Hay veces en la que no hay nada mejor que ver una película mala, si, sé que mucho gafapastilla se sentirá ofendido por este comentario, pero es así, si no puedes hacer algo bueno, al menos consigue que el espectador se divierta viéndola. Eso es lo que han debido pensar los creadores de ‘El sicario de Dios’ (Se ve que el traductor ya había visto la película y decidió unirse a la fiesta de despropósitos).

Realmente,  lamento no haberla podido ver en 3D, no ha sido decisión propia, en el cine al que he ido, no la echaban en este formato, desde luego una lástima. Porque aunque me juego el cuello a que este es horrible, eso habría ayudado aún más a la diversión que proporciona la película. Y es que durante los escasos 80 minutos que dura la película no he podido parar de reírme a mandíbula batiente. Y  con mucho gusto habría pagado el extra del 3D, y más sabiendo a lo que iba.

Con el comienzo de la película me he quedado atónito, un fantástico corto de animación en el que se explica toda la historia de los Vampiros y los Sacerdotes, maravilloso. Hasta me ha hecho pensar por un segundo que quizá había pagado por una película buena, pero no, no me habían engañado, yo sabía a lo que iba, y es que la película es sincera, y desde luego, no engaña a nadie.

La película nos cuenta la historia de cómo los vampiros dominaron al pueblo y este se tuvo que refugiar en la iglesia, que creó a unos guerreros perfectos, los únicos que serían capaces de acabar con los vampiros, los sacerdotes, una vez ganaron la guerra y consiguieron retener a los vampiros en presas, estos cayeron en el olvido, y ahora están perdidos por la ciudad sin que sirvan para nada… Esto es básicamente lo que se explica en el maravilloso corto de animación del que hablaba antes.

Es aterradora la sociedad distópica que nos presenta la película, un mundo dominado por la iglesia, con confesionarios en las calles, y con un lema aterrador:  “Si estas en contra de la Iglesia, estas en contra de Dios”.  Aunque claro, esta ciudad de ciencia ficción, queda un segundo plano, encerrada entre los muros, porque queda claro que el director lo que quiere es algo que sepa que es malo, y que tenga identidad. De ahí que convierta la película en un western de vampiros, en el que incluso uno de los protagonistas es el sheriff.

Todo aquí es un despropósito, desde su guión, hasta por supuesto las escenas de acción (atentos a una en la que El Sacerdote sube por unas piedras que le tira Maggie Q, y que me ha recordado muchísimo al Super Mario Land de la GameBoy). E incluso nos regala alguna imagen para el recuerdo, como la de los tres sacerdotes crucificados como si fueran Jesucristo y los dos ladrones.

La escena final en el tren es el despiporre total, con momentos en los que he acabado llorando de la risa… Y realmente lo único que he echado de menos durante toda la película ha sido un poquito de gore, un festín de sangre habría quedado niquelado, pero claro, una película como esta, que aspira a recaudar algo en taquilla, no se podía permitir una calificación por edades más elevada.

Los que si suman son los efectos especiales, cutres, muy cutres, en ocasiones recordando a una Matrix de Serie B (lo peor de esto es que ya hace 12 años de Matrix…). Y por supuesto el malo, carismático, fantástico, y la primera vez que aparece, es inevitable acordarse del Undertaker… Los tiros, y las explosiones tampoco faltarán.

El sicario de Dios es una película mala, muy mala, y ella misma lo sabe, y se ríe de ella… quizá se echa en falta algo más de serie B y más gore… pero aún así cumple todas las papeletas para convertirse en una cinta de culto entre los amantes del cine cutre. Yo al menos me he reído muchísimo, y como nadie me ha engañado, y era a lo que iba, me doy por satisfecho. Eso sí, quien quiera tomarse la película en serio sufrirá mucho con ella, y se le hará interminable, pero es que este cine, no está hecho para eso.

1.5_estrellas