No me considero una entusiasta del cine español pero Álex de la Iglesia ha hecho que cambie mi visión hacia el cine patrio. Decidí comenzar esta andanza con El día de la bestia, la que consideran su mejor película. ¿Y qué decir? Estoy deseando convertirme en una experta de Antonio de la Torre, Terele Pávez, Santiago Segura o Carmen Maura. Siento que me he perdido grandes películas en los últimos años por un prejuicio que debe perderse lo más pronto posible.

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Cuando me proponen ir al cine a ver “una película española” siempre me niego, a veces con argumentos más que suficientes para hacerlo pero en diciembre no pude hacerlo. Balada triste de trompeta se había estrenado y prometía hacérmelo pasar en grande. Así fue, la última película de De la Iglesia se convirtió en el primer paso de un camino que debería haber emprendido hace ya algún tiempo. Con El día de la bestia todos los tabúes por los que renegaba del cine español se esfumaron.

El filme del aún presidente de la Academia de Cine de España nos cuenta la historia de un sacerdote (Álex Angulo) que cree haber encontrado el mensaje secreto del Apocalipsis: el anticristo nacerá el 25 de Diciembre de 1995 en Madrid (año de estreno de la película). A partir de aquí comienza la búsqueda desesperada del cura por encontrar el lugar exacto del nacimiento y en el camino le ayudarán José María (Santiago Segura), un aficionado al death metal y el profesor Cavan (Armando de Razza), un presentador sobrenatural de televisión.

Es extraño ver una crítica contundente a la sociedad en el cine español. Álex de la Iglesia quiso exorcizar todos los demonios de la España noventera con un filme delirante y agresivo y lo consiguió dejando un gran sabor de boca tanto a los espectadores como a la crítica. Con Madrid de fondo El día de la bestia conquista con imágenes apabullantes, como esa caída al vacío de Cavan despeñándose de la torre de Telefónica en pleno centro de la capital o cuando el trío de protagonistas se dispone a invocar al diablo y contemplamos por primera vez la manera en que De la Iglesia caracterizó al demonio, grotesco y salvajemente aterrador. Una maravilla a la vista de los cinéfilos más ambiciosos.

El punto fuerte de la película además de su magnífico argumento y la soberbia puesta en escena son las interpretaciones. Santiago Segura da ese toque de humor que tanto le caracteriza y que tan locos nos vuelve a los espectadores, sacando la carcajada inmediata casi en cada una de sus escenas. La pareja Angulo-Segura será recordada por muchos como una de las más espectaculares y notables del cine patrio.

El día de la bestia es una película de culto, navideña, con toques de terror y un humor negro que pocas veces se ve en un producto español. Heavy y brillante largometraje que triunfo en los Goya y en Sitges en el ‘95. ¿Feliz Navidad?