The Rite Movie (14)

Desde que El exorcista se estrenase allá por los 70 pocas películas han sido capaces de revitalizar el género, pocos autores han sabido afrontar un reto tan grande cómo superar aquella joya de terror con la que Linda Blair se consagró (o no). Hay constancia de que se ha intentado, a veces con buenos resultados como Constantine o Posesión Infernal, y otras con bodrios absolutos. El rito es el término medio de estos dos extremos. Mikael Hafström se adentró con mucha humildad en este proyecto que es de todo menos innovador

El rito nos cuenta cómo Michael Kovak (Colin O’Donoghue), un seminarista con serias dudas sobre sus creencias, decide asistir a un curso de exorcismos en el Vaticano, donde conocerá al Padre Luchas (Anthony Hopkins), un sacerdote con un estilo muy peculiar, especialista en exorcismos que le enseñará el lado oscuro de la fe. 

No se puede reprochar nada al filme de Hafström porque está en la línea de lo correcto para con este género. Descubrimos la grandeza de lo sobrenatural y las posesiones infernales demasiado pronto en el cine, tanto que desde 1973 nada se ha podido hacer para sorprender al espectador. Aún así El rito es una película llevadera, previsible pero que con discreción funciona a la perfección. Posiblemente la presencia de Hopkins eleva el caché del filme, con una actuación excelente para una película de presupuesto medio. La ambientación es agradable y contiene algunas escenas rescatables de exorcismos y de duda demoníaca, que vale la pena contar. Siempre se teme al “Basado en hechos reales” pero en este ámbito debemos plantearnos si no se ha manoseado demasiado. No creo que El rito pretenda crear reflexiones existenciales pero quizá tenga algún punto de inflexión interesante. En definitiva, sin grandes pretensiones cumple con el espectador menos escéptico.

No se puede esperar una película de exorcismos que acongoje porque no se encontrará. A pesar del intento no es una buena película, es simple, al punto que a veces se torna incluso aburrida. Cumple con los clichés, no revela nada que quite el sueño, aunque si se disfruta de un viejo pero apasionante Anthony Hopkins.