero su sitio ha llegado en la pequeña pantalla. Lo cierto es que DC siempre ha sabido plantear mejor la forma de hacer televisión, tras la despedida de Smallville, llegó Arrow, y lo cierto es que era un paso adelante, ya no era el cómo se creó el héroe, sino quién era el héroe. En cierta forma podemos considerar que Arrow para el universo televisivo de DC funcionó de la misma que lo hizo Iron Man para el Universo cinematográfico de Marvel. Era el punto de entrada con un héroe que además no era excesivamente conocido para el público, más allá de su intervención en la propia Smallville. Pero Arrow supo ir tomando forma poco a poco, y además durante su segunda temporada se permitió el lujo de introducir a Barry Allen, quién más adelante se convertiría en Flash en su propia serie.

Este ha sido el primer año en el que dos series DC han convivido en el mismo universo, por un lado teníamos una Arrow ya atravesando una etapa de madurez, y por el otro un Flash, que tenía que acabar de asentar los mimbres para que ese universo se consolidase. La gran ventaja que tuvo Flash, y la aprovechó a la perfección, era el hecho de que tras la aparición de Allen en varios capítulos de Arrow, el espectador ya había encontrado con la conexión con el personaje debajo de la máscara, sí, había que terminar de darle forma, pero se podía empezar a centrar en construir al superhéroe sin darle tanta importancia a su alter ego. Esto ha sido una victoria en todo caso, la misma Arrow titubeó en sus inicios y tardó varios capítulos en encontrar su lugar. Con Flash el espectador no estaba ante la sensación de encontrarse con un nuevo personaje, sino con un anexo a lo que habíamos visto anteriormente, lo único que faltaba es que ese anexo tuviese la fuerza propia para crear su propio carácter, y esto no tardó en pasar.

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Lo cierto es que con todo ello, la coexistencia de ambas series se encontraba con un peligro intrínseco, el de la sobresaturación del espectador, mostrándole lo mismo durante dos horas por semana. Es por esto, que las claves del éxito de la convivencia de ambas se ha encontrado en la perfecta armonía de dos series, que con espíritus y tendencias claramente diferenciadas, han sabido encontrarse en un universo construido al unísono. La tendencia de Arrow ha sido siempre más oscura. Quizá en ella se ha reflejado mucho más el nolanismo, que además estaba en su mayor auge cuando la serie apareció en antena, al fin y al cabo, la serie se estrenó apenas unos meses después del estreno de El caballero oscuro: La leyenda renace. Y sí, también su tercera temporada ha sido la más oscura de todas, pero no ha sido algo gratuito, sino que ha sido algo que ha venido dado por las exigencias de la trama.

La impactante muerte de Sara, el Canario Negro, al principio de la temporada ha sido la que ha dado pie a una trama elaborada, en la que Arrow ha virado más a la mística de la acción y el suspense que a la historia del vigilante luchando contra el mal, un rol que ha delegado en Flash. La presencia como gran villano, y prácticamente el único en la temporada de Ra’s Al Ghul ha sido la que ha marcado toda la tendencia de la serie. Una serie que además ha jugado a la perfección con las mejores cartas que ofrecía la televisión, haciendo del cliffhanger su más poderosa arma. Lo vimos ya al principio de la temporada con la citada muerte de Sara, pero nos lo hemos seguidos encontrando en episodios como The Climb, Broken Arrow o This is your sword, capítulos con finales realmente impactantes, que el espectador sabía que fácilmente serían resueltos en los minutos iniciales del siguiente episodio, pero que le hacían permanecer pegado al televisor, mientras que durante la semana desarrollaba todo tipo de teorías acerca de la forma en la que se resolvería. Un feedback muy importante en los tiempos que corren, que al igual que hiciera Perdidos en su momento, ha sabido convertirse en su mayor aliado.

Going Rogue

Por su parte, Flash, ha cogido un camino bastante diferente. El hecho de que el corredor escarlata sí sea un superhéroe, algo que no ocurre con Arrow (atendamos aquí a la diferencia entre superhombre con poderes y vigilante entrenado para la acción), ha permitido hacer que se centrase en la lucha contra grandes villanos. Además, la propia creación de Flash ha permitido que la presencia de estos jamás se sintiera forzada y que el origen de estos quedase perfectamente explicado desde el primer capítulo. Pero mientras Arrow se volvía oscura, Flash cogía un color más alegre, mucho más vistoso a tono con su protagonista. Esto no era excusa como para que Flash fuese jugando también con ese importante feedback formando poco a poco en las escenas de los últimos episodios, una trama mucho mayor que íbamos descubriendo lentamente. Esto ha hecho que la temporada no se quedase simplemente en una decepcionante mezcla de capítulos autoconclusivos, algo que en la televisión ya suena a anacrónico y pasado de moda, pese a que en su comienzo pudiera la sensación de que era el camino que pretendía tomar, sino que crease una elaborada trama que diese rienda suelta en una recta final dotada de épica y heroicidad.

Ambas se sentían diferentes y, sin embargo, se sentían perfectamente hermanadas, algo clave, no sólo ya en el crossover entre ambas, algo que se repetirá temporada a temporada, sino incluso en las breves apariciones de los protagonistas de ambas series en los finales de sus series hermanadas, como la aparición de Arrow en la lucha final de Flash, o que Oliver Queen contase con Allen a la hora de desentrañar su plan final.

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El universo DC en la televisión se expande en la perfección y lo mejor de todo es que parece no tener fin. Por un lado la creación de Legends of tomorrow ha seguido la misma ruta que en su momento se hiciese con Flash. Con la presencia de Ray Palmer, al que da vida Brandon Routh, en Arrow, y también en Flash, el espectador está familiarizado con él, pero más allá de esto, en este caso ya conocemos incluso la llegada del superhéroe, algo vital a la hora de una serie como esta que presentará a todo un equipo de superhéroes. Pero parece no ser la única, porque la Supergirl que prepara la CBS y de la que ya hemos podido ver un prometedor adelanto, tanto como la Titans de TNT, serie en la que además se rumorea que Colton Haynes podría dar vida a Arsenal como lo ha hecho en Arrow durante sus tres primeras temporadas, prometen seguir siendo parte de este mismo universo decero. Y esto es sólo el comienzo de un camino que empieza a expandirse, porque incluso hemos llegado a escuchar referencias a Hal Jordan en uno de los últimos capítulos de Flash, ¿habrá serie de Green Lantern para 2016?, ¿quiénes más formarán parte de este divertido y apetecible universo televisivo? No cabe duda de que tendremos héroes de DC en televisión para rato, y las extraordinarias temporadas que han vivido Arrow y Flash no hacen más que invitarnos a esperarlas con los brazos abiertos.