Llegados a este punto, poco había que rascar entre las adaptaciones de series infantiles a la gran pantalla, algunas tan lamentables como la última en llegarnos, El Oso Yogui. Por eso es de agradecer que de Los Pitufos se pueda rascar algo, no mucho, pero lo suficiente.

La película empieza realmente bien, sus primeros 10 minutos son sin duda lo mejor de toda ella, podría ser fácilmente cualquier capítulo de la serie original, excepcionalmente llevados a la pantalla. Tras su brillante introducción, llega el momento de afrontar la película y lo que nos depara.

Y lo que llega es lo que ya sabemos, puro cine familiar, con sus pocas virtudes y todas sus vicisitudes. Las raciones de ñoñería, las moralinas, y demás no tardan nada en llegar. Por supuesto también tenemos al personaje del que sentir lástima, y mucho, mucho azúcar.

Pero aparte de esto, lo cierto es que tenemos a dos genios de la pequeña pantalla como son Neil Patrick Harris y Jayma Mays que con su carisma son capaces de llenar la pantalla. Incluso dentro de los pitufos, pitufo gruñón resulta fantástico, y sus frases son sentencias mortales con las que es resulta complicado no reírse.

Por supuesto la trama es muy sencillita, nada del otro mundo, terriblemente predecible, y sin ninguna guardarse ninguna sorpresa, pero aún así, la verdad es que resulta entretenida, y se deja de ver, e incluso su final resulta épico a su modo.

A estos hechos, hay que añadirle un villano tontorrón, pero al que es imposible no cogerle cariño, en parte por culpa de los excesos a Hank Azaria. Unos pitufos, que salvo alguna excepción (Pitufina y Pitufo torpe, resultan excesivamente ñoños), consiguen ser unos más que dignos protagonistas.

Está claro que es una cinta familiar, dirigida hacía los más pequeños de la casa, pero es bastante menos estúpida que la mayoría de estas producciones, y se deja ver perfectamente. Se podría decir que la han pitufeado de lo más pitufo.

2.5_estrellas